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El fin del principio

Artículo correspondiente al número 251 (30 de abril al 14 de mayo de 2009)


Ernesto Illanes pide ir más allá, porque en “Chile no sólo tenemos buenas instituciones, sino que también buena gente. Le ponemos demasiado énfasis, por ejemplo, a la independencia del Banco Central, pero esa independencia con malos técnicos sería un desastre. Este cierto consenso que hay en distintos ámbitos respecto de los fundamentos de las políticas económicas no es una cosa gratuita, se ha construido gracias a que existe un grupo vasto, que se reparte en todas partes de gente muy bien preparada”.

Y esto no es un punto secundario, porque “cómo se sale de la crisis también es clave. De la del año 30 no salimos bien y el país se estancó por décadas. En cambio, ahora creo que Chile no necesita grandes reformas estructurales, porque tenemos una economía sana y diversificada”, remata Illanes.

 

 


Desde Icare

Quisimos conocer qué se está pensando en el “sector real”. Para eso, acudimos al Círculo de Negocios y Finanzas de Icare, desde donde nos aportaron su visión un ejecutivo de la industria de las AFP y un empresario.



Un asunto de tiempo
Por Pablo Wagner, Vicepresidente AFP Cuprum

Al mirar la situación de Estado Unidos se revela que los datos negativos y las caídas pronunciadas podrían tender a moderarse y estabilizarse. En efecto, las ventas de viviendas, que habían caído casi 44% en enero, crecieron 17% en febrero y en marzo se registra un 5% de aumento en la solicitud de hipotecas. Todo lo anterior, fuertemente impulsado por el bajo precio de los inmuebles en el país del norte.

Por otra parte, a nivel bursátil, después de caídas estrepitosas en enero y febrero, se observan aumentos significativos del S&P 500 y Dow Jones. Si bien la volatilidad es alta, el índice VIX está en torno a los 37 puntos, lejos de los casi 90 de octubre del año pasado. Todavía es muy prematuro aventurar retornos esperados de las acciones americanas, pero la menor volatilidad, aunque alta, es una mejor señal. En línea con lo anterior, los resultados de algunos bancos y empresas importantes americanas, cercanos a lo proyectado por los analistas, traen cierta tranquilidad a los mercados y, asimismo, el hecho de que la inflación anualizada a febrero sea positiva aleja los fantasmas de una depresión.

Sin embargo, en Chile estimo que lo peor está por venir. Como buen tsunami, esta crisis nos está llegando con retraso. La caída de la producción industrial seguirá generando desempleo, el primer trimestre registraría una caída del PIB en torno a 2,5% y el segundo será aún peor. Todavía la curva tiene pendiente negativa. Hacia fin de año, por los paquetes fiscales, bajas tasas de interés y mayor cantidad de días hábiles, deberían registrarse mejores cifras de crecimiento.

Aunque lleguemos al fondo de la crisis, no sabemos su profundidad ni cuánto demorará la recuperación. Si ésta tiene forma de V, U o L, todavía está por verse.

 

 

De agraz, pero también de dulce
Por Heriberto Urzúa, Presidente Patagonia Inversiones

Las caídas de los mercados accionarios generalmente anticipan las crisis, cuestión que precede una posterior caída del sector real, que es cuando se ven los efectos en las empresas junto con el sector financiero, que es afectado por la debilidad de pago de aquél.

Hoy el diagnóstico está: los mercados han caído y los efectos en el sector real y bancario existen, aunque aún no se ven en su total magnitud; entre otras cosas, porque el consumo no ha disminuido en la medida esperada.

Con todo, algunas cosas están mejorando en el mundo y en Chile: la demanda y los precios de los commodities se han estabilizado; está cayendo la volatilidad de las bolsas y los mercados financieros; y las bajas en el costo del dinero para incentivar el consumo y la inversión harán que muchos proyectos pasen a ser rentables, aun con menos demanda.

Aunque las perspectivas para el sector real posiblemente seguirán golpeadas todo el año y probablemente se agravará la situación, general del mercado del consumo y el empleo, las autoridades están jugando un rol vital, dándole realismo a la situación junto con medidas pragmáticas que generan un foco de confianza, que es un pilar fundamental en todo este escenario.

En el caso de Chile, en tanto, se ven señales positivas en la forma de enfrentar esta crisis. En gran medida eso se debe a la austeridad pasada, que era criticada por sectores políticos, incluso de gobierno.

En síntesis, creo que a fines de este año las correcciones definitivas estarán realizadas y se verá un 2010 con mayor optimismo y realismo, para dar paso a un 2011 de gran desarrollo.




Cheap is cool


Cuando le pregunto a mi amigo Adam, ex consultor de la bolsa online, de qué manera este “reajuste” lo afecta, me dice que, lo crea o no, positivamente. “Estoy aprendiendo a ahorrar”, responde. Por María José Viera Gallo, desde Nueva York.



En Nueva York la crisis ya no pareciera entenderse con números, sino con palabras. Para muchos neoyorkinos, más que recesión al seco lo que está ocurriendo en sus vidas es un curioso trance que denominan rebalancing. Cuando le pregunto a mi amigo Adam, ex consultor de la bolsa online, de qué manera este “reajuste” lo afecta, me dice que lo crea o no, positivamente. “Estoy aprendiendo a ahorrar, a vivir con una base diaria más barata, a organizar mis prioridades de consumo. De cierta manera me estoy volviendo más responsable”.

Adam es uno de los tantos chicos que gozó de los años dorados de la bolsa, en los 90, y cuyos profits se expandieron a toda una gama de profesionales que con cierta ironía se reía de estar overpaid. Adam no es el único que acepta la crisis con buenos ojos. Nadie llora en Nueva York. La crisis tiene su propia versión en esta isla y está cambiando –tal vez por un largo período– la mente de sus habitantes: ya no importa cuánto ganas sino cómo vives; da lo mismo lo que gastas, sino en qué lo gastas. Los muy ricos siguen siendo muy ricos, los pobres están protegidos por el Estado, los inmigrantes ilegales son pagados al negro y la clase media está aprendiendo la receta del abuelito: ahorrar. Los jóvenes trabajan más duro, al menos mentalmente, y no rotan de trabajo según sus antojos. Vivir en Brooklyn parece más saludable que nunca y ningún veinteañero se horroriza si tiene que compartir un loft con más de tres personas. En una movida digna de los protagonistas de la serie Mad Men, la publicidad ya ha lanzado la nueva tendencia del 2009: ahorro y sobriedad, cenas a la luz de la velas en los Taco Bell, viajes familiares en las cercanías y no tickets al Caribe. Cheap is cool. Obama apela al espíritu de solidaridad de los americanos, tan olvidado en la sombría era Bush y sus restricciones le saca bronca a Wall Street. Oprah entrevista doctores que declaman que trabajar menos, o incluso estar cesante, es beneficioso para la salud.

Pero la publicidad y la política son una cosa. La realidad, otra.

Las primeras imágenes de esta recesión empiezan a brotar junto a la primavera: tiendas cerradas, taxis libres en las horas pick, desconocidos pidiéndote un cigarro, yuppis en el metro, filas en la entrada de los supermercados más baratos de la ciudad (como el muy trendy y orgánico Trader Joe), homeless, paranoia de criminalidad fuera de las fronteras de la segura Manhattan. Los turistas, especialmente los dotados de euros, están felices de comprar poleras Gap a 4 dólares mientras las neoyorkinas se entristecen por no poder abastecerse de lo que quisieran en la recién inaugurada Topshop de Kate Moss, en pleno Soho.

Unos meses atrás parecía impensable ver rejas abajo con letreros “todo tiene que partir hoy”, “cerrado temporalmente”, “superventa final”, “Sale 50%, 60%, 80%” o leer la carta de los menús de restaurantes y bares y sus especiales “almuerzo recesión”, “donde come uno comen dos”, “happy hour tiempos difíciles”. El humor americano salva el panorama, pero unos días atrás nadie se rió cuando anunciaron el cierre definitivo de la tienda de música Virgin Megastore.

En su última editorial en el New York Times Paul Krugman echaba para abajo el optimismo de una pronta recuperación con una particular teoría: las cosas no es que hayan dejado de empeorar, sino que están empeorando menos rápido.

Pero a Nueva York siempre le ha gustado regirse por su propio ADN. Acá todo cambia rápido y nunca para peor. Este no es el final de nada, sino el comienzo de algo, me dice Adam.

 

 



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Comentarios

1 Comentarios

:

Publicado Viernes 8 de Mayo, 2009 - 17:16 hrs

Creo que no sirve deprimirse en estos tiempos, siempre hay que tener mentalidad de emprendedor, de recopilar toda la información posible y sacar lo bueno y repartirlo para todos los seres que hay en este planeta. 
Hy que tener paciencia de apoco se regularán los mercados, creo que debe haber hoy una fuerte fiscalización en la economía a nivel familia, poseer activos circulante y no trabajar tanto con dinero plástico. 
La producción este año será baja, pero dependiendo de los rubros. 
Atte:ftm.

 
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