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Artículo correspondiente al número 238 (3 al 16 de octubre de 2008)
No es que el gurú no sepa que hay una crisis. Lo que ocurre es que el, mas que nadie, sabe que los tiempos que corren son de sabrosas oportunidades.
A los seis años compró seis cajas de Coca-Cola y las revendió, ganando 5 centavos (otros dicen que 10) por botella. Entre los 8 y los 11 se dedicó a estudiar el intricado mercado bursátil, aprovechando los libros que su padre corredor de Bolsa tenía en casa, y poco después terminó comprando sus tres primeras acciones.
Así fueron los inicios de Warren Buffett (78) que, con una fortuna de 62 mil millones de dólares, está arriba en la lista de los hombres más ricos del mundo y hoy es una de las voces más influyentes en los mercados mundiales. Gurú, leyenda, sabio y hasta oráculo (por su capacidad de predecir la evolución de acciones, monedas y economías) son calificativos que usualmente se aplican a este hombre, nativo de Nebraska (Omaha es su ciudad natal), que obtuvo su primera devolución de impuestos a los 13 años.
En estos días, su nombre ha vuelto a resonar, en especial, luego de la millonaria compra de acciones del ahora banco comercial Goldman Sachs por 5 mil millones de dólares, lo que hizo subir los títulos de la atribulada institución en más de 6%. La jugada, muy rentable por cierto, dejó fuera de la operación al banco japonés Sumitomo.
Con un olfato espectacular para encontrar oportunidades, en estos días el nombre de Buffet ha estado sonando entre los operadores de Wall Street, quienes apuestan a sus próximas movidas. Y así debiera ser, de acuerdo a una de sus frases favoritas: “les diré cómo hacerse rico: ser audaces cuando otros son cautelosos, ser cautelosos cuando otros son audaces”, afirmó a los 21 años ante un grupo de estudiantes de la Universidad de Columbia. Y lo ha cumplido de sobra. Entre 2001 y 2002, cuando los mercados se paralizaron por los ataques a las Torres Gemelas, Buffet, quien vive en la misma casa que comprara hace 50 años, invirtió 11 mil millones de dólares en contratos a futuro entregando dólares a cambio de otras divisas. En abril de 2006, las ganancias de dichos contratos superaban los 2 mil millones de dólares.
El mismo día que se anunció su ingreso a Goldman Sachs adelantó que evaluaba adquirir algunas unidades de AIG, la mayor aseguradora del mundo.
Crítico acérrimo del déficit en la cuenta corriente estadounidense y enemigo de los instrumentos derivados –comenzó a criticarlos ya en 2002, calificándolos como “armas financieras de destrucción masiva”–, Buffett intervino en la crisis hipotecaria en febrero de este año, cuando ofreció reasegurar los bonos de las tres principales empresas del rubro (MBIA, Ambac Financial Group y FGIC) por un total de 800 mil millones de dólares. El negocio de los seguros es bien conocido por este ex alumno de la Escuela de Negocios de Columbia, pues dentro de las 50 compañías que posee Berkshire Hathaway –el conglomerado que agrupa sus activos– hay dos grandes actores de este rubro.
Hace un par de meses, “el oráculo” señaló que su holding planeaba invertir entre 40 mil millones y 60 mil millones de dólares para comprar una gran empresa. Las apuestas fueron desde productoras de acero a nuevos medios de comunicación, que se sumarían a su posición como accionista mayoritario en The Washington Post, el mismo periódico que repartía a los 13 años. Sus participaciones accionarias a través de Berkshire están en Coca-Cola; Moody’s; American Express; Johnson & Johnson, Gillette y Disney.