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Artículo correspondiente al número 232 (11 al 24 de julio de 2008)
Las firmas hipotecarias, las agencias clasificadora, las aseguradoras de bonos, buena parte de los bancos comerciales y de inversión: como efecto dominó la crisis financiera ha provocado mas problemas que oportunidades, auque algunos han sabido aprovecharlas, como los fondos soberanos que países exportadores de petróleo. A continuación, una somera revisión de algunos ganadores y perdedores.
Agencias bajo la lupa
Las tres principales agencias calificadoras, Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch, han sido seriamente cuestionadas por su papel en la crisis subprime, ya que muchos inversionistas confiaron en las calificaciones triple A que esas empresas otorgaron a papeles complicados y de los que se entendía poco.
Las firmas han tenido que ir a dar explicaciones al Congreso de Estados Unidos y corren el riesgo de tener que afrontar nuevas normas y una supervisión más estrecha de las autoridades.
Entre quienes confiaron en las calificaciones otorgadas por las agencias están las grandes aseguradoras de bonos monolínea, como Ambac Assurance Corp y MBIA Insurance Corp, cuyo negocio era garantizar deudas. Estas aseguradoras perdieron sus calificaciones triple A debido a la debilidad del precio de sus acciones y los altos costos de acceso a los mercados de capitales, lo que transformaba en un desafío el conseguir nuevos recursos.
De hecho, MBIA Inc. anunció a fines de junio que tras vender 4.000 millones de dólares en activos en el segundo trimestre, tenía dinero y garantías suficientes para cumplir con los requisitos adicionales disparados por recientes bajas de su calificación.
La demanda por los seguros de las dos mayores aseguradoras de bonos estadounidenses también se ha reducido, por la preocupación sobre las pérdidas que registrarán tras haber obtenido cobertura para deuda respaldada por hipotecas. Las perspectivas para todas las empresas son negativas, debido a la incertidumbre sobre sus planes de negocios en marcha.
La posición de las calificadoras no se ve favorecida por el error cometido por Moody’s que, debido a una falla de programación, otorgó a varios papeles derivados calificaciones triple A, en circunstancias que deberían haber sido al menos un peldaño inferiores. La agencia inició un proceso de sanciones a varios de sus empleados, por no haber corregido la situación una vez descubierto el error, que afectó a papeles por unos mil millones de dólares.
Los nuevos chicos del barrio: fondos soberanos
La oportunidad de entrar en la propiedad de bancos estadounidenses y europeos aprovechando su necesidad de recaudar capital no se les escapó a los fondos soberanos árabes y chinos. La Qatar Investment Authority se convirtió en el mayor accionista de Barclays, con 6% de capital, luego de concurrir a una emisión de derechos preferentes del banco británico, a la que acudieron menos de un quinto de los accionistas existentes de la institución banco. También participaron el China Development Bank y Temasek, de Singapur.
Barclays no es el único en contar con un fondo soberano entre sus accionistas. Abu Dhabi destinó 7.500 millones de dólares a la compra de una participación de Citigroup. Kuwait inyectó capital a Merrill Lynch y China compró parte de Blackstone Group, uno de los grupos de capital privado más importantes.
Esto no ha sido sin resistencia. El FMI y el G8 han abogado por una mayor transparencia de estas organizaciones y, de hecho, el Fondo Monetario tenía previsto este mes realizar un encuentro de dos días para aunar posiciones.
Los fondos árabes no se han limitado a invertir en bancos. El Abu Dhabi Investment Council compró una participación de 90% en el edificio Chrysler, un ícono del paisaje en Manhattan y uno de los edificios art-decó más reconocidos en el mundo, por 800 millones de dólares. La compra se anunció días después de que Meraas, un fondo de capital privado de Dubai, estuviera entre los inversionistas que adquirieron el edificio GM a comienzos de junio, por 2.800 millones de dólares, el precio más alto de la historia por un edificio estadounidense.