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Artículo correspondiente al número 269 (29 de enero al 25 de febrero)
Sin ninguna restricción y con recursos ilimitados como hipótesis, desafiamos a cuatro arquitectos a lanzar ideas para poner a Santiago u otra ciudad de Chile en el mapa mundial. Las propuestas fueron diversas, pero con un factor común: todas son realizables, la ciencia ficción es para otros…
Un corredor de mar a cordillera
Iván Poduje y equipo Atisba*
Para la mayoría de los turistas que visitan nuestra ciudad, el principal atractivo de Santiago es la corta distancia entre el borde costero y la alta montaña. El problema es el tiempo de viaje. Si bien el trayecto a Farellones es de 32 kilómetros, su recorrido puede demorar más de dos horas, mientras que hacia Viña, a 122 kilómetros, el itinerario dura menos de una hora y media. El desafío de nuestro proyecto es emparejar estos tiempos, comprimir el territorio y acercar la cordillera a la ciudad, equiparando o reduciendo el tiempo del traslado hacia el mar.
Al abrir este nuevo frente lograremos que Santiago deje de ser una “sala se espera” para explorar Chile. Una estancia temporal por la que pasan los turistas antes de partir a San Pedro de Un corredor de mar a cordillera Iván Poduje y equipo Atisba Atacama o a las Torres del Paine. Esta idea, ya enunciada por municipios y urbanistas, no es muy compleja. Actualmente hay un problema real de congestión y se podría aprovechar esa coyuntura para mejorar el camino y asociar su desarrollo a la apertura de senderos y miradores que permitan acceder a los parques y reservas naturales, regalando vistas increíbles hacia la ciudad. Este corredor también tendría impactos económicos relevantes: la reducción de los tiempos de viaje permitiría potenciar el crecimiento de los centros invernales, de hoteles y equipamientos turísticos en los parques y miradores comprendidos entre El Arrayán y Farellones.
Se puede perfectamente pensar en la extensión de Kennedy y la Costanera Norte hacia la cordillera, con un estándar de velocidad menor y con un diseño que minimice los impactos urbanísticos, desplegando senderos, rutas turísticas e inclusive andariveles que permitan acceder a los parques y reservas naturales.
| *Equipo Atisba: Iván Poduje, arquitecto y magíster en desarrollo urbano de la Universidad Católica; Hernán Fontaine, arquitecto de la Universidad Católica, y Óscar Gutierrez, arquitecto y magíster en desarrollo urbano de la Universidad Católica. | ![]() |
Una torre bicentenario para Concepción
Mauricio Pezo*
Una estrategia de integración entre arquitectura y naturaleza supone reconocer que los puntos de contacto entre urbanismo y geografía necesitan ser consolidados.
Para reforzar uno de estos puntos de contacto entre ciudad y territorio, propongo la fundación de una gran torre mirador sobre el cerro Chepe, una de las pocas lomas-isla del valle. Una posición que es visible para toda la intercomuna, desde Concepción a San Pedro, de Chiguayante a Talcahuano. Este edificio, la Torre Bicentenario, es sin duda el merecido monumento para conmemorar la independencia del territorio patrio al pie de su frontera históricamente más conflictiva y, a la vez, para celebrar la nueva escala metropolitana que promete la intercomuna.
Esta sería una pieza que a la distancia funcionaría como hito, como un punto de referencia. Luego, su presencia se abriría a las asociaciones sensibles, o de lectura subjetiva, que podrían convertirla en un signo permanente de la identidad colectiva.
Esta torre tendría una doble estructura circular, como dos cilindros concéntricos por cuyo espesor se desarrollaría una, por momentos, casi infinita escalera en espiral. Esta escalera no tendría descansos, sólo gradas lo suficientemente amplias como para alivianar el tranco o detenerse sin bloquear el paso.
Durante este ascenso, iría surgiendo una secuencia de perforaciones en los muros. Cada siete gradas aparecería una perforación a un metro y medio sobre el piso. Cada treinta gradas, lo que coincide con la mitad de un giro del espiral, se cruzarían diferentes aberturas diagonales, unas orientadas hacia el cielo y otras a puntos estratégicos de la ciudad: sus plazas, sus iglesias, Una torre bicentenario para Concepción Mauricio Pezo sus puentes. Y cada tanto aparecerían otras a ras de piso; por cierto, incómodas de usar, en dirección a los lugares más decadentes de la ciudad: a esos lugares que nadie mira.
| *Mauricio Pezo es arquitecto de la Universidad del Bío-Bío y magíster en Arquitectura de la Universidad Católica de Chile. Es socio del estudio Pezo von Ellrichshausen Arquitectos y profesor en las escuelas de Arquitectura de la Universidad de Bío-Bío y de la Universidad de Talca. | ![]() |
Alberto Fernández*
A partir de una estrategia de repoblamiento de las quintas fachadas o techos del centro de Santiago, se puede cambiar radicalmente la percepción gris de la capital. Esta estrategia busca recuperar los cientos de miles de metros cuadrados disponibles en las azoteas de los edificios del centro y, a la vez, proveer una nueva visión de este sector de la ciudad.
Un proyecto así puede plantearse como un nuevo recorrido público de la ciudad en altura, conectando los puntos de interés de la ciudad a partir de una serie de recorridos aéreos atractivos tanto para el habitante como para el visitante de Santiago.
Los beneficios son varios:
• Aprovechar los espacios disponibles de la ciudad sin necesidad de expandir aún más nuestra capital.
• La disminución de la temperatura en los edificios.
• Una mejora sustancial de la calidad de vida de los habitantes al proveerlos de equipamiento nuevo, “separado” del diario vivir, pero “cercano” a sus actividades cotidianas. Recuperar las azoteas Alberto Fernández
• La provisión de una nueva red conectiva en la ciudad.
• Entregarle a la capital un nuevo espacio que cambie su imagen actual de zona saturada y contaminada.
A modo de ejemplo existen proyectos de esta naturaleza, como la recuperación de las vías de metro obsoletas en Nueva York, transformándolas en áreas públicas.
Concretar un proyecto de estas dimensiones es un gran desafío en el que podrían participar agentes privados –relacionados con el mundo de la publicidad, por ejemplo– y públicos, como el municipio y los habitantes de los edificios.
| *Alberto Fernández es arquitecto y académico de la Universidad de Chile. En 2009 recibió el Premio Arquitecto Joven del Colegio de Arquitectos de Chile. | ![]() |
¿Y por qué no un verdadero Central Park?
Enrique Brown*
Una obra redistributiva -con un positivo efecto en la calidad de vida de todos los habitantes de la ciudad-, más que una obra grandiosa, propone para Santiago Enrique Browne. Una combinación que se lograría plenamente si la ciudad se decidiera a invertir seriamente en el Parque Metropolitano del cerro San Cristóbal, para convertirlo en nuestro Central Park, explica.

Razones hay muchas. La primera, su centralidad geográfica y social. “De varias comunas y de distintos niveles socioeconómicos”, recalca. Dos, porque aunque se trata de una superficie 10 veces mayor a la del famoso parque de Nueva York, pocos lo reconocen como el gran parque de Santiago. Un pseudo olvido que, según Browne, tiene una explicación: pocos lo visitan.
Y no lo hacen porque falta inversión. Desde luego, se necesitan muchísimos más árboles, sobre todo en el lado norte, y nuevos circuitos de actividades. “Para empezar, sacaría el ¿Y por qué no un verdadero Central Park? Enrique Browne zoológico de donde está y lo cambiaría al lado norte, y concentraría todas las antenas del cerro en un solo lugar, porque hoy contaminan visualmente el cerro”.
Una obra así, añade, no sólo tiene un costo abordable, sino que permite cambiar la cara de la ciudad en corto tiempo.
“Podríamos tener un parque tan atractivo y querido para los habitantes de Santiago como lo es el Central Park en Nueva York, y que está rodeado de los mejores edificios, de los mejores museos, etc. Porque no es que el Central Park sea tan espectacular, pero todos lo quieren y lo visitan”.
| *Enrique Browne es arquitecto y magíster en planificación urbana de la Universidad Católica de Chile. Ha obtenido 34 premios y 30 menciones de honor en concursos y bienales de Arquitectura. Entre sus obras más emblemáticas figuran el centro comercial Vitacura-Manquehue, el edificio Consorcio y el Puente Zapallar. | ![]() |