Bienvenido, te encuentras en Inicio arrow Reportajes y Entrevistasarrow De nuevo en el mapa
  

Herramientas

Imprimir este artículo

Comentar esta nota

Enviar a un amigo

Suscribir Sección vía RSS

Compartir Link Facebook Link Twitter Link Delicious Link Digg Link Yahoo Link Meneame

Califica este artículo


0 Votaciones

Otros artículos de la sección:

Reportajes y Entrevistas
De nuevo en el mapa


Compártelo : | Facebook | Twitter | Delicious

Artículo correspondiente al número 232 (11 al 24 de julio de 2008)


Seamos francos: los chilenos nos preocupamos poco de lo que ocurre más allá de nuestras fronteras y casi nada si se trata del continente africano. Pero, a pesar de los contrastes y avances desiguales, vale la pena revisar lo que ocurre en esas lejanas tierras, con al menos quince países iniciando su segunda década de crecimiento sobre el 5% y una creciente toma de posición por parte de inversionistas chinos e indios. Después de todo, Africa tiene algunos de los productos más codiciados por estos días, como el petróleo.



Frecuentemente asociada a guerras civiles, hambrunas, leones y elefantes, Africa parece cumplir de sobra los méritos para recibir el apodo de continente perdido. Pero, a pesar de la crisis económica mundial y el obvio impacto que le provoca el alza de los alimentos, corre por el mundo una nueva sensación de optimismo en torno a este alejado lugar del mundo, el mismo que –sorpréndase– experimenta su mayor crecimiento económico desde los 70. La región ha vuelto a aparecer en el mapa de los inversionistas, y empresas de países como China e India se disputan un lugar en lo que parece ser un renovado dinamismo.

Advertencia: estamos ante una tierra de contrastes y avance desigual, por lo que el ideal es evitar las generalizaciones. Hay trece países que han alcanzado un nivel de ingreso medio y cinco más que se acercan a ese umbral. Pero 34 de las naciones menos desarrolladas del mundo están en el Africa subsahariana, donde la mayoría depende de las exportaciones de commodities y la agricultura irrigada por lluvias. Allí las sequías son periódicas y los precios de los productos varían mucho en cortos períodos de tiempo, lo que complica la gestión económica.

Según datos del Banco Mundial, este año quince países africanos iniciaron una segunda década de crecimiento económico de 5,3%, una tasa superior a la de muchas economías industrializadas. Es cierto que la base de comparación es baja, pero hay avances. El alza general en los precios de los commodities ha despertado gran interés por invertir en los sectores del petróleo, el gas y la minería en ese continente.

Ya se habla de los “mercados fronterizos”: Ghana, Zambia y Tanzania, que podrían sumarse a Sudáfrica, Nigeria y Kenia como destinos de inversión. De hecho, en lo que va de año el mercado bursátil de Ghana ha subido 40% en términos de dólares, mientras que el de Zambia lo ha hecho en25%. Se trata de plazas pequeñas, pero el que sean de países ricos en recursos naturales y que hasta ahora hayan resistido la desaceleración global, incrementa su atractivo.

La tendencia de crecimiento esconde realidades diversas que requieren políticas diferentes. La OCDE sugiere que los países exportadores de petróleo deberían capitalizar sus ingresos extraordinarios invirtiendo en educación y capacitación, mejorando la infraestructura y el ambiente de negocios, con la meta de diversificar la economía. Los importadores, en cambio, están lidiando con los desafíos que impone el alza en los precios del crudo y que se ve amplificada por la subida en los costos de los alimentos. El precio de estos últimos se está traduciendo, además, en presiones inflacionarias para ambos grupos. Latasa de inflación en Kenia se elevó a 31% en mayo, mientras que en Uganda y Tanzania marcó 11,2% y 9,1%, respectivamente.

Entre los importadores de petróleo también hubo buenas noticias de países que exportan metales y productos agrícolas, como Mozambique, Namibia. Sudáfrica, Tanzania y Zambia. Todos anotaron un crecimiento fuerte debido a sus exportaciones de aluminio, hierro, cobre, oro y platino. El caucho, café, cacao y algodón también han registrado alzas de precios.

El Doing Business 2008, un estudio del Banco Mundial que clasifica a 178 economías según su facilidad para hacer negocios, concluyó que Africa subsahariana cayó del tercer al quinto lugar en la clasificación regional relacionada con el ritmo de las reformas y fue superado por las regiones del sur de Asia, Medio Oriente y Norte de Africa. A nivel de países, Ghana (por segundo año consecutivo) y Kenia clasifi caron entre los diez máximos países reformadores del mundo. Islas Mauricio encabeza la lista de los países africanos más propicios para hacer negocios y también clasifica en primer lugar en el ÍndiceIbrahim, evaluación desarrollada por la Kennedy School of Government de la Universidad de Harvard para la Mo Ibrahim Foundation.

La región confía en que transita por el camino del cambio. Una encuesta realizada en Etiopía, Ghana, Costa de Marfill, Kenia, Mali, Nigeria, Senegal, Sudáfrica, Tanzania y Uganda reveló que la mayoría de los africanos considera que está mejor ahora que hace cinco años. Según la misma encuesta, ellos son las personas más optimistas del mundo y confían en que el mañana les traerá prosperidad. Consideran que la pobreza, aunque generalizada, representa sólo un obstáculo temporal en el próspero futuro del continente.

 

 

 

 

 

 

 

(In)estabilidad política

 

 

Decir que la realidad política es complicada en un continente caracterizado por los dictadores, golpes de Estado y guerras civiles puede parecer una obviedad. Pero nos referimos a que el análisis merece acuciosidad: las antiguas guerras han terminado, pero la paz es frágil. La mayoría de los países tiene gobiernos de elección popular, pero las instituciones son débiles. Los golpes no son infrecuentes y muchas veces el poder del gobierno electo es tal que resulta casi imposible removerlo por la vía de las urnas.

Un caso actual: Zimbabwe, donde el presidente Robert Mugabe amenazó de tal modo al candidato opositor que ganó en la primera vuelta presidencial, que éste optó por refugiarse en la embajada holandesa y abandonar las elecciones. La votación se realizó de todas maneras: una segunda vuelta con un solo candidato.

Zimbabwe puede ser un ejemplo extremo, pero los últimos indicadores del Banco Mundial sobre gobernabilidad muestran que, en términos de buen gobierno, las lecturas africanas en conjunto se han deteriorado desde 1996, cuando se recogieron los primeros datos. El desempeño ha sido algo mejor en las áreas de estabilidad política, ausencia de violencia y control de la corrupción, pero Africa pierde muchos puntos en cuanto a estado de derecho, efectividad del gobierno y calidad de la regulación.



Comenta este artículo

Nombre
:
Email
:
URL
:
  (Opcional)
Código Verificación Capital.cl

Comentarios

2 Comentarios

jorge ibarra:

Publicado Miercoles 23 de Julio, 2008 - 15:21 hrs

África dice que no 
 
por Ignacio Ramonet  
Así que para mal de la arrogante Europa, se produjo lo inimaginable: en un impulso de orgullo y rebelión, África, a la que muchos creían sometida a fuerza de empobrecimiento, dijo que no. No a la camisa de fuerza de los "Acuerdos de asociación económica" (APE según su sigla en francés). No a la liberalización salvaje de los intercambios comerciales. No a esos últimos avatares del Pacto colonial. 
 
Sucedió en Lisboa, el pasado mes de diciembre, en ocasión de la Segunda Cumbre de la Unión Europea y África, cuyo principal objetivo era obligar a los países africanos a firmar nuevos tratados comerciales (los famosos APE) antes del 31 de diciembre de 2007, en aplicación de la Convención de Cotonú (junio de 2000) que prevé el fin de los acuerdos de Lomé (1975). Según estos acuerdos las mercaderías procedentes de las antiguas colonias de África (y del Caribe y el Pacífico) ingresan a la Unión Europea prácticamente sin derecho de aduana, con excepción de los productos sensibles para los productores europeos como el azúcar, la carne y la banana. La Organización Mundial de Comercio (OMC) exigió el desmantelamiento de estas relaciones preferenciales, o bien su reemplazo por acuerdos comerciales fundados en la reciprocidad (1) -único medio, según la OMC, de preservar la diferencia de tratamiento a favor de los países africanos. La Unión Europea se inclinó por la segunda opción, el libre cambio integral enmascarado bajo el nombre de "Acuerdos de asociación económica". 
 
En otras palabras, lo que los Veintisiete exigen de los países de África (y de los del Caribe y el Pacífico) (2) es que acepten dejar ingresar a sus mercados las exportaciones (mercaderías y servicios) de la Unión Europea sin derechos de aduana. 
 
El presidente senegalés Abdoulaye Wade denunció esta coacción y se negó a firmar. El presidente de Sudáfrica, Thabo M’Beki, lo apoyó de inmediato. Siguiendo esa línea, Namibia también tomó la valerosa decisión de no firmar, a pesar de que un aumento en los derechos de aduana de la Unión Europea sobre su carne bovina marcaría el final de sus exportaciones y la muerte de ese filón. 
 
Incluso el presidente Nicolas Sarkozy, que sin embargo tuvo expresiones muy infortunadas en Dakar en julio de 2007 (3), aportó su apoyo a los países más opuestos a esos tratados leoninos: "Estoy a favor de la globalización, a favor de la libertad, declaró, pero no a favor de la expoliación de países que por otra parte ya no tienen nada" (4). Esta rebelión contra los APE, que al sur del Sahara suscitan una enorme ola de inquietud popular y una intensa movilización de los movimientos sociales y las organizaciones sindicales, surtió efecto. La Cumbre concluyó con la constatación de su fracaso. José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea, se vio obligado a ceder y aceptar la reivindicación de los países africanos de proseguir el debate. Se comprometió a reanudar las negociaciones en el próximo mes de febrero. 
 
Esta victoria crucial de África es un signo suplementario del momento favorable que atraviesa el continente. En el curso de los últimos años, se terminaron los conflictos más mortíferos (sólo quedan los de Darfur, Somalia y el este del Congo) y se consolidaron los avances democráticos. 
 
Las economías siguen prosperando, piloteadas por una nueva generación de jóvenes dirigentes- aunque persisten las desigualdades sociales. Por último, otra baza: la presencia de China, que al invertir masivamente, está a punto de suplantar a la Unión Europea como principal proveedor del continente africano, y que además a partir de 2010 podría convertirse en su primer cliente, superando a Estados Unidos. Quedó atrás el tiempo en que Europa podía imponer programas ruinosos de ajuste estructural. Ahora África se resiste. Tanto mejor. NOTAS:  
1 Véase Alternatives économiques, París, diciembre de 2007. 
 
2 El 16-12-2007, los países del Caribe acepta- ron firmar un Acuerdo de Asociación Económica con la Unión Europea. 
 
3 En su discurso en la Universidad de Dakar el 26-7-2007 Sarkozy había declarado: "El drama de África es que el hombre africano no ha entrado bastante en la historia (...) nunca se lanza hacia el futuro". Véase Anne- Cécile Robert, "L’Afrique au Karcher", en Le Monde diplomatique, París, septiembre de 2007. 
 
4 Le Monde, 15-12-2007.

Patricio Berroeta:

Publicado Lunes 14 de Julio, 2008 - 23:09 hrs

Que interesante.

 
IAB ChileCertifica.com
Digitaria