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Artículo correspondiente al número 255 (26 de junio al 9 de junio de 2009)
-Hoy estamos en un contexto con problemas de viabilidad para muchas empresas lácteas. ¿Cuál es la clave en este escenario?
Productos y mercado
-¿Cómo se estructura su cartera de productos?
-EC: Tenemos más de 200 denominaciones, pero el destino principal es la elaboración de quesos, donde somos la planta más grande y con el mayor volumen de producción del país. Pero también estamos tomando una participación interesante en lácteos frescos (quesillo, yogur), rubro en el que entramos hace pocos años. Además, estamos entrando en la elaboración de postres. Ya comercializamos gelatinas y estamos próximos a salir al mercado con flanes y budines, que es una nueva línea de productos que se adapta perfectamente bien a nuestra cadena comercial.
-¿Cómo manejan el portafolio de productos?
-EC: Mantenemos un departamento de investigación y desarrollo, y estamos sacando siempre nuevos productos.
-¿Han observado cambios en el comportamiento de los consumidores?
-AG: Uno de los principales cambios es que el consumidor se fija en lo que está comprando, lee los envases... es una de sus preocupaciones junto a la calidad y el precio. El consumidor busca alimentos que beneficien su salud o que sean neutros.
-Y el público infantil, ¿es determinante en el ciclo de venta?
-AG: Los niños influyen fuertemente en las decisiones de compra de los padres, cuestión que nos ha llevado a suministrarles productos que, aparte de atractivos y divertidos, sean sanos.
-Con la crisis internacional, ¿qué pasa con sus exportaciones?
-EC: Tenemos una larga historia de exportaciones, con envíos de quesos, manjar, leche en polvo y suero de queso en polvo. Nuestro principal mercado es México, también Venezuela, Perú, Japón, Corea, Colombia. Ahora el tema de las exportaciones está complicado por la paridad cambiaria y por la brutal baja del precio de los productos lácteos en el mercado internacional, derivada de la crisis económica.
-¿Cómo esperan se comporten los precios internacionales?
-EC: En un año, el precio de la leche en polvo con 26% de materia grasa bajó desde 5.500 a 2.000 dólares la tonelada. Esa es una manera de ver el problema, pero antes del alza, en 2006, el precio era de 2.000 dólares.
Como sea, el precio de los productos lácteos ha bajado, afectando al precio a productor, el que por otro lado ha debido enfrentar alzas en los costos (fertilizantes, alimentos, energía eléctrica, combustibles). Eso ha llevado al sector a ser muy dependiente de la eficiencia para producir, ya que de lo contrario se pierda plata... Con todo, este es un fenómeno que está afectando a los productores de leche de todo el mundo.
-Se habla de competencia desleal con el mercado argentino, ¿lo ven así?
-EC: Eso ha sido un problema permanente, y no sólo con Argentina. Los países europeos y Estados Unidos subsidian fuertemente sus exportaciones de productos lácteos y protegen su industria nacional. Estados Unidos había eliminado el subsidio, pero ahora nuevamente están aplicando esta política. En cambio, Chile no tiene ningún subsidio, la economía es abierta.
AG: Acá no hay protección; y si la hay, sólo se usa para enfrentar ataques económicos de otros países productores.
-¿Eso podría seguir afectando el precio de la leche? Hay quienes temen que llegue en primavera a 100 ó 120 pesos.
-EC: Anticiparnos al futuro es algo que nos gustaría hacer, pero creo que de la misma manera que los precios altos de la leche hicieron subir mucho la producción, los bajos la van a hacer disminuir y con eso se va a recuperar el mercado. No va a ser la primera ni la última crisis que vamos a vivir.