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Reportajes y Entrevistas
Clarisa Hardy: "Mantenernos en el Gobierno es lo más importante"

Artículo correspondiente al número 221 (25 de ene al 21 de feb 2008)





-¿Se puede estar tan optimista respecto a los bolsones de pobreza dura que aún se mantienen en Chile?


-La pobreza dura, que está hoy en el 3%, es la que hemos aprendido a erradicar de mejor manera y el Chile Solidario ha sido muy efectivo en esta materia. Nuestro mayor problema es la pobreza dinámica, porque el riesgo de empobrecerse de una parte significativa de la población es muy alto.



-¿Cómo se entiende el buen lugar que tiene Chile en desarrollo humano con su alta desigualdad?

-Chile presenta el doble de desigualdad que los países europeos y, obviamente, es un tema brutal y, por algo, la discusión está instalada. En esto hay una relación directa entre la disminución del rico y el aumento del pobre, aunque esa disminución del ingreso de los más ricos no mejora a la extrema pobreza, sino a los niveles medios; y por eso es tan necesaria la acción directa del Estado respecto a las capas más vulnerables y es tan atendible la discusión sobre el ingreso mínimo.

 

 

Concertación para rato




-¿Cómo vio a la presidenta el día del cambio de gabinete?


-No es fácil tomar decisiones de este tipo. La presidenta ha sido golpeada sistemáticamente desde afuera y se la acusa de falta de liderazgo, pero no se entiende que ella tiene otro tipo de liderazgo y no ausencia de éste. Un rasgo muy marcado de Michelle Bachelet, y que explica que ella sea presidenta y muchas otras mujeres no, es la capacidad de combinar una gran sensibilidad y empatía emocional con la firmeza. Es algo muy sutil y aunque se ve la tensión emocional que le significa tomar decisiones difíciles, lo hace sin dudar. Si la gente estuviera sentada en las reuniones de gabinete se daría cuenta de esto.



-¿Cree que estaba preparada para que le renunciara el ministro del Interior?


-Belisario Velasco hizo algo que en mi opinión no se puede hacer en política, porque aquí también hay reglas de urbanidad. Belisario es una persona cercana, cálida, con sentido del humor y trabajé muy bien con él, sobre todo en el tema indígena, pero no me parece lo que hizo. Esto le pone un ingrediente muy difícil al ejercicio de la política.



-¿Puede un ministro del Interior no hablar durante un mes con la presidenta?


-Yo no me voy a hacer cargo de trascendidos por la prensa, de lo único que doy fe es que siempre en las reuniones de gabinete se pudo hablar. Eran maratónicas precisamente porque nos tomábamos la palabra por horas, no veo cómo se puede decir que no había espacio para hablar.



-No me parece que sea lo mismo que el ministro del Interior pueda hablar en las reuniones de gabinete a tener una relación de cercanía con la presidenta que le permita liderar efectivamente a los ministros y, por lo tanto, ordenar el gobierno....


-No doy fe de eso y, aun así, no justifica lo que hizo Velasco. Está claro que el cambio de gabinete era inminente y estábamos todos a la expectativa, por lo que menos se entiende su renuncia. Velasco precipitó las cosas y tensionó al gobierno y a la presidenta, que pagaron costos mucho más altos.


-¿Quedó herida la presidenta?


-No lo sé, pero políticamente tuvo un costo y por eso tuvo que salir rápidamente a arreglar el asunto.



-¿Cuál cree que será la evaluación de este gobierno?


-Yo soy una convencida, y así lo dije poco después de asumir en Mideplan, de que los cambios que se van a provocar en la sociedad chilena gracias a este gobierno son impresionantes. La gran tarea política es que la Concertación capitalice este esfuerzo para sí misma. Es cierto que corremos el riesgo de no terminar bien, pero no será por falta de reformas o iniciativas, sino por situaciones políticas.


-¿Veinte años en el poder no erosionan a una coalición?


-Sin duda, porque vencer las inercias en funcionarios que llevan mucho tiempo en sus cargos es difícil, y parte del esfuerzo que hay que hacer es reinventar el sistema político y los partidos tomando en cuenta esta variable.



-¿Le gustaría que esta reinvención viniera de la mano de alguien como Ricardo Lagos?


-Los liderazgos no se sacan del sombrero de un día para otro. Creo que este país le va a deber muchísimo a la obra del gobierno de Ricardo Lagos. Con esto no desconozco el grave problema de política pública relacionado con el Transantiago, pero eso no puede oscurecer todo su gobierno. Hasta hace no mucho tiempo estaba vivo el fantasma de una regresión autoritaria y eso se rompió con Lagos.



-¿Cree que había la sensación de que podía haber un nuevo golpe de Estado?


-No, pero había temas tabúes, una especie de autocontrol. La normalización plena de las relaciones cívico militares es muy reciente. El cambio cultural que ha habido es tremendo y explica el que una mujer como Michelle Bachelet haya llegado a la presidencia.



-¿No cree que todo lo que pasó en EFE, con la inauguración de tramos y estaciones que nunca fueron viables, son una cuenta pendiente de gestión muy fuerte?


-Yo me refiero a las obras concretas. Un Estado que invierte 30 mil millones de dólares en presupuesto sufre el riesgo de corrupción aquí y en cualquier parte del mundo, nadie está exento con tanta plata dando vueltas; el tema es ver cómo se enfrenta, y se han dado los pasos para eso. Este país se transformó con Lagos y eso va a estar en los libros de historia.

 

 

 

De los pobres a los vulnerables


Para Clarisa Hardy uno de sus mayores logros al frente de Mideplan fue romper la inercia e imprimir un fuerte dinamismo al Ministerio, aun sin reforma institucional, la que ella congeló “para evitar los ruidos internos”. El proyecto de ley que institucionaliza el Chile Solidario está listo para su estudio y Hardy es muy precisa al aclarar que en estos dos años que quedan de gobierno la tarea no es innovar, sino sacar adelante las iniciativas que quedaron listas para su materialización.



-¿Qué fue lo más difícil en estos dos años al frente de Mideplan?


-Introducir la lógica de un ministerio que construye un sistema de protección social. La transformación de la ficha CAS por la Ficha de Protección Social, que cambia la lógica del sistema al dirigirse no sólo a los más pobres sino a lo que llamamos franjas de vulnerabilidad, fue una cosa titánica. Buscamos los elementos estructurales de vulnerabilidad de hogares que pudieran no ser pobres desde el punto de vista del ingreso económico, pero cuyo riesgo de empobrecerse es alto y que deben por eso recibir también subsidios. Cambiar la ficha generó un ruido tremendo, porque había acostumbramiento y muchos vicios. La gente mentía con la complicidad de los propios encuestadores y de los municipios. Aquí todo el mundo sabía cómo sacarle plata al Estado, con lo cual los recursos terminaban en el más hábil y no necesariamente en el más pobre.



-¿Hay riesgos en la transición hasta que este modelo opere a cabalidad?


-Los riesgos son siempre políticos, no técnicos. Siempre habrá protestas por parte de las personas que quedan fuera del sistema, pero la realidad es que encuestamos más de dos millones de hogares y hoy no se trabaja al azar, porque conocemos exactamente la situación en que vive la gente. El año 2007 se distribuyeron 2 millones 200 mil subsidios inéditos en el país. Chile Crece Contigo, que estaba en 160 comunas, parte en enero para todo el país.



-Más allá de los subsidios, ¿trabajó Mideplan en nuevas herramientas de superación de la pobreza?


–Parte de la discusión de la Comisión de Equidad es cómo mejorar la distribución del ingreso, y eso se hace vía subsidios. Creo que a estas alturas está instalada en la opinión pública la idea de que hay cierta cantidad de hogares que requiere apoyo monetario directo. Está claro que el sistema de protección social garantiza derechos, principalmente en la universalización de la salud y la educación, pero la gran discusión hoy en día es también sobre empleabilidad, es decir, cuál es la oferta programática más adecuada para vincular a quien se forma para un trabajo con el tipo de trabajo que tiene que ejercer. No se puede suponer que todas las personas del Chile Solidario, por ejemplo, son emprendedoras y que necesitan capital para su negocio. Lo primero que hay que hacer es identificar habilidades y ver si son buenos para trabajos dependientes o independientes y luego, desarrollar su potencial, que no es sólo la capacidad operativa, sino también poder hacer un currículum o enfrentar de buena manera una entrevista de trabajo. Esto es un esfuerzo muy grande en gente que no tiene ninguna preparación en estas habilidades sociales.



-¿Qué opina de la crisis del concepto de Estado de bienestar?


-Eso del colapso es de una falsedad total. Los estados de bienestar se han estado reformando en Europa porque los cambios demográficos y los efectos de la globalización los han hecho inviables, pero a nadie se le ocurre, y te hablo de las derechas, poner en discusión el rol del Estado en seguridad social.

 

 



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