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Bienvenido, te encuentras en Inicio Reportajes y Entrevistas Domingo Cavallo. Kirchner no entiende para nada el rol del mercado |
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Artículo correspondiente al número 259 (21 de agosto al 3 de septiembre de 2009)
-Hoy Argentina no califica en rangos internacionales. Su desempeño es deficiente en casi todas las evaluaciones, como el Doing Business del Banco Mundial, o los análisis del Instituto Fraser y de la Fundación Heritage.
-Eso es verdad, y no creo que haya cambios a estas alturas. Ahora, y ya que usted menciona esos rankings, le aconsejo ver el de la American Fundation, que muestra en forma dramática cómo ha descendido Argentina desde los 90. En los 90, Argentina había logrado insertarse en el mundo, derrotar la inflación e impulsado reformas para crecer de manera sostenida. Pero la recesión del 98, y que continuó hasta 2002, más la falta de escrúpulos de quienes tomaron el poder a comienzos del 2002, llevó a que se revirtieran totalmente aquellas reformas. Y bueno, estamos de nuevo con una economía desorganizada, muy parecida a la de los 80.
Ahora, yo creo que vamos a recuperar posiciones en la próxima década (no con este gobierno, que está en la etapa del pato rengo), si no se deja una bomba de tiempo para el futuro gobierno que asumirá el 10 de diciembre del 2011 y que será muy diferente al de los Kirchner. Las alternativas que se proyectan –una de centroderecha y otra de centroizquierda– son claramente superadoras de estas experiencias de los 2000. Me refiero a Duhalde y los Kirchner.
-En su libro Estanflación, usted advierte que hay una inflación que sería tres veces mayor a lo que indica el INDEC y además dice que hay una inflación reprimida. ¿A qué se refiere?
-Por ejemplo, a los impuestos a las exportaciones que hacen que el kilo de carne o el litro de leche en Argentina estén a mitad del precio internacional. Hay un cuadro en el que el gobierno reduce artificialmente el tipo de cambio que obtiene el productor eficiente de esos productos, lo que lleva a que ya no haya inversión en ganadería, en agricultura ni lechería. En consecuencia, la producción va declinando, con lo cual este nivel de precios –artificialmente bajos por las retenciones– en el fondo es insostenible. En algún momento van a tener que eliminar las retenciones, liberar la exportación y los precios van a llegar al nivel normal, lo que traerá inflación.
Pasa algo similar con las tarifas de los servicios públicos. Hace como siete años que han congelado el precio del gas, el de la electricidad y hasta el del transporte. Sin embargo, ha habido un 200% o 300% de aumento de costos provocados por la devaluación y otras medidas del gobierno. Entonces, para cubrir la brecha han tenido que dar algunos subsidios. Eso tampoco es sostenible y en algún momento las tarifas subirán. Así las cosas, hoy en la Argentina tenemos inflación abierta –que el gobierno subestima mintiendo con las estadísticas– y además tenemos inflación reprimida, que se va a ir manifestando una vez que esos precios deban sincerarse.
-Y eso acarreará una espiral…
-Claro, porque habrá un proceso de inflación inercial. O sea, la inflación se retroalimenta. Todo eso va haciendo que en el país haya un problema inflacionario severo, en un contexto de recesión. Eso es lo novedoso, porque el cuadro que se conforma es uno de estanflación. Por ejemplo, en Chile cuando cae la demanda o hay tendencia a la recesión, la inflación desaparece y hasta se puede dar un riesgo de deflación. Acá el cuadro es completamente distinto. Aquí podemos tener una severa recesión y, sin embargo, sigue habiendo inflación. E incluso puede darse una aceleración inflacionaria.
-Aceleración que no termina ahí...
-Por cierto, porque por ejemplo ahora que están aumentando las tarifas del gas, la electricidad o el transporte, todo eso hace que los sindicatos pidan aumentos de salarios. Para poder pagar esos mayores salarios, las empresas necesitan créditos. Y como no hay crédito en el sistema bancario, el Banco Central se ha visto obligado a darles descuentos a los bancos… y eso es emisión monetaria.
A su vez el gobierno va incurriendo en déficit que tampoco puede financiar porque no consigue colocar bonos, porque nadie se los compra. Entonces no hay otra alternativa que emitir dinero. Y claro, toda emisión retroalimenta la inflación. Es como una bola de nieve.
-No obstante, entiendo que en el largo plazo usted es optimista. ¿Cómo lo puede hacer si no conquista la confianza de los mercados de crédito?
-Por lo pronto, para recrear el crédito Argentina tiene que decir que reconocer sus deudas y que las va a pagar. Además, tiene que dejar de mentir en los índices de precios, ya que el grueso de la deuda está prácticamente indexada a los precios. Seguir mintiendo con las cifras equivale a estafar a los acreedores. Esas son condiciones imprescindibles. Además, tiene que restablecer relaciones normales con los organismos multilaterales de crédito, que para eso justamente existen… para auditar y certificar que los países hacen el mejor esfuerzo por cumplir con sus obligaciones. Por otra parte, para que Argentina vuelva a tener crédito se necesita crear condiciones que alienten la inversión dentro del país. En este momento ya se registran casi 45 mil millones de dólares de fuga de capitales. Son ahorros argentinos que, desde comienzos del año 2008, se están yendo al exterior. Esa fuga de capitales se produce porque no hay confianza en los propios argentinos. Entonces, para que alguien del exterior o para que los propios argentinos estén dispuestos a conceder el crédito a las empresas argentinas se necesita restablecer la confianza. Todo esto requiere un cambio completo del discurso del gobierno, y ese giro en el discurso debe ser creíble, debe ser convincente.
Lamentablemente este gobierno –aun-que cambiara de discurso– ya no inspira credibilidad. El gobierno ha perseverado demasiado tiempo y de manera obtusa en el error de los años anteriores. Lo que va a dar credibilidad a la Argentina es un futuro gobierno. Por eso yo creo que la solución a este problema que estamos viviendo en la Argentina, en realidad se va a dar con un cambio de gobierno.
-Otra consecuencia de las elecciones del 28 de junio es que para las presidenciales 2011 ya se perfilan opciones: la de un peronismo sin Kirchner; la del pro-derechista PRO, que podría ser liderada por Mauricio Macri o Carlos Reutemann; y la conformada por la UCR, el socialismo y la Coalición Cívica, eventualmente con Julio Cobos. ¿A cuál apoyará usted?
-Partiría por decirle que los Kirchner se van a quedar totalmente solos, acompañados únicamente por los piqueteros. En el peronismo no kirchnerista está prendiendo mucho la imagen de Carlos Reutemann. Pienso que el peronismo no kirchnerista y el PRO van a terminar de aliados. Yo creo que Reutemann y Macri son dos dirigentes políticos que se pueden complementar muy bien. Hasta pienso que primero puede ser presidente Reutemann y luego, en un segundo mandato, puede serlo Macri.
Yo no creo que ellos dos deban competir en la próxima elección presidencial. Mi impresión es que va a haber una alianza… y me parece que el candidato va a ser Reutemann. Lo interesante que se está dando en Argentina es que las dos alternativas –una centroderecha con Reutemann y una centroizquierda con Cobos– son muy superiores a lo que hoy encarna Kirchner. Y es que ambas son alternativas democráticas, republicanas y tanto Reutemann como Cobos se caracterizan por su sensatez, por su moderación y por el criterio.