|
|
Bienvenido, te encuentras en Inicio Reportajes y Entrevistas Dupla de película |
Califica este artículo
Otros artículos de la sección:
Artículo correspondiente al número 292 (30 de diciembre 2010 a 27 de enero 2011)
Después de su incursión como inversionista en Teresa, de Tatiana Gaviola, y de Drama, de Matias Lira, el socio de Celfin, Jorge Errázuriz vuelve a la carga con Baby Shower, el debut cinematográfico de Pablo Illanes. Aunque no ha recuperado el capital invertido en cine, es un convencido de que si Chile se enfoca en hacer películas universales, que puedan salir del país, la industria podría convertirse en un atractivo foco de inversiones. Por Antonieta de la Fuente; Fotos, Verónica Ortiz.

Dijo que se iba a París, pero en verdad no ha parado más de diez días en la capital francesa. En este año sabático, Jorge Errázuriz ha viajado por tres países distintos todos los meses. Estuvo en Medio Oriente, Europa, Brasil, Perú, Colombia y Singapur, por nombrar sólo algunos de sus destinos. Por estos días, hizo una pausa en Chile y aprovechó para conversar con Capital sobre uno de los proyectos que lo tiene entusiasmado: Baby Shower, el debut cinematográfico de Pablo Illanes, del cual es productor.
Se ve relajado, sonriente, con algunos kilos menos y como siempre, impecablemente vestido. Pero, sus juicios sobre Chile y especialmente sobre la elite chilena siguen siendo punzantes.
Nos recibió en su departamento en Vespucio Norte, un moderno loft decorado en blanco y negro, junto a Pablo Illanes y Francisca Cummins, la productora ejecutiva de la película. Se nota que han hecho buenas migas. Se ríen con complicidad y teorizan sobre el contenido de Baby shower. Se trata de una película de terror protagonizada por mujeres que encarnan diferentes estereotipos. Es justamente eso lo que sedujo a Errázuriz para financiar el proyecto. “Encontré perfecto una película de terror basada en la relación entre mujeres. Si me hubieran dicho que era una película basada en amistades de hombres habría dicho que no. Porque los hombres no tenemos la complejidad de las relaciones entre mujeres. Cuando un hombre le dice algo a otro, es lo que te dijo, pero cuando una mujer le dice una cosa a otra mujer, inmediatamente empieza a elucubrar qué le quiso decir realmente”, dice Errázuriz entre risas.
-¿Vio Dónde está Elisa?
-No, no la vi, sólo algunos capítulos, pero sabía del impacto que había causado. Por eso me gustó que este proyecto fuera de Pablo, porque no cabe duda de que si había escrito un guión que tenía a todo el país desesperado era porque era bueno. Fue un acto de confianza.
-¿Y cuando leyó el guión de Baby shower le gustó inmediatamente?
-Las películas de terror nunca me han atraído, pero sé que hay un público que sigue este tipo de películas. Hay cierta gente que quiere ir al cine y después no poder dormir y aterrarse. Se salen de las preocupaciones del día a día si logran el mismo grado de estrés, pero gatillado por algo distinto.
-¿Qué expectativas tienen de la película?
“Vamos a medir el éxito con los gritos”, bromea Illanes. “Lo importante es que la gente vaya y le diga a los otros, es terrible, anda a verla”, agrega el socio de Celfin.
No al cine para Chile
-¿De dónde viene su interés por desarrollar el cine?
-La cultura hoy día es audiovisual, porque la gente lee muy poco. Tiene mucho más impacto quedarse viendo lo de los 33 por varias horas que leerse cualquier libro. Entonces, el cine es muy importante en la identidad de los chilenos. A Chile le falta identidad y la gente necesita sentirse parte de algo cuando ve una buena película. Aquí se hicieron muchas películas del golpe, pero de ahí no salíamos. Y Chile es mucho más que eso.
-¿Después de hacer Teresa dijo que era mucho más rentable hacer películas infantiles, pero Baby shower no es precisamente un cuento de niños...
-El tema de la rentabilidad en el cine chileno es un tema que hay que asumir. Espero que a esta película le vaya muy bien y que tenga proyección internacional. Porque no cabe duda de que el cine que estamos haciendo para un país de 16 millones de habitantesno puede ser rentable. Chile no es mucho más que una ciudad de China, es menos que São Paulo. Tenemos que asumirnos como una aldea y que la aldea tiene futuro en la medida que se conecta con el mundo. Si no se ve el cine chileno así, va a haber chispazos, pero no va a tener trascendencia, no va tener rentabilidad.
-¿Pero espera ganar plata con esta película?
-Creo que va a ser exitosa. Ahora, los que pusimos capital no esperamos hacer un gran negocio, porque no es un tema popular del tipo Sexo con Amor, que lo ven A,B, C y D. Por eso hay que hacer un esfuerzo con Baby shower de meterse en el circuito del cine del terror afuera. En otras palabras, yo no le tengo fe en el cine para Chile, desde el punto de vista de negocio. Y tengo mucha fe en que es importantísimo que se haga cine en Chile y que se lleve para afuera.
-¿Cómo se logra internacionalizar el cine chileno?
-Parte – responde Illanes– de los mismos realizadores, del interés por contar historias más universales. La idiosincrasia chilena se puede universalizar, pero también hay que hacer un esfuerzo para lograr esa tarea desde el guión y la producción, porque no es simple. Tiene que ver con el lenguaje, con la construcción de los personajes y las historias que se cuentan.
-¿Tienen pensado viajar juntos para dar a conocer la película afuera?
-Hay que ir a festivales, porque el cine chileno tiene que salir de Chile- advierte Errázuriz.
-¿Y cómo ha sido su experiencia con las otras películas que ha hecho?
-He recuperado parte, pero no he recuperado el capital. Creo que con esta película lo vamos a recuperar de todas maneras… para hacer otra película.