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Artículo correspondiente al número 263 (16 al 29 de octubre de 2009)
Macarena Vargas (32) es abogada de Carey y Cía. En 2005 partió a Chicago a hacer un máster en Derecho. “Elegí la Universidad de Chicago porque es una institución de gran prestigio, tanto en Chile como a nivel mundial, con una vida académica y cultural intensa. La escogí también porque su escuela de Derecho cuenta con verdaderas eminencias en varios temas”, argumenta Macarena.
Felipe Moro, abogado de la misma firma y también con un máster en Derecho en la misma universidad, destaca de su experiencia la cercanía con los profesores y el trato más personalizado. “Son grupos chicos. Nosotros éramos 50, de modo que el contacto con los profesores era súper cercano. Los paras en el pasillo y te pones a conversar; hacen muchas mesas redondas y muchas charlas. Además, estás muy cerca de la facultad de Economía y puedes tomar cursos de la escuela de Negocios”, explica Felipe.
Aprender con los grandes
La posibilidad de estudiar con grandes personalidades es un factor fundamental en la decisión de muchos al momento de inclinarse por Chicago. Si en Chile se aprenden los postulados de Gary Becker a partir de un libro, allá se puede aprender con él en vivo y en directo.
Fue por eso que María de los Angeles Santander (37) siempre tuvo clara su decisión: quería que su postgrado en políticas públicas fuera en Chicago. “Quería Chicago porque me habían formado personas con una visión muy clara. Se me mostró la economía de esa forma desde la universidad. Siempre había leído a profesores y economistas de Chicago y era la oportunidad de estar en clases con ellos”, relata María de los Angeles, quien hoy está trabajando en armar el Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Finis Terrae.
Un tema de formación
Ernesto Silva, quien hoy es candidato a diputado por Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea, también se decidió por las políticas públicas. En 2002 partió a hacer un máster en esa área a Chicago como una forma de prepararse para dedicarse al servicio público, una vocación que tuvo clara desde el principio. “Hay un cuento simbólico que es que mi papá estudió en Chicago también. Pero además, yo sentía que necesitaba tener una formación económica dura y en eso Chicago es muy buena y con una formación orientada a influir”, afirma Silva.
La universidad es famosa por su orientación económica y la calidad de la educación entregada en esta área, con una marcada tendencia libremercadista. Francisco Ugarte, máster en Derecho de esa universidad y hoy socio de Carey y Cía., destaca este aspecto. “Hay universidades que son más academicistas. Nosotros vamos más al contenido económico de la transacción. En Chicago las clases tienen mucho contenido de finanzas corporativas, hay harto análisis económico. El Derecho es una herramienta para lograr la mejor asignación de recursos y eso es lo que nos diferencia. Somos más prácticos y orientados al negocio”, señala.
Alargando la experiencia
En general, la mayoría de quienes han partido a Chicago han regresado al país tras terminar sus estudios o tras un par de años de trabajo en Estados Unidos para complementar la experiencia. Pero también hay algunos que se fueron y decidieron quedarse allá.
Esa fue la opción de Sergio Urzúa (32), doctor en Economía de esa universidad e ingeniero comercial de la Universidad de Chile, quien partió a estudiar a la cuna de los Chicago boys apenas se tituló, becado por la propia institución. En el primer año, llamó la atención del profesor James Heckman, premio Nobel de Economía, y rápidamente se convirtió en su principal ayudante.
No volvió más. Hoy es profesor del departamento de Economía de la Northwestern University y sus tres hijos nacieron allá. “Hoy hay muchas más posibilidades que antes. Cada vez son más los chilenos que formamos parte del círculo académico de prestigiosas universidades extranjeras”, anota Urzúa. Sin embargo, no se desliga de la realidad nacional, viene a Chile todos los años a hacer una clase en distintas universidades y está trabajando en el tema de la educación temprana en el país, por medio de programas como Chile Crece Contigo y colaborando con la Junji.
Nuevas generaciones, nuevos convenios
Sin duda, tener estudios de postgrado en el exterior es una herramienta cada vez más necesaria. Por eso, son cada vez más los que se inclina por esta alternativa. No sólo hay más interés, sino también más y mejores mecanismos de financiamiento y la posibilidad de quedarse más tiempo. “En mi época había que volver rápido, porque teníamos que cambiar el mundo y hacer las transformaciones del país. Era muy raro que alguien tuviera el financiamiento para quedarse”, indica Francisco Rosende, decano de la facultad de Economía de la Universidad Católica, máster en Economía de la Universidad de Chicago y autor del libro La Escuela de Chicago.
Los nuevos Chicago boys no sólo tienen más oportunidades, sino también otras expectativas y, por lo tanto, también otros desafíos. “Este grupo de Chicago 2.0 es distinto y va a influir de manera distinta. Mientras los antiguos Chicago ayudaron a ponerles mucha competencia a los distintos mercados, los nuevos son personas que están tratando de poner más mercado y más competencia a las instituciones”, define Ernesto Silva.
Y así como hay nuevas generaciones, se esperan nuevos convenios con la universidad. En 1955, el economista Ted Schultz, uno de los notables de esa casa, llegó a Santiago a revolucionar la academia chilena. Hoy, medio siglo más tarde, otro Ted, Ted Snyder, decano de la Escuela Booth de Negocios, que visitó nuestro país en septiembre, volvió a su país con la intención de firmar un convenio con el Centro de Estudios Públicos.
La idea del acuerdo sería que el trabajo de investigación de la prestigiosa facultad esté disponible para el análisis en nuestro país a través del CEP. La propuesta de Snyder es que parte de las grandes ideas en las que la Escuela Booth está trabajando: capital humano, hipótesis de mercados eficientes, riesgo financiero, comportamiento en finanzas, información en los mercados y en compensación de ejecutivos, entre otros temas, pueda estar disponible en el CEP para su discusión y así comenzar y mantener un sistema de aprendizaje compartido.
Gracias a esta gestión, Santiago podría incorporarse a la red de campus que la Booth tiene en el mundo, que incluye programas de especialización en ciudades como Londres, Singapur y París. Esto es tan sólo una idea, pero muestra lo vivos que están los lazos que alguna vez tuvo Chile con la Universidad de Chicago y que las nuevas generaciones han sabido aprovechar.