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Artículo correspondiente al número 235 (22 de agosto al 4 de septiembre de 2008)
Es uno de los empresarios jóvenes más pujantes de la XII Región. A los 41 años ha montado un variado pool de negocios que abarca los rubros ganadero, turístico y, desde 2007, los medios de comunicación. Tras una fallida candidatura parlamentaria en 2005, en que estuvo a sólo un punto y medio de arrebatarle la diputación al “histórico” UDI, Rodrigo Alvarez, ahora este ingeniero comercial va por más. Por Lorena Rubio.
Tiene un nombre impronunciable, pero son pocas las personas en Magallanes que no lo conocen. Con un perfil más bien bajo, posee cientos de adeptos y unos cuantos enemigos en Punta Arenas, la ciudad en la que le tocó nacer y en la que ha construido un pequeño imperio.
Miodrag Marinovic Solo de Zaldívar (41, separado, dos hijos: Constanza y Miodrag), es propietario –en sociedad con su familia– de cerca de 300 mil hectáreas de tierras, las que se distribuyen en varias estancias que incluyen ganado ovinos y bovino. Además, es dueño del Hotel Tierra del Fuego, en pleno centro de la capital magallánica; tiene un lodge de pesca en Argentina y una serie de propiedades inmobiliarias repartidas por Punta Arenas, además de una agencia de turismo.
Y por si fuera poco, el año pasado Marinovic se unió al proyecto que dio forma a un nuevo diario en Punta Arenas, algo que en la zona dicen vino a incomodar a los dueños de la tradicional Prensa Austral, que desde 1941 informa diariamente a los magallánicos.
En todo lo que hace Marinovic hay historia o intento por reinventarla. Así ocurrió con su candidatura a diputado en 2005, cuando como independiente estuvo a punto a quitarle el cupo al UDI Rodrigo Alvarez, quien postulaba a su tercer período en la cámara baja avalado por una gran adhesión en la zona. Tras ser dirigente gremial del Comercio y la CPC local, Marinovic lanzó una arriesgada candidatura, sin hermanarse ni con la Alianza ni con la Concertación y sacó la no despreciable suma de 14.776 votos, a 1.100 sufragios del candidato de la UDI.
El estanciero-político hacía dupla con el ahora senador Carlos Bianchi, que también como independiente derrotó al UDI Sergio Fernández y logró un asiento en la cámara alta. “Sabíamos que era prácticamente imposible que saliéramos electos los dos y eso hacía más atractivo el desafío, pero estuvimos cerca”, cuenta Marinovic, al teléfono desde Punta Arenas. Su campaña fue bastante particular, porque en vez de regalar canastas de víveres, como otros partidos suelen hacerlo en esa zona, su comando repartió cientos de ollas. “Preferimos que fueran un objeto práctico, para demostrar que queremos fomentar el emprendimiento y no limitarnos a regalar cosas”, explica.
También tiene historia la más conocida y grande de sus estancias, Peckett Harbour, que hace casi 100 años era uno de los campos preferidos de la aristócrata Sara Braun para pasar los fines de semana. Braun, una hija de inmigrantes que llegó a los 12 años a la ciudad, perteneció a una familia pionera en el desarrollo de la ganadería de esa zona. Así se siente este hijo de croata y española: un pionero en cada cosa que hace. No tiene problemas en reconocer su afinidad con el ex candidato presidencial Sebastián Piñera, a quien llevó a Peckett Harbour, para que “viera de cerca una verdadera estancia magallánica “, cuenta a Capital.
La visita fue poco antes de la segunda vuelta de enero de 2006 y Piñera retribuyó con entusiasmo el gesto: señaló ante un auditorio lleno de gente en Punta Arenas que junto a él (mirando a Marinovic) estaba el próximo intendente de Magallanes, de llegar a La Moneda el postulante opositor.
Tanta es su sintonía con el dueño de Lan que no se molesta cuando le dicen “el Piñera magallánico” y declara sin complejos que el ex presidente de RN es su candidato para el 2009; algo que, según dicen en los círculos políticos de la zona, ha provocado un cierto distanciamiento en su relación con el senador Bianchi, que promueve a toda costa la independencia política de los representantes australes.
Peckett Harbour suele ser su lugar de refugio cuando no está en la ciudad, pero son pocos los que lo conocen, con excepción de su círculo más estrecho, que componen no más de 5 personas; varias de ellas, ex compañeros del colegio salesiano San José, donde realizó la enseñanza básica y media.
Hijo de un ingeniero civil que trabajó durante décadas en Enap –quien le inculcó el amor por el campo y la importancia del esfuerzo y la perseverancia–, Marinovic es de los que se escapa con su club de Tobi para ir a pescar u organiza viajes a exclusivos lodge, como el del Río Puelo (en la X Región), al que llegan todos los años. Además de cultivar el gusto porla caza con arco y flecha profesional, su afición por la cacería también lo ha llevado a visitar un par de cotos de caza del jabalí. También le agrada “escaparse” fuera de Chile: ha estado enChina –donde se preocupó de visitar la represa más grande del mundo en el río Yangtsé–, Tailandia, el año pasado estuvo en la selva boliviana conviviendo con algunas tribus por 20 días, y hace un par de semanas fue de vacaciones con sus dos hijos al Caribe.
Sus dos últimas iniciativas, curiosamente, también se asemejan mucho al perfil del ex abanderado presidencial de la derecha: en 2007 Marinovic se vinculó al nuevo diario El Pinguino y desde hace meses está embarcado en construir un parque natural privado de 100 mil hectáreas, que se emplazará en unos paños llenos de bosque nativo en el sector de la península de Brunswick denominado Cabo Froward. Ubicado a 90 kilómetros al suroeste de Punta Arenas, este lugar tiene la gracia del ser el último punto terrestre del continente americano y se ha convertido en la “chochera” de este particular ganadero.
Esa característica –ser el último punto continental americano– es lo que más alucina a Marinovic y, además de comprar una serie de paños que circundan el lugar, se está asesorando con expertos en parques naturales de Santiago y Punta Arenas. La idea, expone, es hacer una suerte de oasis austral que esté “exactamente en el borde del mundo” y a una hora del parque marino para el avistamiento de ballenas Francisco Coloane. Para disponer de embarcaciones que hagan los recorridos, Marinovic ya está solicitando las concesiones marítimas para la construcción de embarcaderos. Aunque el nombre está por definirse, lo más probable es que el parque se llame “Cabo Froward”.