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Artículo correspondiente al número 214 (05 al 17 de oct 2007)
-¿Se le clavó finalmente la rueda de la fortuna a Piñera?
-Hoy día Piñera objetivamente manda en la carrera y todos estamos trabajando por él. Piñera hoy gana lejos. El Transantiago fue la guinda de la torta en este desastre colectivo del gobierno. Nos sentíamos súper orgullosos del Lagos estadista y golpeador de la mesa, pero era también un gran marketero, porque su gobierno fue bastante mediocre y muchos de los problemas que hoy sufre Bachelet los heredó de él. La gente está aburrida y lo que tiene que hacer la Alianza es cultivar la creatividad. Hoy el nivel de corrupción es muy alto. Yo quiero que la plata llegue a los pobres y a la clase media que quiere surgir y emprender.
-¿Por qué Piñera debería lograr lo que no consiguió Lavín en un momento muy malo de la economía y con toda la novedad de su discurso del cambio?
-La situación no era ni la mitad de mala de lo que es hoy. La gente está cansada de ver que los mismos gallos se reparten el gobierno como si fuera su patrimonio. El tema de la delincuencia es un escándalo. La mayor cantidad de solicitudes que recibimos en la municipalidad es para cerrar calles. Todas las garantías son para las delincuentes, porque aquí ya no se puede hablar de puerta giratoria, ya que ni siquiera hay puerta. Quiero dejar en claro eso sí, que aunque nos importa mucho este tema, no es responsabilidad del alcalde, sino del gobierno y ese error de concepto lo cometió Joaquín (Lavín) cuando en su minuto quiso suplir esta deficiencia en Las Condes. Pero aquí las cosas no se solucionan con guardias privados. La esencia está en combatir el microtráfico, pero el gobierno está absolutamente perdido.
-No se ve que la Alianza capitalice la baja del gobierno.
-Hoy Piñera tiene una credibilidad y adhesión de la gente que no tenía hace dos años y él dará el margen que le falta para llegar a La Moneda, porque esa diferencia la aportan los líderes, no los partidos. Cuando yo saqué el 60%, las encuestas indicaban que el 65% de las personas que votaron por mí eran adherentes de Lagos. Además, tenemos un gran jefe de campaña que es el gobierno, porque donde uno mire mete las patas.
-¿No hay ninguna crítica para la falta de un proyecto sólido de la Alianza y la poca capacidad de liderazgo de sus partidos?
-Tengo una crítica al mundo político en general, porque veo que están en otra. Las grandes fi guras del futuro son del mundo municipal, gente con gestión y que vive la realidad. La Concertación está quebrada, se les murió Pinochet y se quedaron sin discurso, y hoy es solo una gran agencia de empleos. Bachelet ha perdido oportunidades únicas de hacer un gobierno importante y diferente.
-¿Se puede competir contra una coalición que desde el gobierno va a tirar toda la carne a la parrilla en 2009?
-La intervención electoral del gobierno es grosera y en la campaña pasada fue un escándalo, pero en el Plebiscito también hubo una campaña feroz y el sí perdió igual, porque la gente estaba aburrida. Te aseguro que en la próxima campaña vamos a ganar. En mis 14 años de alcalde, nunca me había pasado que en reuniones públicas, la gente hablara con insultos del presidente y de sus ministros. Poco antes de terminar su gobierno, Lagos vino a inaugurar un consultorio y había más carabineros disfrazados de médicos que los reales, porque tenía terror de meterse en las poblaciones y Bachelet no ha venido nunca, porque le teme a los deudores habitacionales. Nunca se habían visto más cercos de seguridad que ahora, porque saben que la gente está aburrida y que cada vez protesta con más fuerza.
Puente Alto, que debe su nombre a un estratégico y pequeño puente en altura que no era fácil de remontar para las carretas de principios de siglo, es una de las llamadas comunas emergentes. Con más de 650 mil habitantes, siempre fue un pueblo de paso entre San José de Maipo y Santiago y se formó alrededor de empresas que, como la Papelera, Volcanita y Textil Victoria, congregaron una creciente población obrera creando una especie de telaraña en torno a ellas. Cuando habla del lugar, el Cote Ossandón se explaya en la creciente inversión, las cinco mil viviendas en construcción y el aumento de los servicios. Pero el progreso es mucho más que cifras. Lo central de su discurso son los desafíos sociales cruzados a fondo por su fe religiosa. -Puente Alto tiene un sector grande de gente pobre, porque durante el gobierno militar se instalaron cientos de campamentos sin ningún orden ni servicios, lo que formó enormes ghettos de pobreza. Después, la Concertación consolidó la embarrada. Hay lugares en la comuna donde viven cien mil personas y que deben caminar 12 kilómetros para llegar a un supermercado, así que al final terminan pagando el doble en almacenes. Las famosas casas Copeva del Volcán son ilustrativas de que cuando se hacen políticas públicas sin Dios, inevitablemente se fracasa. Aquí se pensó en una solución eficiente para darle techo a la gente, pero el sueño de la casa propia terminó en pesadilla. En la mayoría de las poblaciones, los blocks no se llueven, pero están tan mal diseñados que la calidad de vida es horrible y, además, a los que son más pobres se les liquidó a patrimonio, porque son viviendas invendibles. -¿Dónde entra Dios en la ecuación? -¿Cómo se compatibiliza la necesidad de gente que ni siquiera tenía ese techo, con los siempre escasos recursos? -¿Cree que las cosas les han resultado porque tiene mayoría en el Concejo? -¿Cuáles son esos resultados concretos?
El pueblo de las arañas
-La idea que hay detrás de una vivienda es necesariamente cobijar a una familia, pero ¿de qué familia se puede hablar cuando se construyen con un solo dormitorio? Para mí esto no es una definición técnica, sino moral. La mínima aislación y el hacinamiento que provocan estas casas hacen imposible la convivencia.
-Las cosas hay que hacerlas bien a la primera, porque es mejor hacer menos que mucho mal. Si se hacen encuestas en esos ghettos, el 99% de la gente quiere irse. La gracia de ser alcalde es que uno está muy cerca de la gente. Aquí los problemas son reales, los vivimos día a día, no los leemos en un informe académico. El otro día se me acercó una señora y me mostró orgullosa a su nieto de siete años, que está en el mejor colegio de la comuna y que es la alegría de esa casa y me dijo que estaba vivo porque yo había ayudado a su hija para que no abortara. Las políticas sociales deben tener una mirada trascendente.
-Para nada. Si hay algo que define a esta municipalidad es la mística que hay en todos los funcionarios y el gran espíritu de colaboración. Aquí somos amigos y nunca, nunca me han rechazado un proyecto. Además, creo que sería una tontera oponerse por razones políticas, ya que los resultados avalan nuestra gestión.
-En educación tenemos más de 29 mil alumnos en escuelas municipalizadas y hoy el 85% de los niños lee en Primero Básico y casi el 100% en Segundo Básico, siendo que cuando llegué el 43% no leía en Cuarto Básico. Más de 129 ex alumnos municipales estudian con becas en la universidad. En salud atendemos a 350 mil inscritos y hemos logrado las mejores metas de atención de la zona sur, comparándonos con comunas de 8 mil inscritos. Yo recibí el municipio con 1.500 millones de pesos en facturas impagas y con el 40% de los funcionarios ganando el sueldo mínimo, y hoy no hay nadie en esa situación, porque no se puede trabajar por los pobres si no se tiene qué comer. No le debemos un centavo a nadie, porque no giramos, como hacen otros, más de lo que tenemos. Nos ordenamos y somos eficientes.