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Artículo correspondiente al número 265 (15 al 26 de noviembre de 2009)
-¿No comparte la idea de que la reciente subida de las bolsas anticipa una recuperación?
-La respuesta técnica sería que sólo Dios sabe. Recuerde la famosa línea de Paul Samuelson respecto de los poderes predictivos del mercado bursátil: el mercado bursátil predijo nueve de las cinco últimas recesiones. Nouriel Roubini actualizó esa frase diciendo que la bolsa predijo seis de las últimas cero recuperaciones. La bolsa no sabe nada que no sepamos todos. Parte de la subida es que había un descuento de fin de mundo en las acciones y eso está terminando, porque la gente se ha dado cuenta de que el mundo no se acaba. Si está prediciendo una recuperación mayor, bueno… Los índices aún no han regresado a sus niveles pre crisis y, considerando las bajas tasas de interés, las acciones pueden ser inversiones relativamente atractivas.
-¿Veremos un cambio permanente en el rol de los banqueros centrales o volverán a lo que considerábamos normal?
-Lo intentarán y creo que deberían, una vez que tengan la oportunidad. Uno no quiere tener al banco central de modo rutinario decidiendo en los hechos hacia dónde debe fluir el capital. Tienen que hacerlo ahora, pero es algo temporal. La Fed querrá volver a tener un balance limpio en la primera oportunidad. Lo que me preocupa es que se apresuren a hacerlo, porque no les gusta estar en esta posición.
-¿Deben intentar pinchar las burbujas de activos?
-Es probable que ahora lo intenten. La doctrina de Greenspan era que siempre se podía lidiar con las consecuencias de una burbuja de activos simplemente recortando las tasas de interés, y esa doctrina se demostró equivocada, así que probablemente tratarán de pinchar burbujas en el futuro.
-¿Podrá el gobierno de Estados Unidos manejar su deuda?
-Creo que sí. Es serio: bajo las políticas que han sido anunciadas por la administración Obama, nos dirigimos a un nivel de deuda de 80% o 90% del PIB en 10 años y probablemente un déficit presupuestario de 5% del PIB, que no es una posición sostenible.
No es necesario tener un presupuesto equilibrado, pero el déficit no debería de ser más de 3% del PIB. Ese no es un desequilibrio enorme, hay que conseguir poco más de dos puntos de alguna parte, que pueden venir de un menor gasto o de ingresos adicionales. En términos económicos no es difícil, pero es una cuestión política. La economía no es tan dantesca...
-¿Vamos a desperdiciar esta crisis sin hacer los cambios necesarios?
-Es probable que sí. Tal vez haremos unas pocas reformas moderadas, pero nada cerca de lo suficiente.
-¿Y no hay esperanza de corregir los desequilibrios globales, la moneda china…
-Oh, China, bueno, eso se corregirá, la pregunta es cuán feo será. Está por verse si los chinos deciden revaluar el yuan o si Estados Unidos y la Unión Europea amenazan con imponer aranceles punitivos y los chinos retroceden, pero a la larga se resolverá. La cuestión es si tenemos una resolución negociada y tranquila o hay una escalada a un enfrentamiento enorme.
¿Qué hacer con los economistas?
-¿Hay futuro para los economistas?
-Por supuesto, tenemos que tener economistas, sólo que mejores y más realistas. He sido muy duro con mi profesión, pero lo cierto es que mucha gente lo ha hecho muy bien.
Para tomar un ejemplo no accidental, el trabajo académico de Ben Bernanke, profesor de Princeton, luce tremendamente relevante y útil en esta crisis. Una de las cosas que comenta la gente es que habría que darle el Nobel a Bernanke y aMark Gertler por su trabajo. Puede que sea incómodo hacerlo en las actuales circunstancias, pero tendría sentido. La profesión entró a una especie de mundo de fantasía y debe regresar.
-¿Hay algo que reemplace la teoría de los mercados eficientes?
-El refrán dice que hay una manera de ser inteligente y muchas de ser estúpido. Pero la evidencia es arrolladora en cuanto a que no es una buena descripción de lo que ocurre.
La evidencia ha estado ahí por 25 años, desde que Robert Shiller demostró que había demasiada volatilidad en el mercado bursátil, que mercados eficientes no eran una buena descripción. La gente desestimó sus conclusiones, pero ahora no hay como sostenerla. Mercados eficientes es una teoría hermosa y debería enseñarse, dice mucho de cómo se vería un mundo ideal, pero no es una buena descripción de lo que pasa en los mercados.
-¿Volverán a estudiar a Keynes en las escuelas de Economía?
-La verdad es que en lugares como Princeton nunca dejamos de hacerlo. Pero creo que veremos más. Una cosa es la política fiscal… los modelos que estudiamos en Princeton y MIT son modelos en los que la política fiscal tiene un rol que jugar, pero nadie estudiaba mucho más porque se asumía que el tío Alan o el tío Ben podrían resolver todos los problemas. Ahora que sabemos que no pueden, habrá que volver atrás.
Más en general, quienes pensaban que Keynes estaba desactualizado o pasado de moda sufrieron un duro despertar… uno puede leer los ensayos de Keynes cercanos a 1930 y con muy pocos cambios uno podría pensar que se escribieron ayer.
-Sin embargo, Chile ha sido desde hace tiempo un símbolo de las políticas neoclásicas de Chicago y no nos ha ido tan mal…
-No, pero eso… por 22 años tuvimos la Gran Moderación, de 1985 a 2007 la economía mundial estuvo relativamente tranquila. En esa economía mundial los banqueros centrales podían hacer el trabajo necesario de estabilización, Alan Greenspan podía enfrentar grandes contingencias subiendo o bajando la tasa de interés. La receta keynesiana sólo surge cuando uno llega a una región en la que la política monetaria no es suficiente.
Cuando escribí el libro El Regreso de la Economía de la Depresión. (The Return of Depression Economics), en 1999, estaba mirando la experiencia asiática y sobre todo Japón, diciendo que las iniciativas keynesianas no estaba muertas, porque habíamos visto que una burbuja de activos puede empujarlo a uno a un régimen en el que incluso una tasa de interés cero no es suficientemente baja. Y eso nos pasó a muchos.
-¿Hay algo que quiera sugerir a Chile?
-Chile ha hecho un montón de cosas sensatas, en realidad no tengo recomendaciones especiales. Si viajara por el mundo buscando países que deben hacer las cosas de modo distinto a como lo hacen ahora, probablemente Chile estaría muy abajo en esa lista.
-Pero no le gusta el sistema de pensiones…
-No. Tenía la impresión que ustedes tampoco estaban cómodos, que la gente estaba inquieta, en vista de la inseguridad. En Estados Unidos sería una idea terrible… todos necesitan seguridad, debe haber una línea base de beneficios definidos, no contribuciones definidas.
En este momento, gracias a Dios no hemos cambiado la Seguridad Social. Tuvimos una pérdida patrimonial de 13 billones de dólares en los hogares, pero al menos la gente sabía que los cheques de la Seguridad Social estaban resguardados. Si se hubiera hecho la reforma Bush y estuviera completamente implementada, esto habría sido una catástrofe total.