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Artículo correspondiente al número 232 (11 al 24 de julio de 2008)
Hace 25 años, un grupo de jóvenes artistas callejeros se reunió para hacer un tipo de espectáculo diferente que revolucionó el mundo del circo. Surgió entonces esta prestigiada compañía que deja huellas por donde pasa. Lyn Heward ha sido integrante fundamental de este fenómeno circense. Por María Luisa Vicuña. Fotos: Al Seib y Camirand. Vestuario: Dominique Lemieux.
Actualmente, son más de 4.000 personas las que dan vida a los 16 espectáculos que presenta el Cirque du Soleil por todo el mundo y Lyn Heward ha sido una pieza fundamental del éxito. Ella es la fuerza guía de las actividades relacionadas con la creación, la producción y la parte artística y técnica para todos los espectáculos de la compañía. También ha ocupado diferentes cargos, llegando a ser su presidenta y la responsable de la división de contenidos creativos en el año 2000. Hoy, su rol es oficiar de embajadora y productora ejecutiva para los proyectos especiales. En agosto próximo llega a nuestro país el show Alegría, y junto con él, aterrizará Heward para dictar el seminario El Negocio detrás de la Magia. Nos anticipamos a hablar con ella para que nos entregara detalles de esta compañía que sorprende una y otra vez con sus montajes, donde el profesionalismo y los sueños van de la mano, dejando huellas por todo el mundo.
-¿Cuáles son las razones del éxito del Cirque du Soleil, artística y económicamente?
-Desde el punto de vista artístico, el éxito de nuestro circo se basa en la capacidad para reinventarnos una y otra vez. No somos un clásico circo, ni tampoco ballet o teatro. Somos todo eso junto. En nuestras presentaciones podemos usar diferentes estilos de música, como rock, jazz, hip-hop o música clásica. Trabajamos también con varias disciplinas deportivas como las acrobacias, el nado sincronizado, el trapecio. Y por otra parte mezclamos todo eso con una cuota de humor y trabajando con imágenes y videos. Hay distintas formas de entretenimiento y de arte, y nos inspiramos en todas ellas. Eso nos da mucha más posibilidad de crear nuevos espectáculos, de dibujar nuestras inspiraciones. De alguna forma, con cada uno de ellos el circo vuelve a nacer, a inventarse, y esa es nuestra potencia artística. No trabajamos con una fórmula que pueda agotarse, siempre hay nuevas formas de inspiración.
Desde el punto de vista económico, hemos ido evolucionando en nuestra cantidad y tipos de shows. Primero comenzamos con una gran carpa que viajaba por diferentes ciudades del mundo, pero que implicaba un alto costo, porque había que trasladarla e instarla en cada lugar. Después realizamos presentaciones en teatros y estadios ya existentes, pero los espectáculos seguían siendo todos itinerantes. A partir de 1992, nació la oportunidad de tener un teatro en forma permanente, instalándose en casinos, teatros u hoteles. Las primeras presentaciones estables fueron en Estados Unidos, en las ciudades de Las Vegas, Orlando y Nueva York, y la última novedad fueron los que se establecieron fuera de Norteamérica, en Tokio y Macau. Esto nos ha permitido llegar a un público mayor. Por una parte, llevamos el circo a la gente y por otra, estamos presentes en lugares de mucha afluencia de turistas. Esto nos hace exitosos económicamente.
-¿Cómo mantienen la excelencia y alta calidad de cada show, cuando se presentan varios en forma paralela?
-A ver, es que no llegamos a ser lo que somos hoy de un día para otro. De hecho, ha tomado 25 años ser lo que somos hoy. Cuando partimos, teníamos sólo una presentación en cartelera, y durante los primeros 10 ó 15 años construíamos un show
nuevo cada año o cada dos años, y había un solo grupo de creadores y gestionadores. Con el tiempo, fuimos conociendo productores, diseñadores y creadores de todas partes del mundo. Cuando llegó la posibilidad de tener teatros permanentes, ya formábamos un equipo más grande, y nos distribuimos de otra forma. Cada obra tenía su propio grupo de creadores, diseñadores, productores, artistas, etc. Es decir, cada uno trabajaba como una célula independiente; todos, con la misma filosofía e igual nivel de preparación. Así es como podemos estar realizando varias presentaciones al mismo tiempo. En cada grupo trabajan alrededor de 200 personas, que están concentradas en crear ese único show.
Ahora, por ejemplo, estamos formando tres o cuatro grupos que están pensando en sus respectivos espectáculos.
Existe otro equipo que apoya y fiscaliza que cada show que se esté presentando mantenga su alto nivel artístico. En total trabajamos 4.000 personas en esta institución; y de esas, sólo 1.000 son artistas.
-¿Cómo se realiza la selección de artistas que participan en el Cirque du Soleil?
-La posibilidad de participar está abierta para todos. El sistema de inscripción es a través de la página web: se responde un cuestionario y se envía un video en la que se dan a conocer las habilidades físicas. Según estas referencias, se hace una preselección y se los cita a determinados castings. El grupo a cargo de encontrar nuevos talentos está compuesto por 60 personas y realiza audiciones en distintas zonas del mundo, como China, Australia, Norteamérica, Rusia, Europa... y en América latina, también.