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El Código Weinstein

Artículo correspondiente al número 261 (17 de septiembre al 1 de octubre 2009)

 

Innovación, ese jabonoso termino con que tantos golosos se llenan la boca, en la cocina de la Corporación Farmacéutica Recalcine se cuece a fuego lento. Bajo la forma de variadas investigaciones –desde piel sintética hasta células madre– los profesionales que encabeza Alejandro Weinstein exploran nuevas fronteras. Eso en lo científico, porque en lo corporativo los socios de esta empresa ya han clavado banderas en varios países. Los mas recientes: Gran Bretaña y Brasil. Por Roberto Sapag; fotos, Verónica Ortiz.


Piel sintética, macro moléculas inmunológicas producidas por bacterias especialmente, virus reprogramados y enviados al corazón de las células para sobrexpresar ciertos atributos, misteriosas partículas que bloquean genes malos, tabletas que regeneran los fondos marinos debajo de las jaulas salmoneras, células madres virtualmente capaces de todo, vacunas de los más variados tipos... La lista es interminable y, sospechamos, omite muchos otros desarrollos que no conviene revelar porque son secretos industriales.

La Corporación Farmacéutica Recalcine, que aglutina a un conjunto de empresas que tiene como centro de gravedad la investigación científica y el desarrollo de medicamentos, está en ebullición, al igual que lo está su máximo ejecutivo, Alejandro Weinstein.

Sin aspavientos y con un nivel de convicción simplemente apabullante, Weinstein nos dejó en claro que cree que el área en que están puede no tener fronteras. “La biotecnología será en este siglo lo que fueron la física cuántica y el descubrimiento del universo en el siglo pasado... Y dentro del área biotecnológica, los proyectos vinculados a células madre y anticuerpos monoclonales no sólo son relevantes, sino que los favoritos con los cuales estamos involucrados”.

Se podría decir él es en sí una síntesis química bastante inédita de ingeniero comercial y científico. Cuando habla de la empresa que gerentea, sin darse cuenta cruza la frontera desde los científico a lo administrativo y comercial, amalgamando dichas dimensiones bajo el concepto de innovación. Para él, esa noción es el compuesto fundamental, sin el cual una empresa que se desenvuelve en el plano del conocimiento está condenada a la muerte.

Y para innovar, sentencia, la organización es clave. Por eso, uno de los rasgos distintivos de su empresa es tener un equipo firmemente unido. “Aparte de nuestra vocación por la innovación, el principal activo que tenemos son los equipos, sus capacidades, conocimiento y motivación por innovar. Eso es para mí un elemento competitivo difícilmente igualable y un capital que nosotros decidimos desarrollar a través de actividades outdoor. Lo podríamos hacer de otra manera, pero escogimos esta, porque la relación que se forja entre los miembros de la empresa adquiere otra dimensión y repercute notoriamente en el trabajo. Se ve claramente en el nivel de compromiso entre ellos y con la organización. Esta herramienta es central para nosotros y por eso la estamos desarrollando desde hace una década”.

¿Su norte? Sin tapujos señala que es ser el primer laboratorio latinoamericano con presencia global e investigación propia. En ese afán está. Y aunque distingue que algunas de las noticias que se han dado a conocer en materia de internacionalización deben clasificarse como “inversiones de la familia”, lo cierto es que la presencia global de los Weinstein y sus empresas ya está tomando forma.

A las conocidas posiciones que tienen a través de FAV (Farmacología Acuícola Veterinaria) en Ecuador y Brasil, y que destacan por sus desarrollos asociados al mundo de los camarones, recientemente se conoció la compra del 40% de un laboratorio en Inglaterra: Allergy Therapeutics.

Nos dimos el trabajo de indagar en la prensa inglesa y la verdad es que se trata de una operación muy potente, que tiene la particularidad de inaugurar la presencia de este grupo “en Europa, en un minuto en que las compañías biotecnológicas estaban muy depreciadas de valor, producto de la crisis”.

La firma inglesa cotiza en la bolsa de Londres, es una empresa con patentes para el desarrollo de productos sofisticados para tratar las alergias y tiene presencia en Alemania, España, Italia, Austria, Holanda, República Checa e Inglaterra. En suma, una innovación corporativa que de segura dará más que hablar.

 

 


Innovación, el ingrediente básico

 

-Voy a partir por algo demasiado básico, a riesgo de quedar mal: ¿qué es innovación? ¿No te da la sensación de que es medio metafísico?

-No me hagas entrar en honduras. Voy a intentar una respuesta desde el lado de la empresa. Desde este punto de vista, los procesos de innovación son corrientes que se manifiestan en resultados concretos, en productos concretos. Es decir, están llamados a ser elementos de diferenciación de largo plazo respecto de los competidores. La innovación no puede, por ningún motivo, representar una mejora marginal. Eso en el mundo actual es un commodity. Eso, convengamos, acota bastante la definición.

 

 

-Okey, y en esa dimensión, ¿es más transpiración o inspiración?

-Definitivamente, es más inspiración que transpiración. No creo que en una empresa se pueda tomar la decisión de decir mira, a partir de ahora seremos innovadores y tendremos un departamento dedicado a eso. No. La innovación, para que funcione, tiene que impregnar al 100% de la organización. Tiene que haber un cambio genético, tiene que estar en el genoma de la gente. Eso de ser innovador ocho horas al día para dejar de serlo fuera de los horarios de trabajo no existe. Es un atributo que se porta todo el tiempo.

 

 

-¿Cómo identificas el atributo en tu gente?

-Lo que pasa es que lo vas transformando. Parte como un valor en la compañía y después hay gente a la que se le va impregnando en la genética, en su forma de ser. Al final, es gente que en todo lo que hace hay innovación y busca tener elementos de distinción respecto del resto.

 

 

-Pero también debes tener olfato a la hora de seleccionar gente, más allá del entrenamiento. ¿Cómo es esa parte?

-La gente que hace las cosas distintas se nota. Son personas que se salen de los moldes. Lo ves en cómo llegan a una entrevista, cómo pelean un puesto de trabajo… Hay elementos que te van mostrando que son distintos. La inquietud intelectual es central. Al final te das cuenta de que la gente que tiende a ser florida en sus inquietudes intelectuales tiende a ser innovadora en lo que hace.

 

 

-Y con los que no tienen ese don y ya están en la organización, ¿qué haces?

-Darwin (risas)… A ver, lo que pasa es que la organización comienza a dejar de lado a aquellos que no tienen esas inquietudes. Cuando alguien propone una idea en una reunión que ya se hizo o propone ideas commodities en los que no hay cambios disruptivos, hay un sentido espontáneo de desprecio en el grupo… Desprecio en el sentido positivo, claro está, con lo cual al final van quedando de lado.

 

 

-¿Pero es posible reciclar a algunos?

-Es posible reconvertir, claro que eso opera por la vía de los incentivos. Cuando una idea recibe de vuelta un aplauso o un silencio, ahí están operando los incentivos. Ese es el método tradicional. Eso, que se vive día a día en una organización, logra que a las personas se les impregne en su forma de ser la innovación y la I+D.

 

 

-¿Es un dogma la innovación? Te lo planteo porque hay cosas que se hacen y que eventualmente se están haciendo bien.

-No, no es un dogma. En todo caso, y sin ánimo de pontificar sobre el tema, déjame decirte que en la industria en la cual nosotros operamos el futuro sí depende de la innovación. Ahí está la viabilidad. Acá los cambios son disruptivos, el conocimiento cambia cada cuatro a cinco años, las cosas que se conocían o la forma en que actuaban los medicamentos o cómo se trataban ciertas patologías cambian a la velocidad del sonido. Donde hay grandes conocimientos, como en la industria de la salud, y donde falta por aprender, la innovación es requisito.

Hay un término antiguo que usaban los persas para describir su actitud ante la cacería: yarak, que es estar hambriento pero no débil y listo para cazar... Esa es nuestra actitud frente a los proyectos de innovación: estamos atentos y hambrientos.

 

 

-Se huele en tu respuesta que la innovación, y por ende el progreso, es infinita, que los límites para ser el humano no existen y que en esa evolución se puede llegar a cualquier cosa.

-Me sacas un poco de los límites de lo que estamos hablando, pero si crees en lo que dicen los evolucionistas en cuanto a que somos carriers de genes, y que el soporte físico (cuerpo, gusanos o caracoles) son portadores de información que maximizan la transmisión del ADN a otras generaciones, bueno sí, se puede llegar a cualquier cosa.

 

 

-Para una empresa, que las posibilidades sean infinitas puede ser dramático.

-Claro que eso es importante, como también lo es la experiencia acumulada, que en muchos casos es un activo, en otros puede ser un lastre. La experiencia te puede rigidizar e impedir romper los esquemas.

Como decía Einstein, uno de los principales escollos para poder avanzar son los perímetros que ponen tus propias ideas, que están formadas muchas de ellas por la propia experiencia. Tratar de romper y liberar eso es un elemento importante para las empresas innovadoras, para los científicos…

 

 



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Comentarios

3 Comentarios

Jaime Godoy González :

Publicado Martes 22 de Septiembre, 2009 - 21:06 hrs

Lo importante de todas maneras es encontrar las herramientas para disminuir las enfermedades y plagas en la naturaleza en beneficio de prolongar la calidad de vida de los seres humanos. 
Preocuparnos de lo mucho o poco que ganan las empresas no es lo importante, sino que como esos recursos son reinvertidos para el desarrollo de nuevos farmacos en la busqueda del fin ultimo. 
De como usar los recursos que cada empresa posee es la misión propia de ellos y veo en esta en particular una visión clara y definida.

Oscar Perez :

Publicado Martes 22 de Septiembre, 2009 - 19:55 hrs

Mas alla de los cuestionamientos economicos sobre estas materias y actividades economicas, considero que el espíritu de lo que se viene en la industria farmaceútica, esta reflejado en las líneas de esta entrevista. La capacidad que tendremos de enfrentar enfermedades con mejores armas, la disminución de requerimientos hospitalarios, el menor gasto en medicamentos que sólo disminuyen sintomas y no curan enfermedades, seran el gran paso de este siglo. 
 
Siepre pueden exisir críticas por los beneficios económicos de esta industria, sin embargo, es la misma crítica que pudiesen hacer a cada actividad del ser humano, en la que se obtiene algun rédito por lo realizado. No creo que existan personas que quieran ganarse la vida haciendo gratis du trabajo.

Ana Rojas Silva :

Publicado Jueves 17 de Septiembre, 2009 - 10:37 hrs

La investigación científica chilena en toda libertad, los experimentos con animales y personas para encontrar remedio a todo. En breve, la sopita de pollo de la abuelita Weinstein como cura para los males del hombre y de los animales.  
A mi me preocupa muchísimo que esta inmensa industria INNOVATIVA, esté en manos de un Mannager y no de un Científico. Weinstein es sin duda un cerebro de las finanzas, la ética en la experiementación pasará primero por los gráficos económicos de sus lujosas oficinas nacionales e internacionales antes que por los códigos internacionales de protección a la salud, vida y desarrollo de humanos, animales y plantas. Yo lo veo más como el laboratorio experiemental de EEUU y Europa, donde la ética del mundo cietífico es más exigente que la un país subdesarrollado como el nuestro, y sería más difícil pinchar brazos norteamericanos, o meter medicinas innovativas en las bocas de ingleses, alemanes o italianos.  
El entrevistador parece más el Espinita del viejo Japening que se quiere conquistar las gracias jefecito, que el periodista que quiere hacer luz sobre un empresario, sin formación científica académica (al menos, lo que se leee en este artículo) que tiene en sus manos, y con amplia libertad, el destino de cientos de chilenos (porque después de tanta "inspiración", los brevajes los tienen que probar en alguna parte, y aquí si que hay hartas bocas ignaras dispuestas a recibir de todo). Nada sobre la ética experimental, nada sobre lo límites impuestos por el Estado Chileno a los alquimistas maestros chasquillas millonarios, nada sobre los sujetos de la experimentación (personas y animales). Ya lo creo que Weistein encuentra buenos apoyos internacionales en los países ricos, si en Chile los que experimentan libremente sobre la salud y la vida de la población no necesitan ni siquiera ser diplomados, basta haber tenido un pariente avispado que le hacía llenar probetas en la vieja botica familiar así, cuando grande y con el fruto de la venta de los misteriosos brebajes, se puede levantar un imperio y dar via libre a la experimentación con genes y dna. Espero que encuentren los del periodista.

 
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