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Artículo correspondiente al número 232 (11 al 24 de julio de 2008)
Freddie y Fannie: dupla en crisis
Aunque son empresas gigantescas, con ingresos anuales superiores a los 40 mil millones de dólares, en Chile es poco lo que se sabe de Fannie Mae y Freddie Mac. La primera fue creada en 1938 por el Congreso de Estados Unidos como parte de una campaña para expandir el mercado secundario para las hipotecas estadounidenses y garantizar un flujo de recursos que permitiera aumentar la propiedad de las viviendas. Su nombre formal es Federal National Mortgage Association. Freddie fue creada con el mismo mandato en 1970, después de que hubiera problemas en Fannie Mae que llevaron al Congreso a determinar que no había que concentrar tanta responsabilidad en una sola organización.
En términos simples, ambas firmas compran hipotecas a bancos y otras instituciones que prestan directamente a los consumidores. Después, las empaquetan y securitizan y las venden a inversionistas, y vuelven a usar el dinero para comprar más hipotecas, las que deben ajustarse a unas ciertas normas. Son un híbrido bien curioso, porque pese a la tarea que realizan, son firmas privadas que cotizan en bolsa. Al mismo tiempo, siempre se ha considerado tácitamente que cuentan con una garantía gubernamental, lo que les permite emitir deuda en términos favorables.
Las inversiones y garantías de Fannie superaron los 3 billones de dólares en mayo, mientras que las de Freddie llegaban a 2,2 billones de dólares: entre las dos, tienen en sus manos prácticamente la mitad del mercado hipotecario estadounidense.
Cuando reventó la crisis subprime, el Congreso cambió las normas, de modo que Fannie y Freddie pudieran comprar hipotecas que no cumplían con las restricciones tradicionales, por monto o calidad del deudor. Pero además, el mercado inmobiliario ha seguido deteriorándose y ya no son sólo los préstamos subprime los que están en problemas. La desaceleración de la actividad económica y la inflación han afectado también a los deudores prime. Esto ha hecho que Fannie y Freddie hayan tenido que pagar las garantías que ofrecieron con las hipotecas que vendieron, lo que está agotando su capital. El precio de sus acciones se ha desplomado y se espera que si sobreviven , lo hagan con una forma muy diferente a la que tienen hoy.
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Dos excepciones: Santander y JP Morgan
Ha pasado menos de un año desde que Royal Bank of Scotland (RBS), Fortis, un banco belgoholandés, y Santander de España celebraran la mayor compra en la historia bancaria: la del banco holandés ABN Amro, en 72 mil millones de euros (unos 101 mil millones de dólares, en esos días).

Pero la situación actual de los vencedores no podría ser más diferente. Jean-Paul Votron tuvo que dejar la dirección ejecutiva de Fortis tras anunciar en junio que el banco recaudaría otros 8.300 millones de euros a través de la venta de activos, colocación de acciones y suspendiendo el pago de un dividendo provisorio. Esto molestó mucho a los accionistas, porque la institución había negado hasta hace muy poco que necesitaría recaudar capital. Fred Goodwin, jefe de RBS, también pidió más capital a los accionistas.
Esto hace más notable el desempeño del tercero, Santander, uno de los pocos bancos europeos que lucen bien. Amortiguó el impacto financiero de la operación vendiendo rápidamente las operaciones minoristas italianas de ABN Amro. Se quedó con las operaciones en Brasil, que aún prometen un gran crecimiento. Y debido en gran medida a las normas españolas, Santander evitó el colapso subprime. Como resultado, puede seguir comprando: el 14 de julio anunció una oferta de 1.260 millones de libras por Alliance y Leicester, una financiera británica pequeña.
Santander no está libre de preocupaciones: inyectará mil millones de libras al capital de A&L, parte de lo cual es un seguro contra otras amortizaciones. Pero frente a la situación del resto de la banca en la región, esto no son más que minucias.
Otro caso comentado es el de JPMorgan Chase. Sus utilidades cayeron más de 50% en el segundo trimestre a 2.000 millones de dólares, golpeadas por amortizaciones por 1.100 millones en su unidad de banca de inversión, pero fueron ganancias y superaron las expectativas del mercado. El tercer mayor banco de Estados Unidos ha sobrevivido mejor que sus rivales a la actual crisis crediticia, al evitar las amortizaciones masivas reportadas por otras entidades, y probablemente se ha convertido en uno de los grandes ganadores de la crisis al poder adquirir a Bear Stearns a un precio muy bajo y con garantías de la Reserva Federal que hacen a la operación prácticamente libre de riesgo.
| La banco en el barranco |
Los primeros embates de la crisis subprime causaron el caos en la banca estadounidense, tanto comercial como de inversión. Rodaron cabezas: los máximos ejecutivos de Merrill Lynch, Citigroup y Morgan Stanley fueron despedidos en medio de la incredulidad por el monto de las pérdidas. Bear Stearns, donde el colapso de dos hedge funds fue la chispa que hizo detonar la bomba de la crisis, fue comprada a precio de huevo por JPMorgan. Se paralizó el mercado de los préstamos interbancarios y las tasas se dispararon porque los bancos desconfiaban de la solvencia de sus pares. Tuvieron que vender activos y salir a buscar capital para mejorar sus balances. Un año y mucho dinero de la Reserva Federal después, los bancos siguen teniendo pérdidas. Citigroup anunció pérdidas por 2.500 millones de dólares en el segundo trimestre, debido a amortizaciones por 7.200 millones y un incremento de 4.500 millones en costos de crédito. Pese a la magnitud de la pérdida, las cifras fueron bien recibidas: las acciones de Citi subieron casi 10% porque los analistas esperaban un saldo negativo más cercano a 4.000 millones de dólares y porque fue la mitad de los 5.000 millones perdidos en el primer trimestre. El banco ha perdido más de 17.000 millones en los tres últimos trimestres. El resultado de Citi se suma a la imagen mixta de los grupos de servicios financieros. El jueves, Merrill Lynch anunció una pérdida trimestral de 4.600 millones de dólares, el doble de lo esperado, a causa de una amortización de 9.300 millones, y reveló planes de ventas de activos por unos 8.000 millones para recaudar capital fresco. Esto incluye el control de su unidad Financial Data Services Inc., que provee servicios de administración de fondos mutuos y ofrece productos de banca minorista, a un comprador no revelado, en una transacción valuada en más de 3.500 millones de dólares, y la venta de su participación de 20% en Bloomberg LP, la empresa de noticias y datos financieros, a Bloomberg Inc., por 4.430 millones de dólares. Es posible que la desaceleración, o incluso una recesión, provoquen un aumento en los incumplimientos y morosidades en préstamos diferentes a las hipotecas subprime, como tarjetas de crédito y préstamos de consumo, y tal vez hasta hipotecas tradicionales. Los bancos tendrán que enfrentarse a esa situación con un balance debilitado por las amortizaciones de la primera etapa de la crisis. El futuro no se ve bonito, y hasta las mismas autoridades han dicho que puede haber una serie de quiebras de bancos regionales. El banco californiano IndyMac bien puede haber sido sólo el primero. |