|
|
Bienvenido, te encuentras en Inicio Reportajes y Entrevistas Con ciencia social |
Artículo correspondiente al número 257 (24 de julio al 6 de agosto de 2009)
Se trata de un fondo de inversión particular. los aportantes en ningún caso están detrás de negocios con jugosos dividendos. Al contrario, su objetivo es el retorno social. Así es como NeSsT de a poco ha ido sumando adeptos. entre ellos. Connotados inversionistas. Por Paula Vargas M.
A estas alturas nadie duda del buen ojo inversor de Tim Purcell y compañía. Sin ir más lejos, en el último tiempo Linzor Capital ha sido protagonista de potentes deals del mercado con gran alcance comercial. Sin embargo, el expertise de este hombre de negocios desde hace un buen tiempo también se ha volcado a otro tipo de organizaciones, esta vez de índole social. En efecto, hoy Purcell es la cabeza del comité asesor de NeSsT, una fundación que, en resumidas cuentas, orienta sus esfuerzos al levantamiento de capital para apoyar actividades sociales empresariales.
Pero hay mucho más. Se trata de la primera fundación a nivel mundial que se enfoca a fortalecer la sustentabilidad de las organizaciones civiles, lo que en buen chileno significa que les permiten forjar las herramientas necesarias para autofinanciarse. Toda una innovación, si se considera que buena parte de dicha instituciones dependen casi exclusivamente de donaciones, y que otro tanto sobrevive de la caridad.
Sacando de apuros
Los orígenes de NeSsT son bien interesantes. Se remontan a hace más de una década, cuando la chilena Nicole Etchart –radicada en ese momento en Estados Unidos– y el norteamericano Lee Davis se sumaron a un proyecto universitario que los llevaría a apoyar la creación de organizaciones civiles en Europa Central y del Este. Durante esa experiencia se dieron cuenta del positivo impacto de estas estructuras en la población, pero también de su inestabilidad, debido a la falta de continuidad en las fuentes de financiamiento.
“Nos percatamos de que la cooperación internacional llegaba a un país, financiaba programas de alto impacto social y, luego, cuando llegaba la hora de salir –porque estas platas no son permanentes– no tenían ninguna estrategia. Eso nos comenzó a preocupar porque, de una u otra forma, ponía en jaque la sustentabilidad de dichas organizaciones”, explica Etchart.
Según ella este problema es particularmente relevante porque se instala básicamente en las denominadas economías emergentes, en las cuales las donaciones de instituciones extranjeras tienden a ir en retirada, suponiendo que el país, o más bien los gobiernos, están en condiciones de hacerse cargo de ellas, cuestión que en la práctica casi nunca se da.
En ese contexto nace NeSsT. Primero se instala en Hungría en 1997 y un par de años después llega a Chile. De la mano de esta organización, Nicole Etchart volvió a sus orígenes en un período que coincide con la retirada de la cooperación internacional.
Después de mucho análisis, Nicole y su socio dieron con una fórmula heredada del mundo financiero: crearon un fondo de
inversión, pero con fines sociales. Lo denominaron Fondo Nido, y al igual que un fondo de capital de riesgo donde los inversionistas ponen su dinero para apostar por una determinada compañía, aquí decidieron hacer lo mismo pero con un emprendimiento social. “Cuando un inversionista o una entidad apoya al Fondo Nido, apuntala a un portafolio de organizaciones que han pasado por un proceso bastante riguroso, que han sido capacitadas para crear su propio plan de negocios, que se han impuesto metas financieras y sociales de largo plazo y que tienen resuelto el tema del liderazgo. Lo anterior, porque sólo así podemos garantizarle al inversionista que su apuesta va a tener un impacto”, acota.
Es precisamente este modelo el que les permitió generar gran afinidad con la gente ligada al mundo de las inversiones. Tim Purcell es uno de ellos y lo reconoce sin tapujos: dice que se le hace muy gratificante ser parte de NeSsT, precisamente porque puede aplicar las mismas técnicas del sector privado a emprendimientos sociales, haciendo un uso eficiente de los recursos para maximizar los retornos. Si bien su vocabulario suena 100% financiero, matiza cuando agrega que para él este un trabajo apasionante por el impacto que genera en estas organizaciones de ayuda.
Con pinzas
Claro está que no cualquiera puede acceder a este fondo. Primero hay que postular a los concursos que NeSsT lanza cada dos o tres años, dependiendo de los recursos que levanten. Una vez cumplida esa primera fase, los elegidos deben sortear varias etapas, entre las cuales destaca una de capacitación para que cada entidad diseñe su propio plan de negocio, identificando aquellas actividades sociales que le permitan autofinanciarse.
La experiencia indica que no todas alcanzan este objetivo. De hecho, en Chile, de las 150 organizaciones que han sido capacitadas, sólo 10 han quedado en el portafolio y avanzan en la puesta en marcha o expansión de su actividad empresarial. De ellas, varias han logrado alcanzar su punto de equilibrio y otras incluso han alcanzado sus primeras utilidades.
![]() Taller de Chocolatería de Coanil |
La misión
En todo caso, seducir a estos personajes ha requerido cierto manejo y claridad en los planteamientos, aspectos que Nicole Etchart maneja a la perfección. No por nada, junto a Lee Davis han logrado insertar el modelo de NeSsT en diez países de América latina y Europa del Este, donde además de levantar capital privado para emprendimientos sociales, también han creado su propio negocio de asesorías para autofinanciarse. “Nosotros también practicamos lo que predicamos”, acota Etchart.
![]() Taller de Madera de la Corporación La EsperanzaChile.
|