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Artículo correspondiente al número 267 (11 al 24 de diciembre de 2009)
La historia economica de la region, marcada –como el dice– “por la frustracion y el desconsuelo”, llamo la atencion de Sebastian Edwards, al punto de dedicarle meses de trabajo que sintetizo en las mas de 300 paginas de Populismo o mercados: el dilema de America Latina, el nuevo libro de este economista y profesor de la UCLA, que Capital adelanto en exclusiva a sus lectores en junio del año pasado y del cual ahora presentamos parrafos mas que destacados. Por Guillermo Turner.
1. Desde comienzos de la década de 2000, el pueblo latinoamericano se ha movido cada vez más hacia la izquierda, y ha elegido –en ocasiones, por amplios márgenes– a presidentes populistas, abiertamente críticos de Estados Unidos y de sus políticas económicas y externas.
2. El fuerte giro hacia la izquierda ha sido producto del profundo desencanto con una serie de reformas dirigidas a establecer un sistema de mercado, implementadas durante los años noventa.
3. A pesar de las reformas, en la mayoría de naciones no hubo aumentos sustanciales en la inversión de equipos, maquinaria e infraestructura; tampoco hubo mejoras importantes en la productividad y eficiencia. La pobreza no se redujo de manera significativa y la distribución del ingreso se mantuvo tan desigual como antes.
4. Contrario a la opinión generalizada de analistas, periodistas y académicos, durante las décadas de 1990 y 2000 la mayoría de países latinoamericanos avanzó en forma muy tímida y limitada en la modernización de sus economías.
5. Vale decir, las reformas del llamado Consenso de Washington no hicieron más que arañar la superficie de las ineficiencias legendarias en América latina. (…) Los decepcionantes resultados económicos de la región poco o nada tienen que ver con el neo-liberalismo, la apertura o la globalización.
6. Lo que sí es cierto es que, entre 1990 y 2005, una sucesión de crisis cambiarias, en las que las monedas locales perdieron un porcentaje importante de su valor, tuvieron efectos devastadores sobre las economías latinoamericanas. La causa principal de estas crisis fueron políticas que fijaron rígidamente el valor de las monedas nacionales al dólar.
7. Detrás de este serio error de política monetaria hubo dos factores esenciales: arrogancia intelectual de parte de los jóvenes tecnócratas encargados de la política monetaria y conveniencia política.
8. Si Brasil se hubiera independizado el mismo año que Estados Unidos (1782) y hubiera tenido el mismo grado de estabilidad política, para el año 2000 su brecha relativa a los Estados Unidos hubiera sido de 10 mil dólares, en vez de 22 mil dólares.
9. La debilidad institucional ha contribuido de forma significativa al desarrollo mediocre de América latina en el largo plazo.
10. Con el tiempo, los países latinoamericanos se consideraron deudores tan poco confiables que Oscar Wilde, en su obra de teatro Un esposo ideal, al referirse a una inversión sospechosa de uno de sus personajes dice: “Esta confabulación argentina es una estafa común”.
11. El grado de desigualdad en América latina es, a decir verdad, legendario, y ha sido el punto neurálgico de muchos de los problemas políticos y sociales de la región desde los años de la Colonia.
12. Las reformas de los años noventa y de la década de 2000 fueron reformas incompletas, y su ímpetu disminuyó antes de que pudieran transformar a América latina en una región competitiva y moderna. (…) De hecho, la mayoría de países latinoamericanos está todavía dentro del grupo de los países más regulados, distorsionados y proteccionistas del mundo.
13. Investigadores académicos han encontrado que el imperio de la ley está íntimamente relacionado con el desempeño económico y el ingreso per cápita de las naciones. Según un índice del Banco Mundial, a los países latinoamericanos no les va muy bien en esta área.
14. Desde 2000 ha habido un declive en el avance del principio democrático en algunos países latinoamericanos, incluyendo Bolivia, Ecuador y Venezuela. (…) Tal vez lo más preocupante es que el apoyo del público y de los votantes a la democracia y sus instituciones ha disminuido en la mayoría de los países durante la década de 2000.
15. Lo que las compañías latinoamericanas exitosas y bien administradas tienen en común es su fuerte participación en el comercio global. (…) Si se da el tipo correcto de incentivos, las compañías de la región podrían ser capaces de competir a la par con las más eficientes e innovadoras del mundo.
16. La globalización es como el mundo de Alicia en Mirando a través del espejo: tienes que correr todo lo que puedas para poder quedarte en el mismo sitio. Para poder aprovechar plenamente las oportunidades que ofrece la economía mundial –y no sucumbir ante la competencia internacional– los países necesitan un mercado laboral racionalizado y dinámico.
17. No hay nada de malo con enfatizar las condiciones sociales al diseñar políticas económicas. (…) El problema es poner en marcha políticas insostenibles a largo plazo y que después de un corto período de euforia generan estancamiento, inflación, desempleo y salarios más bajos.
18. Una vez en el poder, los populistas rechazan en forma abierta lo que llaman el “paradigma conservador” e ignoran la existencia de cualquier tipo de restricción al gasto público y a la expansión monetaria.
19. En vez de generar inmensos déficits fiscales para redistribuir el ingreso, hasta ahora los neo-populistas han utilizado controles y restricciones gubernamentales cada vez más agudos para incrementar el ingreso a ciertos grupos particulares.
20. Los neo-populistas no sólo han alcanzado el poder a través de las elecciones, sino que también han usado el sistema legal, incluyendo la redacción de constituciones, para promover su causa.. (…) Según el “nuevo constitucionalismo lationoamericano”, las constituciones políticas debieran ser documentos cambiantes que se adaptan rápida y flexiblemente a las nuevas condiciones políticas.
21. Contrario a lo que los neo-populistas han argumentado, la desigualdad en América latina no es el resultado del Consenso de Washington, de la globalización, de las fuerzas del mercado o de las reformas incompletas de los años noventa y la década de 2000. La desigualdad es un problema que viene de siglos atrás y que se remonta a la época colonial y a los tipos de bienes que se producían en ese momento.
22. Pero la causa más importante de las terribles condiciones sociales de América latina –incluyendo la pobreza y la desigualdad de ingresos– es, sin duda, el sistema educativo de la región, incluyendo su deplorable calidad.
23. Los sindicatos docentes y los partidos políticos de izquierda se han resistido de manera sistemática a los esfuerzos por reformar y modernizar el sistema educativo en la mayoría de países latinoamericanos.
24. Después de doce años de permanencia de Chávez en la presidencia, algunos observadores internacionales tienen la impresión de que, a pesar de que el ex militar es tosco y pintoresco, ha cumplido su promesa de mejorar el desempeño económico de Venezuela y de ayudar a los pobres y a los desvalidos. Sin embargo, esta percepción dista mucho de la realidad. El crecimiento ha sido, cuando mucho, mediocre y los programas sociales han sido ineficaces.
25. Debo decir, por desgracia, que no soy muy optimista respecto al surgimiento de nuevos Chiles. Es muy grande el costo político de corto plazo que implica modernizar la economía, fortalecer las instituciones, mejorar la eficiencia de los servicios sociales e ir en contra de ciertos grupos de interés.
| Las preguntas de Edwards Populismo o mercados no sólo entrega explicaciones serenas y bien fundamentadas a los principales problemas históricos que acarrean las economías e instituciones latinoamericanas. También es un espacio para las preguntas, de esas que muchos se hacen y que pocos responden. A continuación, una selección de las inquietudes que plantea Edwards: ¿Cómo hace un país –o grupo de países- para transitar desde una situación de estancamiento relativo a una de crecimiento sostenido y vigoroso? ¿Por qué a una región tan rica en recursos naturales le ha ido tan mal en el largo plazo? ¿Por qué países con enormes dotaciones de tierras y minerales y extensas costas han tenido un desarrollo inferior con respecto a lo que llamamos hoy el mundo desarrollado? ¿Es posible cambiar radicalmente la base institucional de un país, de manera que se pueda “comenzar de cero”? ¿Cuáles son las áreas de políticas públicas por seguir que los líderes nacionales –incluyendo aquellos de tendencia populista- deben abordar si están interesados en reducir la desigualdad y la pobreza? ¿Cómo pueden explicarse el pragmatismo de Lula y su rechazo a la tentación populista? ¿Continuará la región avanzando en la dirección que marcan Hugo Chávez y su movimiento bolivariano o tomará la pauta chilena y se abrirá a los mercados, a la competencia, la modernización, la eficiencia y la innovación? ¿Cuántos países verán que el trabajo duro sí paga y que los atajos y el populismo siempre son un tiro que sale por la culata? |