|
|
Bienvenido, te encuentras en Inicio Reportajes y Entrevistas El extraño mundo de la "Tía Rica". Pongale empeño |
Califica este artículo
Otros artículos de la sección:
Artículo correspondiente al número 225 (4 al 17 de abr 2008)
Otra cosa que no ha cambiado es el aire de secretismo y misterio que todavía se cuela en los pasillos de esta unidad. Por ejemplo, cuesta mucho que las personas cuenten a qué van a destinar los recursos que obtendrán de su empeño. También llaman la atención varios personajes que se pasean con aire misterioso, y que después supimos eran compradores de pólizas… Se trata de personajes –también en vías de extinción– que se dedican a comprar pólizas (comprobantes del empeño) por un valor menor para luego recuperar la joya, obteniendo la diferencia.
Así son las fuerzas que palpitan y dan vida a la Tía Rica; las mismas fuerzas que explican, por ejemplo, que los días previos a Semana Santa, la sucursal San Pablo se viera especialmente atiborrada en el ala del edificio donde se retiran los objetos o se renuevan los empeños. La razón no era otra que el remate que se realizaría en ese mismo lugar los días 25 y 26 de marzo, en el que se entregarían al mejor postor un montón de aros, anillos y collares de oro que no habían sido rescatados por sus dueños. Era evidente que la mayor cantidad de público iba a “recuperar” o a “renovar” sus préstamos, más que a empeñar.
¿Y los días del remate? En éstos, el público era otro: joyeros del sector céntrico de Santiago, en su gran mayoría, que siguen al dedillo las fechas y procedimientos de la Tía Rica. “Todos los meses son las mismas personas las que vienen”, comenta un funcionario de la entidad.
El martes 25, por ejemplo, se remató gran parte de las joyas; la más cara, un anillo con incrustaciones de diamantes que partió en 150 mil pesos –el monto al que había sido prendado por su dueño– y terminó en cerca de 400 mil pesos.
Pero no son sólo alhajas las que recibe esta “tía millonaria”, que en 2007 otorgó créditos por unos 13 mil millones de pesos. Algo así como un 5% de los empeños son “objetos varios”; en un alto porcentaje, equipos y maquinarias de uso industrial que, a diferencia de las joyas, son llevados por hombres. “Aquí hay mucho maestro que trae esmeriles y otras herramientas”, explica el mismo funcionario.
También se reciben cámaras digitales, filmadoras, MP3, equipos de música, relojes (“de buena marca, eso sí”, asegura una guardia que ha visto de todo), bicicletas y aspiradoras. No se aceptan computadores.
![]() |
| Tras su envejecida fachada estilo Art Decó, la Dirección de Crédito Prendario alberga miles de silenciosas historias de apreturas económicas |
El sector más silencioso de este extraño mundo, sacado de otra época, es la sección de avalúo y tasación de objetos, en el mismo edificio decó que encierra la matriz de la Dirección de Crédito Prendario (Dicrep), pero en un costado, en el pasaje Capuchinos.
Allí la gente se sienta calladamente y con la vista fija en los números electrónicos que la harán pasar ante el funcionario que les dirá cuánto vale ese par de aros o, muy raramente, ese anillo con piedras preciosas que ha pasado de mano en mano en una familia. En este extravagante y también triste lugar, los tasadores son los amos y señores. “Ellos deciden si tu alhaja vale algo o es un simple adorno bañado en oro”, cuenta una de las mujeres presentes. Proveniente de Santiago, esta secretaria asegura que “toda mi familia” acude a la Tía Rica para conseguir dinero. Por lo mismo, le ha tocado ver gente que sale desilusionada –“algunos, incluso llorando”– porque el collar al que le tenía fe tenía sólo un baño de oro o, peor aún, era de un metal no precioso. Los tasadores de la “Tía Rica” se saben poderosos y son preparados por la propia institución.
“Cada año salen entre cinco y seis nuevos tasadores formados en las dependencias de la Dicrep”, señala el director del organismo. De hecho, es la única entidad que forma tasadores profesionales y la idea es hacer un convenio con Argentina –que forma con detalle a estos especialistas– para intercambiar experiencias.
A tal punto es la pericia de los tasadores de la “Tía Rica”, que muchas veces son solicitados de otras reparticiones públicas para determinar el valor de un objeto. Por ejemplo, en las últimas semanas, la Aduana pidió a Dicrep enviar un experto en pintura –especialidad que prácticamente no existe en la “Tía Rica”, porque ya no se aceptan cuadros– para determinar si una litografía de Roberto Matta era auténtica.
Entrando en terreno práctico, en la Dicrep pagan $4.100 por gramo de oro. Si la joya tiene piedras preciosas se utiliza una tabla de avalúo predefinida. Si bien en el mercado formal se paga entre 7.500 y 8.500 pesos, en la “Tía Rica” recuerdan que dicho pago es sin la ventaja de rescatar la alhaja. En cuanto a los topes, acá el sistema permite pagar hasta un 60% de la tasación, con un tope de 100 mil pesos.