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Artículo correspondiente al número 291 (17 al 29 de diciembre de 2010)
Tienen los mismos problemas que los otros colegios del país. No les es fácil encontrar buenos profesores, escasean los recursos y los jóvenes que acuden a sus aulas vienen de familias carentes en lo económico y en lo educacional. La tarea ha sido difícil, pero han salido adelante. En las pruebas de medición nacional –Simce y PSU– figuran con números que superan la media nacional y la mayoría de sus egresados apuesta por alcanzar buenos resultados para ingresar a la educación superior. En medio de la discusión por la reforma educacional que el gobierno envió al Congreso –que anticipa un áspero debate– seis colegios de La Pintana, La Legua, Las Condes, Nuñoa, Renca y San Ramón, todos con financiamiento del Estado (particulares subvencionados y municipales), nos abrieron sus aulas y respondieron a la gran interrogante: ¿Cómo han logrado salir adelante? ¿Cuáles son las claves que los han llevado a destacarse entre sus pares? Por Catalina Allendes; Fotos, Veronica Ortiz.
Colegio Arzobispo Manuel Vicuña, La Legua (Belén Educa)
“El centro está en los aprendizajes de los alumnos”
En medio de la población Legua Emergencia este colegio surge como una luz en el camino. Y no sólo por su infraestructura a nivel de cualquier colegio particular, sino porque se respiran progreso, educación y formación.
“Nuestro centro es el aprendizaje de los niños”, admite Eloísa Espinoza, la directora de este establecimiento que forma parte de la red de 8 colegios de la fundación Belén Educa.
Al mencionar las claves que los han llevado a posicionarse entre los mejores de la comuna, la directora destaca: “contar con profesores de alto nivel y comprometidos con la misión; y tener altas expectativas en nuestros niños y niñas, pues a ellos sólo les han faltado las oportunidades”.
Para lograrlo, cada clase que se imparte se ajusta a una detallada planificación y cuenta con programas de calidad en matemáticas, lenguaje, inglés, historia, ciencias y tecnología. “El proceso de aprendizaje es rigurosamente planificado, implementado, ejecutado y evaluado. Esta secuencia nos ha permitido la sistematización de los procesos y nos orienta al logro”, añade la directora.
En esta escuela la escolaridad promedio de los padres es inferior a los 7 años, los cursos son de 44 alumnos y los profesores no tienen ni doctorados ni magister, pero sus resultados los han llevado a figurar entre los 100 mejores colegios del país. ¿Cómo lo han hecho? Capacitan constantemente a sus profesores, implementan medidas innovadoras y didácticas y cuentan con importante material de apoyo para las aulas. Todo eso, acompañado de profesores que son evaluados constantemente y alumnos con reforzamiento permanente. En el colegio aseguran que la administración eficiente del tiempo es clave y trabajan para ayudar a sus alumnos a salir del medio en que se desenvuelven. “Les entregamos las herramientas y los valores necesarios para formar un ser capaz de enfrentar una sociedad competitiva y aprovechar las oportunidades que se le presentan”, subraya Cristina Barahona, su directora. Por eso es que parte importante de la labor está en elevar la autoestima de sus alumnos, a partir del respeto de las individualidades.
