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Artículo correspondiente al número 238 (3 al 16 de octubre de 2008)
Capitales chilenos y peruanos cruzan las respectivas fronteras en el marco de un proceso de integración económica y social sin precedentes en nuestra común historia. Un nuevo escenario de intercambio comercial que Capital y Ernst & Young buscan fortalecer a través del recién creado Club Perú.
¡A promover el Perú, señores! Ese es el mandato que tiene el vecino país en todos sus frentes. Nada de sumirse en la depresión ni en la cautela generalizada por la crisis internacional de los mercados. Atrás quedaron los días en que los empresarios chilenos eran los que tocaban las puertas de Lima para hacer negocios; esta vez, son los privados y autoridades peruanas las que viajan y desarrollan esta verdadera cruzada proinversión.
Para ellos, no hay mejor momento para invertir que ahora, con una economía creciendo a tasas superiores al 9% como su mejor carta de presentación, dejando en un segundo plano la amenaza de la inflación, la que por supuesto… también los ha contagiado. Pero en esta segunda oleada, el protagonismo no viene precisamente de la mano del sector comercio, donde los chilenos ya tienen un nombre bien ganado, sino que la atención la acaparan las inversiones en sectores como agroindustria, inmobiliario, pesca, acuicultura, minería, energía e infraestructura. Sobre todo es en este último donde las autoridades peruanas aseguran existe el mayor potencial de crecimiento.
Proyectos en mano, el director ejecutivo de ProInversión, David Lemor, explica que existe al menos una veintena de grandes obras de infraestructura en que podrían participar inversionistas chilenos. Es que el déficit en infraestructura lleva a que los requerimientos superen los 30 mil millones de dólares, explica Jorge Medina, socio de Ernst & Young Perú.
Los ojos de los chilenos están puestos ahora en la gran cartera de inversión que el gobierno peruano lanzó para concesionar y licitar proyectos por la friolera de 5.700 millones de dólares entre 2008 y 2009. Lemor se apura en explicar que entre los proyectos más emblemáticos se encuentran la construcción de cuatro carreteras, el mejoramiento del sistema de transporte público de Lima –que implica la puesta en marcha de un tren eléctrico– y dos megaproyectos inmobiliarios en Lima: uno, destinado a desarrollo comercial y residencial y el otro, a viviendas de carácter social. Mientras tanto, avanza a toda marcha la concesión de seis aeropuertos en la zona sur del país, además de la licitación de siete puertos.
Otros temas urgentes para Perú tienen que ver con el desarrollo de servicios básicos y telecomunicaciones. Este último supone un monto de inversión estimado en 181 millones de dólares para la implementación de banda ancha rural, Wi-Max, y la licitación de la banda 1.900 MHz que se abrió con la intención de promover el ingreso de un nuevo operador móvil, y para los cuales ya se habrían contactado con inversionistas locales.
La lista suma y sigue. Cuatro líneas de transmisión y una central térmica vinculada a Camisea son otros de los proyectos que ofrecen al sector privado, así como el transporte de gas, también desde Camisea, a otras regiones de ese país.