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Artículo correspondiente al número 253 (29 de mayo al 11 de junio de 2009)
Ya viene la crisis
Hasta ahora Perú parecía inmune a los efectos de la crisis económica. El país sigue creciendo, tiene una moneda fuerte y la agencia Fitch Rating confirmó recientemente su calificación de grado de inversión. En las ca-lles de Lima la crisis no parece sentirse, los restaurantes están abarrotados y los taxistas preguntan orgullosos a sus pasajeros si encuentran que el país va rumbo al desarrollo.
-El presidente García está esforzándose por mostrar los buenos números de la economía peruana, que parece estar inmune a los efectos de la crisis. ¿Mérito de gobiernos anteriores?
-Desde mediados de los 90 se están impulsando reformas económicas. En la época de (Alberto) Fujimori se hicieron las grandes reformas económicas: la simplificación del sistema tributario, la apertura del mercado interno y externo; las privatizaciones. Todo eso se inició el 92-93 después del Plan de Estabilización del 90-91, hace más de 15 años. Pero al final del gobierno de Fujimori se juntaron varias cosas que frenaron el proceso: primero, la crisis internacional –Rusia, Asia–; segundo, el fenómeno de El Niño en el 98; y tercero, el deseo de reelegirse ilegalmente, lo que dio paso al destape de la tremenda corrupción y otras cosas negativas que se hicieron cuando Montesinos adquirió demasiada fuerza. Entre el 98 y el 2000 hubo un tiempo muerto, un retroceso bien grande. Pero hay que reconocer que el origen de la reformas está en el gobierno de Fujimori.
-¿Y se ha seguido avanzando?
-En la época de Toledo se hicieron varias e importantes reformas. Una fue la reforma de pensiones de los funcionarios del Estado que se jubilaban a sueldo completo; la segunda, una reforma tributaria para reducir la evasión de impuestos, que había llegado a enormes niveles a fines de los 90; tercero, la privatización de las azucareras para terminar con el gran desorden que había en ellas. Cuarto, se empezó un programa de infraestructura bien grande –con las interoceánicas y Camisea (gas) que permitió una gran expansión eléctrica–. Y, por último, se reestructuró la deuda externa. No fue una reestructuración como la que hacen los países pobres, sino vía mercado, permitiendo recortar la deuda pública de 54% a 25% del PIB. La carga de interés actual es apenas el 1% del producto, muy razonable. Y todo esto nos llevó al grado de inversión.
-¿Y qué urge hacer?
-Queda pendiente la formalización de la fuerza laboral. En Perú, la fuerza informal de trabajadores es de 70%. Hay que pensar en aumentar la carga tributaria, pues estamos en un 16% del Producto, que es muy bajo para hacer cosas. Esto se logra con mejor fiscalización y, curiosamente, con la reducción de algunos impuestos, como el IGV (Impuesto General a las Ventas) –que es un 19%, igual que en Chile el (IVA) –. Esa magnitud es muy alta y, aunque ningún ministro de Hacienda quiera hacer la reducción, al final se va a tener que hacer. Parece paradójico, pero se recauda más con impuestos más bajos. Ah... y hay que reformar el aparato del Estado, que es muy burocrático y lento.
-No obstante esa lista de pendientes, usted diría que la crisis los pilla bien parados.
-Sí, entre otras cosas porque el endeudamiento del sector privado era bajo. Si bien el crédito de consumo y el hipotecario en términos porcentuales aumentaron tremendamente, los montos absolutos eran bajos. Por eso, en bienes raíces y automotores no ha habido la crisis que hay en Chile, simplemente porque la gente estaba menos endeudada. Además, el endeudamiento del sector privado en el exterior es muy bajo, lo que es otra diferencia con Chile.
-En los últimos tres años la economía peruana ha registrado un crecimiento fuerte y sostenido, pero el último informe del Instituto Nacional de Estadísticas e Informática (INEI) sitúa el crecimiento del primer trimestre de 2009 en 3%, ¿Efecto de la crisis?
-El 3% está en un rango bajo de lo que va a ocurrir el resto del año, pues esa cifra refleja precios de minerales del trimestre anterior, cuando el cobre y el zinc estuvieron en sus puntos más bajos. En los últimos dos o tres meses eso ha cambiado, y se va a reflejar en los resultados de este trimestre y del próximo.
-¿No teme una desaceleración de la economía peruana, a luz de estas cifras?
-Lo que estamos viendo es una desaceleración de la economía mundial y también una desaceleración de la economía peruana pero, contrariamente a lo que sucedió en el pasado, no hay una caída. Bajo el gobierno de Fujimori hubo crecimiento negativo en 1998 y 1999 y ahora lo que sucede es que estamos creciendo menos, pero estamos creciendo. Y eso, después de un año en que se creció más de 9%. Creo que si la economía mundial se reestablece algo, vamos a crecer al 6% sin dificultad el año que viene.
-¿Y cuándo se recuperará la economía mundial?
-Para el año entrante estará en plena recuperación, por dos razones: primero, por la expansión monetaria tremenda en Estados Unidos, Inglaterra y Japón; y segundo, porque China se está manteniendo fuerte.
-O sea, es optimista.
-Soy optimista, pero también pesimista, porque esta forma de salir de la crisis nos va a traer inflación. El precio del oro ya nos está dando señales al respecto.
-¿Y hay alguna fórmula para salir de la crisis sin inflación?
-Sí. Ser más conservador, pegarle menos al sistema bancario y tener un discurso menos radical que generara más confianza en Estados Unidos.
-Y hablando de Perú, ¿qué opina del Plan de Estímulo Económico que está impulsando el gobierno para paliar los efectos de la crisis?
-El Plan de Estímulo Económico es igualito al de Chile, al de Colombia y al de Estados Unidos. Sólo es distinto al de China. Comparando los montos de los planes en relación con el Producto, el de Chile es 3,5%, el de Colombia, 3,5% y el del Perú, 3,5%. El tema es a qué velocidad se gasta este dinero. Pues si se gasta en tres años viene siendo el 1% del Producto. El de China, en cambio, es el 25% del producto.
Dicho eso, creo que es bajo y que depende de la implementación. Hasta ahora han dicho que se ha gastado un 29%, que hay factores estacionales, como la época de lluvia que es muy fuerte, en que no se hacen obras por peligros de derrumbes.
-¿Pero es suficiente?
-Es marginalmente suficiente. Le faltan más cantidad, más ejecución y más obras pequeñas.
-¿Con obras pequeñas se refiere a infraestructura?
-Obras en pueblos, donde no hay agua, donde los colegios se caen, donde no hay puestos de policía. Se pueden hacer unas cinco mil obritas, que no van a costar mucho, pero que cambiarían un poco el horizonte, al mismo tiempo que ayudarían a incentivar la economía local de pueblos de dos mil personas que viven a tres mil metros de altura. De esta forma sentirían que algo de esta bonanza les cae a ellos también. Son obras que tendrían una consecuencia política muy positiva.
Relaciones Chile-Peru
-¿Está de acuerdo con la demanda marítima contra Chile que presentó el gobierno de Perú en La Haya?
-Sí, porque si es que hay una diferencia con la frontera marítima, el único lugar donde se puede apelar es un lugar internacionalmente reconocido. Claro que Chile dice que es un cambio de la posición peruana, pero eso lo decidirá el Tribunal de La Haya, que es el que más casos de disputas fronterizas ha visto en la historia en el mundo.
-Pero por qué iniciar una demanda ahora, justo cuando está en el ambiente la petición boliviana de una salida al mar...
-Esto viene desde hace mucho tiempo. Se empezó a ver en la época de Toledo, cuando salió una Ley de Bases que es el respaldo técnico para esta propuesta. Tengo en mis manos un artículo de Financial Times que lo acabo de recortar y que describe un proyecto de tres arquitectos chilenos de construir un túnel y una isla en medio de la zona que se discute...
-Pero esta es una propuesta privada.
-Cualquier gobierno que apoye una iniciativa técnicamente tan costosa necesitaría ser investigado. Es una propuesta folclórica. Lo que pasa es que, obviamente, Bolivia quiere tener acceso al mar. Bolivia tiene que tener acceso al mar.
-El gobierno de Perú acusa a Chile de comprar armamento al mismo tiempo que solicita al Congreso aprobar un suplemento para las Fuerzas Armadas...
-Cada país tiene el derecho de comprar las armas que quiere y de malgastar su dinero como quiera. Chile tiene muchos más recursos que el Perú, debido a la participación de las Fuerzas Armadas chilenas de las ventas de Codelco. Aquí hay un pequeño fondo de defensa que partió cuando yo era ministro, pero que obviamente no tiene esos recursos. Creo que una “carrera armamentista” es un malgasto de dinero terrible.
-¿Pero teme que efectivamente se entre en una carrera armamentista?
-Alan García en esto es muy responsable. No creo que eso vaya a ocurrir. Pero siempre preocupan ciertos temas: ¿dónde van a ir estos aviones? ¿Por qué está minada la frontera del norte? ¿Por qué hay tantos tanques? Aquí generan mucha roncha todas estas cosas, mucho malestar.
-¿Y el Congreso peruano apoyará este aumento de presupuesto para las Fuerzas Armadas?
-El Congreso sin duda va a apoyar el aumento de presupuesto. El problema es que no es una prioridad económica, pero se torna en un tema político.
-¿El conflicto puede tener algún impacto en las inversiones chilenas en Perú, en especial, en las empresas que ya operan aquí?
-No creo. Las inversiones hechas en el Perú están basadas en las buenas perspectivas de crecimiento de nuestra economía.
-¿Cree que Chile y Perú logren una solución diplomática respecto del tema?
-Al final, sí.