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Corcoveando

Artículo correspondiente al número 220 (28 de dic del 2007 al 24 de ene 2008)

 

Una de las discusiones que separan a las ONG es que el lugar que se quiere proteger no corresponde al área donde se producen los mayores avistamientos de ballenas azules. Hay quienes plantean que esa zona es al norte de Chiloé.

En medio de los actores en combate quedó el ministro de Obras Públicas, Eduardo Bitrán, que también con matices rechazó fuertemente el proyecto en agosto pasado por considerar que afectaba el desarrollo acuícola, principal fuente de ingresos de la zona sur. El secretario de Estado dice en todo caso que su posición no es radical. De partida, se declara partidario de que se establezca este santuario, pero siendo cuidadoso en la delimitación del área que abarque, porque inevitablemente al establecer una zona resguardada se impondrán restricciones al desarrollo de algunas actividades económicas, describe.

 

“Nuestra preocupación es que el área donde están las ballenas es en el Corcovado, pero la zona propuesta incluye hasta Quellón y Queilén (más al norte) e incluso Melinka. Es decir, incluye al centro neurálgico de la acuicultura chilena”, sostiene.

Además, entre sus argumentos, afirma que es importante tener en cuenta otro factor relevante para los habitantes de la zona, referido a la conectividad entre Melinka (principal caleta en las Guaitecas) y Chiloé, en que debiera permitirse la navegación en condiciones de transporte normal. “Estoy convencido de que si se modifica el área se va a poder cumplir el objetivo de preservar”, puntualiza.

 

Más allá de la discusión sobre el desarrollo de una u otra actividad, en WWF, el encargado del programa marino, César Guala, defi ende que el trasfondo de su lucha es buscar formas de equilibrio en los distintos usos que se de al mar en la zona. En eso convergen otros actores como la ministra de Bienes Nacionales, Rommy Schmidt, quien señala que en Chile hay un prejuicio y desinformación sobre la conservación de especies y protección de ecosistemas. Dice que se puede hacer convivir distintos desarrollos y emprendimientos al alero de estas decisiones. Agrega que en otra de las zonas en que se ha establecido un área protegida, en la XII Región, hoy ya está desarrollado un complejo turístico de menor escala, que convive perfectamente con el entorno.

 

 

 

El trabajo en camino

 

 

Más allá de la mesa que comenzó a operar en Chiloé y donde se darán cita todos los actores involucrados hasta mediados del próximo año para opinar en detalle sobre la creación del área marina costera protegida, en el gobierno están preparando un trabajo en paralelo. Un comité interministerial dirigido por la ministra de Medioambiente, Ana Lya Uriarte, está buscando fórmulas para avanzar en una propuesta exclusiva en lo que a protección de ballenas se refiere.

 

La subsecretaria de Marina, Carolina Echeverría, cuenta que el análisis que ha hecho este comité señala que es posible separar la creación del área protegida en el Corcovado con la preservación de las ballenas, porque se trata de dos temáticas distintas y que podría demorar acuerdos globales. Por eso, sostiene que este comité entregará a la ministra Uriarte a fines de enero próximo una propuesta de protección a corto y mediano plazo. “Indiferente que en el ecosistema está todo junto, al poner plazos distintos se puede hacer algo pronto por las ballenas y no esperar a que el tema del área costera protegida se despeje de aquí a varios años”, comenta.

 

La idea es reflejar que el país está interesado en la preservación del mayor de los mamíferos del reino animal, tema que por estos días es un referente mundial y una causa común en la mayor parte del globo. Sobre todo tras la decisión de Japón de autorizar la cacería de ejemplares con fines científicos. De paso, al país también le sirve de sustento político mundial, considerando que el próximo año se realizará acá la 60ª reunión anual de la Comisión Ballenera Internacional, que congrega a 77 países.

 

Una de las discusiones que separan a las ONG es que el lugar que se quiere proteger no corresponde al área donde se producen los mayores avistamientos de ballenas azules. Hay quienes plantean que esa zona es al norte de Chiloé.

 



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