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Artículo correspondiente al número 203 (04 al 17 de may 2007)
Así como hay empresas que requieren de la incorporación de un socio –y en ciertos casos les piden que sean ellos–, hay otras que solo se acercan a Capital Trust con la intención de que los ayuden a mejorar su estructura financiera, a canalizar su apertura en bolsa o a fusionarse con otra empresa. En esos casos, dicen los ejecutivos, su mayor valor está en el compromiso, pues ellos no abandonan a las compañías hasta que estén caminando. El caso de Telefónica Manquehue es, probablemente, el que mejor grafica esa cultura de negocios.
-El 2002 nos llamaron los accionistas de Telefónica Manquehue, que eran Metrogas, la familia Rabat, Xycom Developement (el fondo de inversión de Gerardo Sepúlveda), National Grid y Will Tell Internacional Telecom –cuenta Rodrigo Muñoz–. Ellos le habían dado un mandato de venta a uno de estos players grandes (dice con ironía), pero como la empresa tenía deudas por 100 millones de dólares y un Ebitda de cinco millones, recurrieron a nosotros para que les elaboráramos un plan B en caso que la venta fracasara... La venta fracasó y Capital Trust entró en escena.
Curiosamente, su plan B no consistía en presentar un comprador misterioso, sino en dar vuelta la compañía para hacerla más atractiva. Lo primero que hicieron fue reestructurar los pasivos con los bancos. Luego cambiaron toda la plana mayor de la administración, comenzaron a orientarse a aquellos negocios donde la compañía sí tenía ventajas y abandonaron todos los planes de expansión gigantescos que había en carpeta.v Estaban terminando el plan B cuando uno de los socios, National Grid, entró en proceso de fusión afuera. Y la condición que tenía para llevar a cabo esa operación era abandonar los negocios en Chile, Argentina y Brasil… Metrogas, que era el accionista mayor, no quiso comprar. Rabat tampoco. Ninguno. Ante la indiferencia, Capital Trust decidió adquirir ese 20%, lo que les permitió incorporarse al directorio y, de paso, involucrarse mucho más en la gestión.
-Cuando la empresa ya estaba mejor, los accionistas nos pidieron que nos encargáramos del proceso de venta –recuerda Muñoz–. Estuvimos a punto de cerrar con una de las grandes empresas de telecomunicaciones, pero sus accionistas no les dieron el pase. En eso apareció el grupo GTD. No pidió información, la estudiaron y nos hicieron una oferta.
Primero no la aceptamos, nos pareció muy baja. Luego la volvieron a mirar y nos ofrecieron 35 millones de dólares.Ahí vendimos.
Después de Manquehue Net, dicen, lograron ganarse la credibilidad de todo el sistema financiero. Tanto así, que hoy cada vez que tienen un cliente pyme con problemas de insolvencia, los llaman y les piden que se hagan cargo. Y es que a diferencia de la creencia popular, Muñoz y Lira aseguran que a los bancos no les conviene que las empresas quiebren. De hecho, sostienen, están dispuestos a colaborar en la medida que exista algún plan de negocios. Algunos, incluso, están abiertos a hacer la pérdida.
El año pasado los contrató una empresa canadiense, que era dueña en Chile de la Compañía Telefónica Rural, para que les buscara comprador.
-Los que nosotros pensábamos que podían ser, los grandes actores del sector telecomunicaciones, no quisieron. La firma estaba demasiado endeudada –comenta Ricardo Lira–. Era una empresa que vendía 14 mil millones de pesos, pero que tenía una generación de 6 millones de dólares y pasivos por más de 60 millones de dólares… Para viabilizar la empresa tuvimos que negociar con los bancos y con el accionista. Este último perdió toda la deuda y los bancos parte de ella. Finalmente la compró Chile.com.
También hicieron la venta de American Shoe, una empresa de seguridad industrial que pertenecía a la familia Beltrán Ilharreborde. Según cuenta Muñoz, la fi rma estaba muy mal, en convenio judicial. Venía de más a menos. Para venderla, tuvieron que negociar una condonación con los bancos, pues debía más de 5 mil millones de pesos.
-Cuando nosotros entramos en escena era el convenio número 18 que ellos hacían –cuenta Muñoz–. Nosotros hicimos una oferta por el 15% de la deuda y los bancos la aceptaron. Finalmente la compró Garmendia Macus, una firma de la familia Izquierdo e Indura. Fue una operación de 10 millones de dólares. Y así, suma y sigue. Han trabajado con Coresa, Kodak Express, Inmobiliaria Montemar, Fabisa, Lotería de Concepción, Adexus, Viña Manquehue y muchas otras que lamentablemente no se pueden mencionar.
Es que así es este negocio: secreto. De hecho, hoy están trabajando en una fusión, en la adquisición de una empresa y en la reestructuración de una compañía, pero nada que se pueda decir con nombre y apellido.
Capital Trust opera con tres líneas de negocios: Asesoría financiera, factoring y un fondo de capital de riesgo.
•Asesoría financiera: Firma especializada en otorgar servicios financieros complementarios al negocio bancario tradicional. Esto es, satisfacer las necesidades de financiamiento, inversión, estructuración financiera, emisión de deuda, emisión de acciones, fusiones y adquisiciones, aumento de capital, búsqueda de socios estratégicos y financieros y capital de riesgo.
•Capital Trust Factoring: Empresa de factoring comandada por María Consuelo Fröhlich. Tiene activos en cartera por 15 mil millones de pesos y un patrimonio por 2.500 millones de pesos. Representa el 60% de los ingresos de Capital Trust.
•Fondo de Inversiones: Sociedad de inversiones, integrada por diez grandes empresarios, orientada a realizar inversiones de pequeña y gran envergadura. Su objetivo es administrar y potenciar negocios de los más variados segmentos.