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Artículo correspondiente al número 314 (2 al 15 de diciembre de 2011)
No se han visto desde hace seis meses, cuando estalló el escándalo de La Polar. Pero el próximo 14 de diciembre los ex ejecutivos de la casa comercial volverán a estar cara a cara en la audiencia de formalización, en la que –si la justicia así lo dispone- algunos podrían quedar en prisión preventiva. ¿Cómo viven Pablo Alcalde, Nicolás Ramírez, María Isabel Farah, Julián Moreno y Santiago Grage estos días? Por Antonieta de la Fuente y Carla Sánchez.
El pasado 3 de noviembre, el ex presidente de La Polar, Pablo Alcalde, cumplió 59 años. Aunque no es un hombre de muchas fiestas, este año su celebración fue mucho más discreta que en otras oportunidades. Sólo su señora, María Inés Lagos, sus cinco hijos y su madre, Lucía Saavedra, asistieron a la comida familiar. “En otras circunstancias habría celebrado con unas 30 personas”, comenta Felipe Soza, uno de sus amigos más cercanos y quien lo ha acompañado en este proceso.
El ex gerente general de La Polar, Nicolás Ramírez, también ha optado por alejarse de la vida social. “No anda fondeado, pero prefiere no exponerse”, explican en su entorno. De hecho, no quiso asistir a la junta universitaria de los ex alumnos de Comercial de la Chile. Y tomó decisiones más drásticas aún: cambió su mail para que nadie le escriba.
María Isabel Farah, la ex gerente de Administración de la cadena de retail, nunca fue de asistir a inauguraciones o a comidas de empresas. “Y a qué hora, ¡si siempre estaba trabajando!” recuerda su amiga Fabiola Maldonado, quien coincidió con ella en La Polar hasta 2008. Algo que reafirma su abogado, Alex Carocca: “diariamente terminaba de trabajar a las 3 o 4 de la mañana, se iba un rato a su casa a dormir y volvía a la oficina tipo 11”. Y si antes no tenía vida social, advierten ambos, menos ahora que está recluida en su casa preparando su defensa. Según sus cercanos, “le da lata salir” y toparse con personas que puedan comentarle algo del escándalo financiero que conmocionó al país. Su único escape por estos días es ir a la Vega “para despejar la mente, para relajarse”.
Todas, rutinas que están marcadas por una fecha decisiva: el 14 de diciembre. Ese día, estos tres ejecutivos, además de Julián Moreno y Santiago Grage, serán formalizados por diferentes delitos, entre los que se incluyen las presunciones de la fiscalía sobre entrega de antecedentes falsos en los estados financieros, entrega de declaraciones falsas en la emisión de valores de oferta pública y uso de información privilegiada. Pero en el caso de Alcalde, Moreno y Farah, se contempla además un delito que agrava su situación: lavado de activos en carácter de reiterado. Es la primera vez en Chile que se imputa esta figura a los llamados delitos de cuello y corbata.
Y esto significa que es posible que ese mismo miércoles no vuelvan a dormir a sus casas, si es que se decreta la prisión preventiva.
Según quienes han conversado de esa alternativa con Alcalde, el ex ejecutivo ha dicho que le “demuele” la idea. El ex presidente de La Polar sabe que en unas semanas el consuelo que ha encontrado en su familia y entre sus amigos más cercanos podría terminar.
Lo mismo podría ocurrirles a Julián Moreno y María Isabel Farah. De perfil más bajo, Moreno, ex gerente corporativo de Productos Financieros, apenas sale de su departamento en Avenida Kennedy. Dedica gran parte de su día a revisar las declaraciones que los testigos han hecho a la fiscalía y a la Superintendencia de Valores y Seguros, y conversa con sus abogados liderados por Miguel Chaves, del estudio Chaves Awad Contreras Schürmann. Con ellos está en contacto varias veces al día por teléfono y por mail. Su hija Josefina, quien también es abogada y asegura estar convencida de su inocencia, dice que se tomó el anuncio de formalización de la fiscalía “con mucha pena, sorpresa y rabia”.
Desde el 8 de junio, cuando se destapó el verdadero descalabro financiero que existía en La Polar, María Isabel Farah se ha mostrado entera y dispuesta a probar su inocencia. Pero el día en que se enteró de que sería formalizada por lavado de activos y las consecuencias que esto podría traer, se derrumbó. “En un principio la vi fuerte, sólida, pero cada día la veo más debilitada”, comenta su amiga Fabiola, quien incluso la acompaña a las reuniones con sus abogados.
A Santiago Grage, ex gerente corporativo de Finanzas de La Polar, muy pocos lo han visto. De hecho, el abogado a cargo de su defensa, Germán Ovalle, del estudio Montt & Cía., sólo constituyó poder para su representación legal dos días antes de que se anunciara la formalización del ejecutivo
Entre insultos y gestos de apoyo
Para intentar descansar, Pablo Alcalde ha optado por alejarse de la capital de vez en cuando. El pasado fin de semana largo viajó solo con su mujer a Valdivia para “airearse”. También ha intentado recuperar parte de su rutina anterior y, desde hace algunas semanas, ha vuelto a asistir a misa en la iglesia de la Sagrada Familia, a pocas cuadras de su casa. A Zapallar, balneario en donde tiene una casa, sólo ha ido un par de veces desde que el caso salió a la luz.
Además, se junta regularmente a comer con sus amigos del colegio Verbo Divino; entre ellos, Domingo Amunátegui, Felipe Soza y Fernando Silva. Eso sí, estos encuentros son a puertas cerradas y generalmente en su casa. De hecho, con este grupo se reunió el pasado sábado 19 de noviembre, a pocos días de que se hubiera anunciado la formalización. En esa oportunidad, confesó que estaba “sorprendido por la acusación de lavado de activos y por la forma que encontraron para llevar el caso por ese lado”. En privado ha comentado que “estos cinco meses han sido un verdadero infierno para él y su familia, que el costo emocional que ha tenido ha sido horrible y que a pesar de todo tiene fe en que no va a caer preso”, cuentan quienes han estado con él. Otros aseguran que varias personas le han quitado el saludo e incluso se comenta que se enfrascó en una discusión con un señor mientras jugaba golf en el Polo de Santa María Manquehue, o que una mujer le habría dicho algún improperio en un ascensor de la clínica Las Condes.
Ese costo social, Pablo Alcalde lo ha resentido. No en vano ha comentado varias veces a su entorno que “los mismos que antes le pedían consejos, hoy lo tratan como a un paria”.
| Según cercanos a María Isabel Farah, “le da lata salir” y toparse con personas que puedan comentarle algo del escándalo financiero que conmocionó al país. Su único escape por estos días es ir a La Vega “para despejar la mente, para relajarse”. |
Ramírez es realista. A sus cercanos les comenta que “tiene muchas posibilidades de irse preso”. Y también le pesa la idea de que “nunca más nadie lo contrate”. Detalles tan simples como no poder abrir cuentas en un banco a futuro lo tienen preocupado. “De hacer algo más adelante, va a tener que pensar en un emprendimiento propio”, comenta uno de sus amigos.| “Pena, sorpresa y rabia”. Así reaccionó Julián Moreno ante al anuncio de la fiscalía de formalizarlo, cuenta Josefina, su hija abogada, quien asegura estar convencida de su inocencia. |
¿Quién es el culpable del descalabro financiero del retailer? Las declaraciones cruzadas de los cinco imputados dejan en evidencia que la joyita del retail, como se conocía a La Polar, dejaba mucho que desear.
Falta de controles, poca claridad en los cargos, desorden financiero, inexistencia de un sistema de medición de riesgo crediticio y el vértigo de crecer en forma desmedida se ocultaban detrás de las jugosas utilidades de la reina del esquivo segmento C3 y D.
En entrevista con El Mercurio, Nicolás Ramírez sostuvo que “el 2010 supe de repactaciones sin consentimiento, pero según Julián Moreno eran pocas y aisladas”. Por su parte, las declaraciones de Moreno apuntan a que el archivo de clientes de la empresa tenía el detalle de los repactados y que esos datos eran públicos y estaban al alcance de todos. “Nunca engañé a nadie, la información estaba ahí y siempre estuvo”, informó el imputado a sus defensores.
| Las coincidencias de la vida no le juegan una buena pasada a Nicolás Ramírez. Una de sus cuatro hijas es compañera de curso –en el colegio Los Alerces– de la hija del superintendente de Valores y Seguros, Fernando Coloma. |

| El escenario “de temer” |
| En caso que se decida que los implicados, o algunos de ellos, deban quedar en prisión preventiva, el escenario más plausible es que sea en el anexo cárcel Capitán Yaber. Es ahí donde va a parar la mayoría de los imputados por delitos económicos. Hasta ese lugar llegó, por ejemplo, el ex presidente del directorio de EFE, Luis Ajenjo, quien luego salió con libertad bajo fianza. Sin embargo, esta cárcel es sólo para hombres, por lo que María Isabel Farah podría pasar el fin de año en la cárcel de mujeres, ubicada en Vicuña Mackenna. Pero esto es sólo el principio. En la fiscalía no se descarta que más adelante puedan incluirse nuevos cargos en las formalizaciones. Aunque esto ocurriría en una nueva audiencia. Y el fiscal José Morales ya ha deslizado que podría haber más implicados en el caso. Los dardos apuntan al ex gerente de Informática, Pablo Fuenzalida, quien no fue incluido en esta etapa. De quedar en prisión preventiva, las expectativas de tiempo no son cortas. Según se les ha informado, el juicio oral podría ser, recién, en dos años más. |