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Colbún no la tiene fácil

Artículo correspondiente al número 223 (7 al 20 de mar 2008)

 

Que los tiempos que corren no son fáciles para el sector eléctrico es algo conocido. Falta agua, el gas natural pasó casi a la historia, abundan las protestas ambientalistas y, como si fuera poco, fallan las máquinas. Pero no todas las empresas del rubro enfrentan las dificultades de igual forma y, entre ellas, hay al menos una que centra la atención del mercado: Colbún. Ellos lo saben y están tomando las medidas para cerrar el año con cifras azules. Por Lorena Rubio.


La sequía es un problema y de los graves. Pero los expertos del sector eléctrico pensaban que el suministro podía defenderse durante 2008, siempre que todo funcionara en régimen. Cual Ley de Murphy, por supuesto que algo falló: un incendio paralizó las operaciones de la central Nehuenco I en diciembre y el sistema dejó de recibir 360 MegaWatts (MW) por los siguientes cinco meses.

Los ojos del mercado se volcaron hacia Colbún, la firma propietaria de la termoeléctrica y cuyo principal accionista es el grupo Matte (49%). Comprensible, si se consideran las estimaciones que hablan de pérdidas por 700 mil dólares diarios por la salida de Nehuenco I del sistema, lo que implicaría un perjuicio económico total para Colbún de unos 22 millones de dólares.

Pero eso no es todo. La eléctrica ya venía con dificultades, como quedó demostrado en los resultados de 2007, con pérdidas que superaron los 46.000 millones de pesos, provocadas por tres factores: la escasez de agua, la necesidad de mayores compras en el mercado spot (precio fijado por la central más cara que esté funcionando en ese momento) y porque la falta de gas natural la obligó a gastar más de 200.000 millones de pesos en petróleo diesel en un año en que el crudo bordeó los 100 dólares el barril (y que a comienzos de año los superó).

Colbún enfrenta ahora dos meses claves. Marzo y abril es el período más complicado para la generación hídrica, la que constituye más o menos la mitad de la producción de esta empresa. No hay nieve –por lo tanto, no se producen deshielos– y tampoco abundan las lluvias, que son las dos fuentes para la generación hidráulica, al tiempo que la empresa debe cumplir igual con sus contratos, recurriendo a otras unidades de generación o al mercado. El problema es que esas compras se cierran al ya mencionado precio spot, llegando a pagar sobre los US$ 200 por MW, como afirma el analista de FitchRatings, Giovanny Grosso quien, mientras se realizaba este reportaje, se aprestaba a revisar la clasificación de la firma eléctrica.

Y por el lado de su producción térmica, Colbún también tiene dificultades. A la archiconocida merma en los volúmenes de gas argentino (que obligó a producir con diesel), se sumó el incendio en la central Nehuenco I.




Reuniones y explicaciones


Los inversionistas están nerviosos.No obtuvieron dividendos por la gestión 2007 y ven con preocupación el efecto de estas complicaciones en el precio de sus acciones y en los bonos de la compañía. Para tranquilizarlos, explicar lo ocurrido y los planes que vienen, losprincipales ejecutivos de la firma están sosteniendo una serie de reuniones con inversionistas. Los encuentros y conversaciones incluyen a representantes de las AFP y también a los analistas que siguen el desempeño de la empresa, para explicarles en detalle las causas del siniestro en la V Región y las perspectivas para los próximos dos años.

La especial preocupación de la firma se explica también en su anunciado aumento de capital por 400 millones de dólares, parte del cual será destinado a “capital de trabajo”; es decir, entre otras cosas, a compra de combustible. Una señal que en el mercado no todos valoran en forma positiva. Según los resultados de la compañía, las compras de petróleo pasaron de 10.000 millones de pesos en 2006 a 299.000 millones en el año pasado.

En la empresa le bajan el perfil a la situación y, según un ejecutivo cercano a la eléctrica, “lo que está pasando no se acerca a lo que se vivió en 1998, cuando se produjo una de las peores sequías de las últimas décadas y la acción rondó los 20 pesos”, asegura. Agrega que si bien es cierto que se está enfrentando un período crítico, es sólo una cuestión temporal, que se revierte “sí o sí” a contar de 2010.

 

El diesel tuvo la culpa


Por qué se produjo el incendio en Nehuenco I es lo que varios se preguntan en el mercado. Sobre todo, porque al comienzo se informó que la refacción demoraría un par de semanas (hecho esencial de diciembre) y sólo el 30 de enero se informó que la central estaría fuera de operaciones por 150 días, lo que pone a junio como plazo definitivo.

Una fuente cercana a Colbún explica que la conexión metálica de una cañería tuvo una falla que permitió que saliera combustible, el que hizo contacto con la turbina principal –que, por estar funcionando, estaba caliente– produciendo un incendio que dejó inutilizada una serie de elementos de la unidad.

La misma fuente añade que la demora en las reparaciones tiene que ver con la antigüedad de la primera Nehuenco. “Los repuestos y piezas son de hace diez años; ya no existen y hay que encontrar un modelo equivalente”, afirma.

¿Hubiese pasado lo mismo si la central funcionara a gas? La respuesta, categórica, es no. “Es claro que el uso de diesel no sólo conlleva riesgos, sino que deteriora más rápidamente las unidades de generación”, indica un directivo de una importante compañía del sector eléctrico.

Colbún sostiene ahora conversaciones con su compañía aseguradora para enfrentar los 100 millones de dólares que, de acuerdo a Colbún, costará reparar la turbina.



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