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Bienvenido, te encuentras en Inicio Reportajes y Entrevistas Clarisa Hardy: "Mantenernos en el Gobierno es lo más importante" |
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Artículo correspondiente al número 221 (25 de ene al 21 de feb 2008)
-Chile presenta el doble de desigualdad que los países europeos y, obviamente, es un tema brutal y, por algo, la discusión está instalada. En esto hay una relación directa entre la disminución del rico y el aumento del pobre, aunque esa disminución del ingreso de los más ricos no mejora a la extrema pobreza, sino a los niveles medios; y por eso es tan necesaria la acción directa del Estado respecto a las capas más vulnerables y es tan atendible la discusión sobre el ingreso mínimo.
Concertación para rato
-¿Cómo vio a la presidenta el día del cambio de gabinete?
-No es fácil tomar decisiones de este tipo. La presidenta ha sido golpeada sistemáticamente desde afuera y se la acusa de falta de liderazgo, pero no se entiende que ella tiene otro tipo de liderazgo y no ausencia de éste. Un rasgo muy marcado de Michelle Bachelet, y que explica que ella sea presidenta y muchas otras mujeres no, es la capacidad de combinar una gran sensibilidad y empatía emocional con la firmeza. Es algo muy sutil y aunque se ve la tensión emocional que le significa tomar decisiones difíciles, lo hace sin dudar. Si la gente estuviera sentada en las reuniones de gabinete se daría cuenta de esto.
-¿Cree que estaba preparada para que le renunciara el ministro del Interior?
-Belisario Velasco hizo algo que en mi opinión no se puede hacer en política, porque aquí también hay reglas de urbanidad. Belisario es una persona cercana, cálida, con sentido del humor y trabajé muy bien con él, sobre todo en el tema indígena, pero no me parece lo que hizo. Esto le pone un ingrediente muy difícil al ejercicio de la política.
-¿Puede un ministro del Interior no hablar durante un mes con la presidenta?
-Yo no me voy a hacer cargo de trascendidos por la prensa, de lo único que doy fe es que siempre en las reuniones de gabinete se pudo hablar. Eran maratónicas precisamente porque nos tomábamos la palabra por horas, no veo cómo se puede decir que no había espacio para hablar.
-No me parece que sea lo mismo que el ministro del Interior pueda hablar en las reuniones de gabinete a tener una relación de cercanía con la presidenta que le permita liderar efectivamente a los ministros y, por lo tanto, ordenar el gobierno....
-No doy fe de eso y, aun así, no justifica lo que hizo Velasco. Está claro que el cambio de gabinete era inminente y estábamos todos a la expectativa, por lo que menos se entiende su renuncia. Velasco precipitó las cosas y tensionó al gobierno y a la presidenta, que pagaron costos mucho más altos.
-¿Quedó herida la presidenta?
-No lo sé, pero políticamente tuvo un costo y por eso tuvo que salir rápidamente a arreglar el asunto.
-¿Cuál cree que será la evaluación de este gobierno?
-Yo soy una convencida, y así lo dije poco después de asumir en Mideplan, de que los cambios que se van a provocar en la sociedad chilena gracias a este gobierno son impresionantes. La gran tarea política es que la Concertación capitalice este esfuerzo para sí misma. Es cierto que corremos el riesgo de no terminar bien, pero no será por falta de reformas o iniciativas, sino por situaciones políticas.
-¿Veinte años en el poder no erosionan a una coalición?
-Sin duda, porque vencer las inercias en funcionarios que llevan mucho tiempo en sus cargos es difícil, y parte del esfuerzo que hay que hacer es reinventar el sistema político y los partidos tomando en cuenta esta variable.
-¿Le gustaría que esta reinvención viniera de la mano de alguien como Ricardo Lagos?
-Los liderazgos no se sacan del sombrero de un día para otro. Creo que este país le va a deber muchísimo a la obra del gobierno de Ricardo Lagos. Con esto no desconozco el grave problema de política pública relacionado con el Transantiago, pero eso no puede oscurecer todo su gobierno. Hasta hace no mucho tiempo estaba vivo el fantasma de una regresión autoritaria y eso se rompió con Lagos.
-¿Cree que había la sensación de que podía haber un nuevo golpe de Estado?
-No, pero había temas tabúes, una especie de autocontrol. La normalización plena de las relaciones cívico militares es muy reciente. El cambio cultural que ha habido es tremendo y explica el que una mujer como Michelle Bachelet haya llegado a la presidencia.
-¿No cree que todo lo que pasó en EFE, con la inauguración de tramos y estaciones que nunca fueron viables, son una cuenta pendiente de gestión muy fuerte?
-Yo me refiero a las obras concretas. Un Estado que invierte 30 mil millones de dólares en presupuesto sufre el riesgo de corrupción aquí y en cualquier parte del mundo, nadie está exento con tanta plata dando vueltas; el tema es ver cómo se enfrenta, y se han dado los pasos para eso. Este país se transformó con Lagos y eso va a estar en los libros de historia.
| De los pobres a los vulnerables |
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