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Reportajes y Entrevistas
Confianza en custodia

Artículo correspondiente al número 256 (10 al 23 de julio de 2009)


 

DCV y competitividad

 

Lo anterior no quiere decir que en la principal bolsa del país estén con los brazos cruzados. Para evitar situaciones como las derivadas del caso Serrano, postulan que cada inversionista maneje directamente una cuenta en el Depósito Central de Valores, tal como la SVS instruyó ahora bajo el concepto de cuenta mandante. Eso significa que las corredoras ya no podrán inscribir bajo su nombre todas las acciones de sus clientes, sino que tendrán que estar por separado y cada ahorrante tendrá la posibilidad de verificar en línea sus intereses.

En principio, una buena noticia, pero que también encuentra detractores; en particular, si se vuelve obligatoria, en cuyo caso las corredoras no bancarias consideran que quedan en una situación de desventaja competitiva.

Hoy existen unos 1.000 inversionistas que tienen registros directos en el DCV, servicios por los que desembolsan mensualmente cerca de 1,5 unidad de fomento. Con unas 200 mil cuentas (la cifra que más o menos manejan como proyección en el mercado), los costos debieran reducirse, pero igual las corredoras filiales de banco sacan ventaja.

En todo caso, Guillermo Tagle explora una solución que –dicho sea de paso– coincide con la visión del propio superintendente Larraín: “si es que fuera obligatorio tener cuenta en el DCV, creo que la solución de mercado va a pasar por que en vez de ser el DCV el que reciba esta responsabilidad, las corredoras tendrán que llegar a un acuerdo con los bancos (las que no son filiales de éstos) para que presten el servicio y tendremos que negociar un honorario por ese servicio. Eso hace más seguro al sistema, pero también más caro”, sentencia.

Las reformas para fortalecer la confianza en el sistema no terminan aquí. Se habla, por ejemplo, de separar definitivamente la cartera propia de las corredoras con la de los clientes; elevar la frecuencia de las auditorías y hacerlas aleatorias, sobre todo entre las corredoras más pequeñas; mayor requerimiento de capital para los corredores (norma que la SVS ya publicó para comentarios y que espera finiquitar pronto); mejorar la coordinación entre la bolsa y la SVS en términos de quién se hace cargo de mirar la información que entregan las corredoras sobre estos registros; y exigir que haya información en línea para que los clientes puedan –con sus respectivas claves– seguir el estado de sus cuentas a diario.

Medidas que los inversionistas esperan, porque los riesgos de invertir en renta variable deben circunscribirse a las normales fluctuaciones de precios y no abarcar también el manejo incorrecto de algunos operadores.

 

 

 

Guillermo Larrain, superintendente de Valores y Seguros:

“La confianza ha sido lesionada en forma importante”




-¿Está en juego el sistema basado en la confianza de los inversionistas?

-Todo el sistema financiero está construido sobre un pilar muy básico que es la confianza. Desde la común aceptación del papel moneda hasta lo más elevado. Entonces, un buen sistema financiero es aquel donde los niveles de confianza son elevados y, mientras mayores los niveles de confianza, menores son los costos de transacción que deben existir al interior de un sistema para poder funcionar. La confianza es un elemento crítico que hay que mantener y que ha sido lesionado en forma importante por los eventos del último año, desde el Caso Alfa hasta ahora. Por lo tanto, es un tema que debemos mirar con particular énfasis en el mundo bursátil.


-¿La causa está en la deficiencia normativa?


-En el caso particular de las custodias, para focalizar la respuesta, tenemos una normativa bastante antigua, que probablemente ha recibido uno que otro retoque a través del tiempo, pero que en lo fundamental no se ha hecho cargo de resolver un conflicto de interés muy grande: se presta para que en determinadas ocasiones el corredor, que puede enfrentar un problema puntual, utilice estos instrumentos de terceros para beneficio propio. Esto ya se ha repetido dos veces (casos Alfa y Serrano). Este conflicto de interés no ha sido debidamente zanjado por la regulación y tampoco por la autorregulación, porque lo que uno debió esperar –como lo han hecho algunas corredoras- es que los operadores reaccionaran ofreciendo servicio de cuenta mandante a sus clientes. Ahora llegamos a una situación en que nos parece que no es razonable seguir esperando que el mercado se autorregule, y por eso presentamos una nueva norma que hace obligatorio el uso de cuentas mandantes.


-Hay corredoras no bancarias que ven problemas de competitividad en la obligatoriedad de recurrir al DCV.


-Los títulos siempre estarán en el DCV. Ahora esta norma dice que el servicio de custodia tiene que ser provisto por un tercero, ya sea el propio DCV o un tercero que podría ser un banco, a través de una versión de las comisiones de confianza. No necesariamente esto representa una pérdida de competitividad para los corredores, porque pueden negociar con un banco que le preste el servicio de custodia para los clientes de la corredora.


-¿No miran también con preocupación las operaciones simultáneas?


-La regulación de las simultáneas es fundamentalmente bursátil y lo que hemos pedido a la bolsa es que hagan una propuesta de modificación. La enviaron hace varios meses y hay que avanzar en esa línea. Hay un llamado de alerta importante por estos dos casos y eso nos tiene que llevar a movilizar nuestros poder regulatorio y poder supervisor para dar la confianza que el mercado merece.


-Considerando que es una regulación bursátil y que, además, ellos defienden la autorregulación, ¿no les debería caber alguna responsabilidad solidaria?


-El tema de la responsabilidad solidaria depende del marco legal que rige a la bolsa y hasta donde yo sé tal marco no existe en Chile. Ahora bien, es un tema debatible y que podría ser considerado a futuro. Puede tener más lógica en el contexto de una bolsa mutualista, donde los corredores son accionistas y votan por el directorio. En una bolsa desmutualizada es menos claro.


-¿Podría aumentar la regulación o, derechamente, prohibirse las operaciones por cuenta propia?


-Es complicado, porque sirven a un cierto propósito. De repente hay transacciones que no se enteran exactamente en los mismos días o hay operaciones más de banca de inversión que requieren que los corredores manejen recursos propios. El punto es cómo separar suficientemente los recursos de las corredoras con los de terceros. Lo que hemos propuesto es que todas las cuentas de clientes no relacionados tendrán que ser llevadas en cuentas individuales y estrictamente segregadas de los recursos que maneja la corredora en cartera propia.


-A juicio de la SVS, ¿la autorregulación bursátil está en deuda con los inversionistas?


-Contrario a lo que muchos piensan, la autorregulación a nivel mundial en esta crisis ha funcionado bien, en el entendido que se trata de un concepto que es manejado por una entidad con determinadas características, como la Financial Industry Regulatory Authority (FINRA) de Estados Unidos, que es independiente de las bolsas, con un gobierno corporativo específico, presupuesto y personal propio. Hoy no es eso lo que tenemos en Chile. Acá hay un comité de tres personas que nos merecen la mejor de las evaluaciones, pero que debemos reconocer que sus facultades son limitadas. Hay que trabajar en las modificaciones necesarias para que el directorio de la bolsa le entregue mayores responsabilidades. Eso también requerirá que el comité sea una entidad jurídica propia, separada de las bolsas y con financiamiento y personal. Si queremos avanzar por la línea de la autorregulación que ha funcionado en el mundo, tenemos que pensar en un nuevo estatus legal para el comité, con más facultades y presupuesto.

 

 

 

Los cinco ejes de una reforma

La SVS presentó un documento que recoge propuestas para modernizar el mercado bursátil local. Entre los ejes más relevantes, se encuentran:

• Unificar las tres bolsas que hoy operan en Chile -de Santiago, Electrónica y de Valparaíso-, en un solo mercado que sea más eficiente y con mayor liquidez.
• Desmutualizar las bolsas; es decir, sacar de la propiedad a las corredoras, con el fin de hacer un mercado más abierto, dinámico y competitivo.
• Mejorar estándares de seguridad del mercado, para lo que ya se publicó hace poco en el Diario Oficial la nueva ley de liquidación y compensación de instrumentos financieros, que supone la existencia de una entidad central que procese las operaciones y asuma el riesgo de contraparte en las operaciones bursátiles.
• Renovar el esquema de autoregulación para permitir que pase de ser un ente sancionador en los conflictos entre clientes y corredores, a un organismo que tenga mayor incidencia en el desarrollo normativo.
• Mejorar los estándares de gobierno corporativo al interior de las compañías emisoras de valores, para mejorar la composición y la expertise de sus miembros.

 



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