|
|
Bienvenido, te encuentras en Inicio Reportajes y Entrevistas Cuando invertir es un arte |
Artículo correspondiente al número 271 (12 al 25 de marzo de 2010)
El año partió bien para el arte. Los remates de prestigiosas casas en Londres y Nueva York han mostrado un repunte importante en el valor de las obras, superando con creces los precios estimados. Para quienes se atrevan a apostar en este mercado, los expertos hablan de rentabilidades importantes en el tiempo, pero contando con buenas asesorias. No da lo mismo cualquier tipo de obra. Por Cristian Rivas N.
Los brotes verdes también comienzan a surgir en el mercado del arte y la fuerza con la que están creciendo es simplemente arrolladora. La primera evidencia de esto se vio hace pocos días en Londres, cuando la casa de subastas Sotheby’s remató la escultura L’homme qui marche I, de Alberto Giacometti. La estimación inicial apuntaba a conseguir entre 12 y 18 millones de libras esterlinas. Sin embargo, la realidad superó con creces esas cifras y se remató nada menos que en 65 millones de libras (poco más de 104 millones de dólares), lo que catapultó a la escultura como una de las obras más caras de la historia.
Para muchos expertos, esta venta podría ser sólo un adelanto de cómo se viene la mano durante el año. Más todavía si examinamos lo que ha estado ocurriendo en otros remates. En la otra casa de subastas londinense, Christie’s, también se han superado varias veces los montos estimados para algunas obras de arte. Como sucedió con el Picasso Tête de femme (un retrato de su esposa Jacqueline pintado en 1963), para el que se preveía un precio no superior a los 4 millones de libras pero que finalmente superó las 8 millones cuando se adjudicó el 2 de febrero pasado. La recuperación no sólo se está dando entre las obras de artistas con más trayectoria. También hay ejemplos de contemporáneos que hacen lo suyo. Como pasó con una creación del estadounidense Matthew Day Jackson, de reconocido prestigio por estos días, cuya obra Bucky se adjudicó en 601 mil libras esterlinas, cuando el precio esperado no superaba las 40 mil.

Por eso, distintos especialistas están comenzando a hablar de una recuperación, luego del letargo en que se movió el mercado del arte durante 2009, cuando se evidenció una caída de al menos 20% en el valor de las obras, con una entonación mayor entre los meses de julio y octubre, según los índices que maneja la reconocida consultora internacional Art Market Research.
Lo que sucedió el año pasado es simple: los coleccionistas de arte, generalmente muy adinerados, se dejaron llevar por la incertidumbre que había sobre el desempeño financiero mundial, lo que hizo que se mostraran más reacios a gastar elevadas sumas de dinero en este mercado. Los propietarios de obras de arte, que hace un año no querían vender sus activos a precios devaluados, han empezado a animarse, después de conocer los buenos resultados de las subastas realizadas desde fines de 2009.
En Christie’s, la representante para Chile, Perú y Ecuador, Denise Ratinoff, explica que si bien siempre hubo compradores para las buenas obras, los precios de venta final nunca sobrepasaron el rango mínimo-máximo establecido por las casas de subasta, lo que comenzó a suceder recién durante los primeros meses de este año, evidenciando así que 2010 tendrá mucho más movimiento.
Refugio seguro
A nivel internacional, varias de las grandes fortunas del mundo consideran a las obras de arte como un refugio más seguro que varios otros activos, poniéndolas a la par incluso con el oro. Por eso, no es extraño que muchos tiendan a mantener grandes sumas de dinero invertidas en esta área, las que según los expertos prometen rentabilidades importantes medidas en el largo plazo.
Aunque en Christie’s prefieren no sugerir comprar arte como inversión, Ratinoff plantea que si la calidad de una obra es objetiva, su valor se sostendrá en el mercado por siempre y su demanda será permanente. Para esto, eso sí, hay que hacerse asesorar por expertos que puedan indicar qué obras podrían ser atractivas como inversión en el mediano y largo plazo. Sobre todo en aquellas de artistas contemporáneos, que pueden estar muy sobrevaluadas y tarde o temprano tener pérdidas significativas de valor. “Cuando se juega con las coordenadas correctas, llega uno a tener un resguardo y un refugio en una obra de arte. Personalmente, confío más en una obra de arte, con conocimiento y buena asesoría, que en una acción”, comenta Ratinoff.
En esta misma línea, la consultora de Sotheby’s en Chile, Cecilia Miquel, cuenta que es innegable la positiva evolución que tienen los precios de artistas con el tiempo. Para ejemplificarlo pone el caso del chileno Claudio Bravo, autor de obras que hace una década se movían en torno a los 100 mil dólares y que hoy fácilmente pueden superar el millón de dólares. Cuestión que se repite con otros connacionales como Roberto Matta.
En todo caso, detrás del aumento en precio que puedan tener las obras con el tiempo hay varias determinantes. Como que procedan de una connotada y conocida colección; o que sus autores estén de moda, porque las tendencias van cambiando de época en época; y que las condiciones físicas de la obra estén en perfecto estado. Estas cualidades hacen que incluso determinadas obras suban y suban de precios en acalorados remates.
Hacia donde mirar 
Y aunque parezca obvio decirlo, no da lo mismo invertir en cualquier tipo de obra. Los consejos para quienes deseen adentrarse en esta área abarcan creaciones de distinto tipo. Hoy en día no sólo las pinturas o esculturas están elevando cuantitativamente sus precios. También lo está haciendo un universo amplio de otras obras, entre las que se incluyen con fuerza la fotografía y objetos como muebles, libros y joyas. Los consejos para el área más conocida, la pintura, hablan de enfocarse en aquellas que han acaparado el interés del público en los últimos años. Ahí están principalmente los autores modernos –considerando creaciones realizadas a partir del 1900–, los grandes maestros –que incluyen obras de los siglos XV al XVII, básicamente del renacimiento italiano– y, por qué no, las obras de autores latinoamericanos y orientales, que están cotizándose muy bien.
En el caso del arte chileno, sin duda que son nombres conocidos los de artistas del siglo XIX, como Pedro Lira, Juan Francisco González, Alfredo Valenzuela Puelma o Alberto Valenzuela Llanos. Sin embargo sus obras no tienen el mismo valor en el extranjero, pues ellos no se internacionalizaron. Por eso, la apuesta de muchos coleccionistas nacionales ahora viene asociada al trabajo que están haciendo artistas más modernos que sí están siendo muy mirados en las galerías internacionales. Ahí, surgen de inmediato nombres como Gonzalo Cienfuegos, Francisca Sutil o Matilde Pérez. Apostar por ellos es hoy seguro, plantean los expertos consultados.
| Chile todavía en pañales |
| Chile todavía no es un país donde se invierta considerablemente en arte. Al margen de que exista un círculo muy pequeño de coleccionistas que sí están dispuestos a hacerlo, hay varios factores que no están propiciando la formación de colecciones privadas al estilo Guggenheim o Estée Lauder. La representante de Christie’s, Denisse Ratinoff, dice que falta propiciar aspectos que ayuden a acrecentar el patrimonio artístico. Plantea mejorar la Ley Valdés, en lo referente a ampliar los beneficios tributarios para quienes opten por mantener colecciones o crear fundaciones para extender el valor de las obras, o incluso apoyar el trabajo de los museos. Aunque uno de los aspectos en que también hay que poner acento es en alivianar la carga impositiva de las obras que entran al país. La experta dice que son pocos los que se atreven a traer arte porque es muy caro hacerlo, sumando el 19% de IVA, más el 11% de tasa de aduana y el 2% de seguro obligatorio, sin mencionar el costo de transporte. “En países desarrollados el ingreso de obras es cero por ciento”, concluye. |