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Contacto en Asia

Artículo correspondiente al número 258 (7 al 20 de agosto de 2009)

 

Juan Claudio Ilharreborde es uno de los primeros empresarios chilenos que entablaron relaciones con el continente asiático. Partió a comienzos de los 90 y sus primeros pasos fueron en Malasia, donde hasta le dieron el titulo nobiliario de Datuk, equivalente al Sir de los ingleses. Con socios de ese país realizo varias inversiones en Chile y ahora esta intentando hacer lo mismo con Pakistán. Por ideas no se queda. Por Cristian Rivas Neira.


Juan Claudio Ilharreborde (55) no es un empresario típico, ni tradicional. A comienzos de los 90, cuando la mayor parte de los emprendedores chilenos empezaba a mirar hacia América latina para expandir sus operaciones o buscar oportunidades de negocios, él alzó los ojos un poco más allá y se embarcó directo a Asia. Pero no apuntó precisamente a China, Taiwán o Corea, los tigres asiáticos que eran el centro de las miradas en esos años. Su objetivo fue distinto. Sí, porque, más al sudeste, Malasia se configuraba como un país en que también era posible sembrar ideas y cosechar buenos resultados.

Es en esa nación donde está el punto de partida de esta historia. En 1992 Ilharreborde viajó a Malasia para inaugurar la fábrica de zapatos de seguridad que la empresa de su familia –Curtiembre Beltrán Ilharreborde– estaba terminando de construir en Kuala Lumpur en alianza con socios locales y que exportaría sus productos a Europa. La idea era dar el puntapié inicial en grande, para lo cual estaba previsto que asistieran a la ceremonia el primer ministro malasio de entonces, Mahathir bin Mohamad (que gobernó casi dos décadas, y se le reconoce como el artífice del desarrollo económico de ese país), y el presidente Patricio Aylwin, que justo realizaba su primera gira por Asia.

Hasta ahí, todo bien... salvo por un imprevisto. La delegación chilena se retrasó casi una hora por problemas de tránsito en una autopista. A Ilharreborde no le quedó otra que pasar a la acción, iniciando una entretenida conversación con Mahathir. A medida que pasaban los minutos, el diálogo se hacía más ameno, cuestión que a la larga le permitió al chileno transformarse en algo así como un “hombre de confianza” del gobierno malasio. De hecho, meses después recibió de manos del rey una de las máximas distinciones a las que puede aspirar un ciudadano en ese país y que ha sido concedida a muy pocos extranjeros: el titulo nobiliario de Datuk. Algo así como un Sir, si lo vemos desde el punto de vista de la monarquía inglesa.

Pero más allá de la distinción personal, Ilharreborde dice que fueron varias cosas las que consiguió a partir de esa conversación con Mahathir. Recuerda que también hablaron de temas como la importancia de abrir una embajada en Latinoamérica para estrechar los lazos comerciales con la región y propiciar la inversión empresarial en ambos lados del Océano Pacífico. Dice que fue una charla distendida y que a ojos de mucho era simplemente protocolar. No obstante, tres meses después de la inauguración –ya de vuelta en Santiago– recibió un llamado de Mahathir, contándole que había formado un grupo de empresarios dispuestos a invertir en Chile y que necesitaba que lo ayudaran.

Fue en ese momento que dio con la idea de comenzar a desarrollar nuevos negocios, haciendo de puente con inversionistas de ese país, a los que a cambio de la asesoría les pedía participación en los proyectos en que estuvieran interesados. Una de esas operaciones abarcó parte importante del edificio que Besalco estaba construyendo en la calle Tajamar, cerca de Vitacura, y que finalmente bautizaron como Edificio Malasia. Allí se instalaron la propia embajada malaya, la oficina de promoción de inversiones Matrade –símil de ProChile– y él, con un grupo de inversionistas privados, instaló los cuarteles centrales de Masscorp (Malaysia South-South Corporation), con la que comenzó a buscar oportunidades de negocios en el área inmobiliaria y de las concesiones.
Ese modelo que inauguró en Chile también lo aplicó en varios otros países vecinos. En Argentina, por ejemplo, ayudó a coordinar la participación de los malasios en importantes concesiones del segundo gobierno de Carlos Menem, como la ruta que une Buenos Aires con la zona de Luján.

 

 


Los primeros pasos


Sentado en su oficina del décimo piso de este edificio en Vitacura, lo primero que nos adelanta Ilharreborde es que lo suyo siempre ha sido el emprendimiento. Eso lo lleva en la sangre. Porque, además de la empresa familiar Beltrán Ilharreborde –cuyas instalaciones de curtiembre en todo caso cerraron en 2004 y las de zapatos de seguridad se vendieron al grupo Briones en 2006–, su madre, Lucy Piwonka, es quien está detrás de la creación de reconocidos negocios pasteleros como Avenue Du Bois y, más recientemente, Madame de Pompadour.

Por eso, dice que lo suyo es buscar oportunidades. Y no lo ponemos en duda. Entre celular y teléfono fijo debe haber recibido por lo menos una docena de llamadas en el lapso de hora y media que duró nuestra conversación. La mayoría, para conversar sobre algunos proyectos que tiene en carpeta y que luego nos dice que prefiere omitir de este reportaje mientras no tenga algo más avanzado, y para no dar pistas a su competencia. Prefiere comentar lo que ya ha hecho y enfocarse en algunos problemas que enfrenta por estos días.

Cuenta que con los malayos encontró una buena opción de negocios. Sin duda, la que más destaca, entre varios proyectos que ha ayudado a evaluar, es la del desarrollo inmobiliario que comenzó en 1994 en terrenos de la ex maestranza de ferrocarriles en San Bernardo. Se trata de una iniciativa en la que, además de los malasios, están involucradas Besalco y la misma Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE).

Con este proyecto, emplazado en 48 hectáreas de terrenos que pertenecían a la estatal, ya terminaron la edificación de la parte residencial, que involucró la construcción de 1.675 casas y 372 departamentos. Además, levantaron la estación de Metrotren Maestranza, un paso a desnivel, un colegio, locales comerciales y un parque. Todo, con una inversión de 138 millones de dólares.

 

 

 

En 1994, Ilharreborde recibió de manos del rey de Malasia el título nobiliario de Datuk. Dos años antes había inaugurado, con la presencia del presidente Patricio Aylwin, una planta productora de zapatos de seguridad en Kuala Lumpur. Con los malasios también realizó inversiones en Chile y Argentina.

 


Conflicto con malasios


Hasta ahí, todo bien. Hasta que en abril de este año surgió un problema con las ocho hectáreas que completaban el paño y en las que se pretendía levantar un centro comercial con supermercado y 2.500 estacionamientos, que correspondía a la última etapa del proyecto.

Lo que sucedió es que el Consejo de Monumentos Nacionales declaró a las instalaciones que aún quedan en el lugar como monumento nacional, cuestión que, aunque todavía tiene que ser ratificada por el ministerio de Educación, deja muy limitada la opción de culminar esta inversión, que implicaría otros 43 millones de dólares y que pretendían materializar este año, aprovechando además las buenas condiciones financieras y la disponibilidad de recursos propios de los socios.

Por eso, Ilharreborde cree que si la opción es ratificada por el gobierno, surgiría un caso muy similar a lo que ocurrió con otra empresa de Malasia, el grupo MTD (con quien no tuvo relación), a fines de los 90. En ese caso se intentó levantar un proyecto inmobiliario de más de 1.000 millones de dólares en Pirque, el cual fue paralizado por acción de los vecinos, que presionaron al ministerio de Vivienda para impedir la modificación al plano regulador. Esto, finalmente, desató una interminable espiral judicial, cuando la firma –que había sido autorizada por el Comité de Inversiones Extranjeras para ejecutar su inversión– acudió al centro de arbitraje internacional, CIADI, que finalmente les dio la razón y obligó a Chile al pago de ocho millones de dólares.

En este caso también se podría llegar a un conflicto de este tipo, porque la licitación que se hizo originalmente no contempló que parte de los terrenos no pudieran usarse para fines inmobiliarios y los malayos ven que esto, finalmente, es una especie de expropiación, comenta el empresario. Por eso, en el último tiempo se ha abocado a conversar con las autoridades locales para buscar caminos en los que ambos actores queden satisfechos y así no dañar nuevamente la relación bilateral. Falta ver lo que finalmente se decida en el gobierno.

 

 


Ahora va por Pakistan


Ilharreborde es de esas personas cuyo mayor acento está en fomentar sus lazos de amistad y cercanía con mucha gente. No por nada, en su círculo íntimo mantiene a amigos de muchos años, entre los que destacan compañeros de colegio como Víctor Bezanilla (Besalco), José Domingo Eluchans (del grupo Said), Ramón Jara (del grupo Luksic), Manuel Pellegrini y Kike Morandé, con los que permanentemente analiza oportunidades de negocios.

Y como por ideas no se queda, este ingeniero químico de la Universidad Católica está empeñado ahora en afianzar todavía más su relación con Oriente que, dicho sea de paso, también le ha venido bien cuando los distintos gobiernos chilenos han querido estrechar lazos con el país oriental. Como anécdota, recuerda que en una de las tantas reuniones bilaterales a las que fue invitado a participar con ministros de Estado surgió el calificativo de “los jaguares de Latinoamérica”, en alusión al desarrollo de Chile en los 90.

Añadamos que –además de su participación en Masscorp– tiene varios otros negocios ligados con el continente asiático. Uno de ellos es la firma Via Army, en la que es socio del grupo chileno Vielva. Con esta compañía, formada hace unos dos años, está importando exitosamente todo tipo de herramientas de seguridad industrial, equipamiento militar, ropa técnica, de vestir deportivo e insumos médicos, con presencia en más de ocho países de Latinoamérica, Estados Unidos, Europa y una oficina en Shanghai, desde donde coordinan la importación de productos.

Como con los malasios las inversiones han estado detenidas en los últimos años (En Argentina se detuvieron con la llegada del corralito y en Chile no han tenido nuevas oportunidades de desarrollo, las que en todo caso podrían revitalizarse con un eventual TLC anunciado hace poco), no le quedó más que comenzar a mirar otras opciones.

Lo último y más novedoso es su interés por replicar lo que hizo con Malasia, pero ahora con Pakistán: país al que no muchos están dispuestos a ir y del que poco se sabe en Chile. Dice que hay muchas oportunidades y puentes de inversión a partir de esta nación, que comparte con Malasia el fuerte predominio musulmán y que hoy por hoy está comenzando a ser vista como un lugar en el que también es posible invertir a muy menores costos y con llegada directa a muchos mercados.

Como él mismo declara, acá su cercanía con el mundo musulmán puede ser de gran ayuda en sus intenciones por formar un grupo de inversionistas parecido al que ya tiene con Malasia. Enfatiza que Pakistán abrió hace unos nueve meses una embajada en Chile con el fin de favorecer el desarrollo de uno de los proyectos más emblemáticos e históricos en carpeta: el yacimiento de oro y cobre Reko Diq, que el grupo Luksic quiere echar a andar en ese país y que involucraría unos 3.000 millones de dólares.

Aunque no ha tenido ninguna relación con esa iniciativa, que en todo caso se ha preocupado de alabar cada vez que puede, cree que, si se concreta, impulsaría varias otras ideas de negocios, como la suya. Su intención es formar un grupo que quiera invertir en Chile, o al menos que fortalezca el intercambio comercial, que hoy apenas alcanza a los 70 millones de dólares. Oportunidades hay también en el mundo agrícola y en el área textil, donde los pakistaníes destacan por la producción de diversas prendas.

Otra idea que tiene implica profundizar el turismo; por ejemplo, estableciendo una ruta a los Himalayas, distinta de las tradicionales que se realizan por China y Nepal. Hay que ver qué es lo que resulta.

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Comentarios

3 Comentarios

ROMAN LOPEZ :

Publicado Martes 30 de Marzo, 2010 - 15:56 hrs

ES UN MUY BUEN EMPRESARIO Y EX-JEFE YO TUVE EL GUSTO DE TRABAJAR CON SU PERSONA EN LA CURTIEMBRE, MUY BUENO EL REPORTAJE

Andrés Reyes :

Publicado Sabado 8 de Agosto, 2009 - 23:58 hrs

Es un empresario de elite, rompe paradigmas comerciales y posee visión de futuro, dueño de una extraordinaria habilidad de negociación tanto nacional como internacional, prueba de esto es que mercados complejos como los orientales han depositado su confianza en él. Destaco la capacidad de diversificar su portafolio de negocios y de liderar equipos multidisciplinarios.

Margarita Contreras :

Publicado Viernes 7 de Agosto, 2009 - 08:46 hrs

MUY BUENO EL ARTICULO , ESTE ES EL PERFIL DE HOMBRES DE NEGOCIOS QUE NECESITA ESTE PAIS. OJALA LOS GRUPOS ECONOMICOS TRADICIONALES SIGAN SU EJEMPLO . Y QUE LOS JOVENES PROFESIONALES TENGAN LA OPORTUNIDAD DE CONOCER ESTE TIPO DE EXPERIENCIAS. LA MAYOR MUSTRA DE EXITO ES TRIUNFAR DE VISITA ...  
FELICITACIONES PERIODISTA CRISTIAN RIVAS  
MARGARITA CONTRRAS

 
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