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El Cine tiene festival

Artículo correspondiente al número 243 (12 al 25 de diciembre de 2008)



Otro factor importante en este proceso es el agente de ventas, quien se encarga de vender las películas a distribuidores internacionales, cobrando una comisión. La mayoría de las veces a ellos se les contacta en los festivales, a los que llegan ofreciendo mercados específicos. Y aunque es de Perogrullo, no está de más decir que la posibilidad de lograr un buen agente está determinada por los premios recibidos en los festivales. Como sea, no todos han tenido buenas experiencias con estos agentes, ya que como son extranjeros y están lejos, es difícil controlar su trabajo. A Alicia Scherson le fue mal con uno de ellos: “yo tuve un agente de ventas que vendió Play en Francia, Inglaterra y Alemania y después quebró, lo que significó que nunca vi un peso de las ganancias de esas ventas”.

Ahora, ¿es posible financiar una película que por su estilo es probable que tenga poca audiencia? Sí lo es, incluso para las llamadas películas de autor. Esto es lo que le ocurrió a José Luis Torres con su filme El cielo, la tierra y la lluvia. Ganó primero una beca de la Fundación Carolina para escribir guiones en Madrid. Luego, ganó en el Festival de Rotterdam el premio de la crítica, en México como mejor película y en Corea el premio del jurado. Logró también la coproducción con Francia y Alemania.

Bruno Bettati fue el productor de El cielo la tierra y la lluvia y explica su motivación al trabajar en un largometraje de autor: “a mí me gusta desarrollar contenido nuevos, porque puedes romper reglas, usar actores o temas no tan conocidos y filmar en locaciones más exóticas. Uno hace películas por las externalidades positivas que tienen, no necesariamente para ganar plata. Ursula Budnik, agrega a esto que hay películas que aunque no tengan mucha taquilla sí tienen muchas posibilidades de venderse en el extranjero y ser rentables.

“La verdad es que yo hago la película que me sale, la historia que quiero contar, la que quiero ver en el cine. No la pienso ni para festivales, ni para premios, ni para captar un mayor público, menos todavía si va a ser más o menos fácil encontrar financiamiento. Yo nunca he contado con inversión privada, pero he buscado otras formas y he logrado llevar al cine el proyecto que me interesa”, manifiesta, con voz segura, Matías Bize.

 

Matías Bize Marlene Deimer Alicia Scherson
Edgardo Viereck Sebastián Lelio Jorge Sánchez
El productor Bruno Bettati y el director José Luis Torres junto a los actores de El Cielo, la Tierra y la Lluvia en una de las locaciones de filmación.

 

 

Audiencia y tercer actor

Hace años que el número de espectadores está estancado en las salas nacionales, lo que tiene que ver con el pirateo, la TV por cable y el precio de las entradas, entre otras cosas.

Pero eso no es todo. El productor Sergio Gándara cree que también los propios exhibidores han ido fallando al vender sus productos, con lo cual se ha perdido la conciencia de que ver una película en el cine es muchísimo mejor que verla en la casa. “Para nosotros es mucho más fácil dejar las películas en video que pasarlas a 35mm, pero si el formato cine no se valora, de a poco se va dejar de hacer”.

Y esta baja de audiencia ha afectado especialmente al cine chileno. Todos los cineastas están de acuerdo en que cada vez hay menos tiempo en pantalla para los largometrajes chilenos. Parte de la responsabilidad la tienen las distribuidoras, ya que por un lado la inversión que realizan en marketing está siempre muy por debajo de la de las películas extranjeras, especialmente los blockbusters. Por otra parte, el distribuidor acepta comprar la película, pero es él mismo quien la reemplaza después en pantalla por otra.

Pero hay otro factor que, según Gándara, es esencial para seguir creciendo: el ingreso de la televisión como inversionista en cine. “En todos los países donde el cine ha tenido desarrollo potente, la televisión se ha involucrado en él, desde desarrollar contenidos hasta apostar al negocio. Necesitamos de la televisión para tener pantalla y existir. Necesitamos de su masividad”, explica Gándara.

Para Bruno Bettati la televisión no ha entrado al negocio cinematográfico por dos razones: por un lado, el único canal público está obligado a autofinanciarse, y en esas condiciones es muy difícil que decida tomar inversiones de alto riesgo, como el cine. Por otro, la televisión no ha ordenado su demanda con sufi ciente anticipación como para pensar una estrategia comercial para el cine. Su compra es aleatoria y caso a caso, lo que no permite a los cineastas saber qué ofrecer
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