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Artículo correspondiente al número 243 (12 al 25 de diciembre de 2008)
Cuando los planes de ayuda fiscal en Estados Unidos navegan por la ruta de los trillones de dólares como si se tratara de bagatelas y los expertos reclaman mayor regulación, cobra relevancia el rol que asumirá el poder estatal en ese nuevo orden financiero que, se espera, sucederá a los años de oro del vilipendiado Wall Street. Reflexiones al respecto son las que Capital ofrece a continuación, como resultado del último Foro Capital 2008, que contó con las participación del ministro de Hacienda, Andrés Velasco, y el ex embajador y ex presidente del Banco Central, Andrés Bianchi. Por Guillermo Turner.
Discutir el rol que debe tener el Estado en un escenario de post crisis y, naturalmente, a partir de las lecciones que –a fuerza de trillones invertidos en planes de rescate– seguimos aprendiendo a nivel mundial, puede resultar una tarea tan amplia como titánica. Lo mismo ocurre si el debate se centra en la responsabilidad del modelo de economía liberal. Por eso que el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, recomienda enmarcar el análisis:

-“Sugiero centrar la conversación en la situación financiera, porque el tremendo problema que tiene hoy el mundo tiene que ver con ella y su regulación. La pregunta, entonces, tiene que ser cuál es la regulación financiera que permite dos cosas: primero, que no se vuelva a repetir el problema y, segundo, que el sistema financiero del futuro sea una fuente de crecimiento y energía y no de inestabilidad”.
-“Si lo vemos así, creo que las soluciones y los errores a evitar por los chilenos nos resultan bastante familiares, porque una versión de esta película en Chile ya la vimos a fines de los 70 y con la crisis del 88. Y ahí todos los chilenos, independiente del color político, aprendimos un par de cosas. Primero, que el mercado financiero tiene que ver con compromisos que se asumen hoy pero que se cumplen mañana y, por lo tanto, la confianza, la credibilidad y la transparencia son clave. Segundo, que en todos los mercados importa lo sustantivo, pero en el financiero importa aún más y la combinación de garantías publicas con transparencia y preocupación nos da la tranquilidad”.
-“Hacia adelante se necesitan muchas cosas. Un escenario donde las reglas estén muy claras. Los sectores con alguna garantía pública tienen que someterse a ciertas reglas, con transparencia y regulación rigurosa. Los sectores que no tienen garantías públicas o fe pública comprometida con platas del Estado deberían tener otro tipo de regulación”.
Andrés Bianchi, ex embajador en Estados Unidos y ex presidente del Banco Central, también recoge el punto de la ambiguedad del debate y pone paños fríos si se trata de comparar la situación que enfrenta la potencia norteamericana con la de nuestro país:
-“Estas preguntas de carácter tan general son peligrosas. Evidentemente, en Estados Unidos y en los países desarrollados se ha producido una crisis de magnitudes insospechadas. A estas alturas no es novedoso decir que esta es la peor crisis desde la Gran Depresión. Esta crisis se originó en el sector financiero por deficiencias en el sistema de regulación, pero también por decisiones equivocadas de políticas, incentivos mal colocados, etc. ¿Cuál ha sido la reacción de Estados Unidos y los países desarrollados? Una intervención masiva y sorprendente de los gobiernos que han entrado a comprar bancos, a capitalizarlos, forzar las fusiones de algunos, etc.
-“Representa una situación inédita por lo memos en el ultimo medio siglo, pero también algo que a aquellos que son más partidarios de la intervención del Estado en la economía les parece bien que ocurra. Lo que quisiera advertir es que, aunque esté plenamente justificada dada la situación que tenían que enfrentar las autoridades económicas, eso no significa necesariamente que lo mismo deba ocurrir en Chile. En ese sentido, nosotros pasamos por esta experiencia, se aprovechó la oportunidad, se modificó la legislación bancaria, se reforzó la Superintendencia de Bancos y, a raíz de eso, en los últimos 25 años no ha habido ningún banco que haya enfrentado situaciones de insolvencia u otras”.
-“Entonces, hay que aclarar que decisiones que pueden ser racionales y justificadas en un cierto contexto, en un determinado país y en una determinada fase del ciclo económico, pueden no serlo en otro país. Me parece incorrecto que, a raíz de la mayor regulación que habrá en Estados Unidos o del intervencionismo realmente impresionante que ha existido en los últimos meses, se saque la conclusión de que debemos replicar eso en Chile”.
-“Lo otro que es necesario aclarar tiene relación con cierta dimensión temporal de este asunto. Si uno mira con objetividad, lo que ha pasado con Estados Unidos –este activismo fiscal, este intervencionismo en los bancos, compañías de seguros, etc.– ha sido algo prácticamente dictado por las circunstancias y de alguna manera forzado a las autoridades. Esto no es una estatización de la banca o una participación del Estado en la propiedad de la banca determinada por motivos ideológicos. Esto es, en cierta medida, una intervención estatal forzada por las circunstancias, lo que significa que será una intervención acotada en el tiempo. Alguna vez, no sabemos cuándo, volverá la normalidad y, cuando eso ocurra, retornará el sistema anterior con un marco regulatorio muy diferente”.
Pero mientras la cuestión regulatoria puede concentrar el interés de los expertos, en la discusión pública –al menos, esa que se expresa a través de las cartas al director o de los comentarios en los blog– subsiste un debate más conceptual respecto al rol del Estado o el grado de injerencia que debe tener, a partir de esta crisis, en la economía. Andrés Velasco toma, nuevamente, la palabra:
-“En materia de discusión contextual se puede decir, sin ser demasiado presuntuoso, que estamos adelantados, al menos en términos conceptuales. Hay datos que lo indican: los activos tóxicos, tan de moda que en Estados Unidos y Europa (esto de agarrar un conjunto de préstamos, empaquetarlos, cambiarles de nombre, ponerles una cierta garantía y, al final, no distinguir muy bien lo que se tiene, su costo ni riesgo), en Chile no existen porque la ley no los permite”.
-“También hemos tenido una fructífera y, a mi juicio, muy productiva discusión sobre el rol del sector público, y yo creo que en Chile tenemos espacios donde se pueden hacer cosas que a otros países les gustaría hacer pero no pueden. Chile prácticamente no tiene deuda; por lo tanto, tenemos espacio para hacer cosas en el sector público”.
-¿Pero cómo nos afecta en la parte real este actuar de las economías desarrolladas? “Yo contestaría con dos titulares: obviamente, el mundo parte en una situación muchísimo más estrecha que el año anterior, llevando al activismo al sector público. Al mismo tiempo, la buena noticia es que esto no nos pilla por sorpresa. Ahorramos. Por lo tanto, tenemos una situación complicada pero también tenemos instrumentos y herramientas para sortear esta crisis”.