|
|
Bienvenido, te encuentras en Inicio Reportajes y Entrevistas Centro Mori. Un ejemplo de variedad artística |
Califica este artículo
Otros artículos de la sección:
Artículo correspondiente al número 239 (17 al 30 de octubre de 2008)
La diversificación parece ser la clave del éxito alcanzado en cuatro años por los socios del recinto, los actores Benjamín Vicuña, Gonzalo Valenzuela y Cristóbal Vial. Partieron con una sala para obras de teatro. Hoy, el horizonte cruza las fronteras, siendo un exitoso y destacado epicentro de la actividad cultural. Por María Luisa Vicuña.
En la esquina de las calles Constitución y Antonia López de Bello –en el barrio Bellavista– encontraron una antigua casona y decidieron comprarla y remodelarla para transformarla en una sala de teatro. Así comenzó el proyecto de los actores Benjamín Vicuña y Gonzalo Valenzuela, que es hoy el Centro Mori. Como ninguno manejaba el área de administración y necesitaban ordenar los procesos y planes, le pidieron a Cristóbal Vial, ingeniero comercial y amigo de colegio de Vicuña, que se encargara de dirigir la iniciativa. La idea era que, si resultaba y Vial se interesaba, podría pasar a ser socio, condición que tiene actualmente.

Secreto del éxito: diversificación
Desde 2005 están abiertos al público. En ese tiempo sólo tres personas trabajaban a jornada completa en el Mori. Hoy son cuarenta profesionales. Con el tiempo de funcionamiento también comenzaron a percatarse de que para poder mantenerse y sobrevivir con éxito necesitarían ayuda económica desde algún lado. La mayoría de los centros culturales que existen en Chile reciben subvenciones de municipalidades, del Estado o financiamientos de ONG, pero ellos no contaban con ningún apoyo, ni siquiera con auspiciadores.
Fue así como comenzaron a diversificarse. Contaban con una casona antigua en un barrio de mucha actividad social y cultural y tenían un espacio que les sobraba. Aunque era un proyecto para concretar más adelante, Cristóbal Vial se puso a trabajar en la idea de tener un restaurant en la misma casa. No era la experticia del Mori, así que decidieron entregar el lugar en una concesión a cinco años, negocio que les permitió cierta holgura en términos financieros. Al restaurante lo llamaron Amorío y abrió sus puertas en 2006. Ha sido un éxito: anualmente llegan más de 90 mil personas.
Otra de las actividades que comenzaron a realizar fue la producción de otro tipo de eventos culturales, como ciclos de cine y arrendar el lugar para eventos de empresa; siempre, intentando vincular estas actividades al arte, ya fuera en la presentación de una obra, exposiciones de fotografía, u otras.
Una de las tareas más difíciles en este proceso de financiamiento fue conseguir auspicios de las empresas. En un principio, según argumenta Vial, porque al mundo privado le cuesta confiar en las actividades culturales y, al momento de entregar dinero, pide retornos inmediatos, algo que es muy difícil de dar en el mundo del teatro y las artes. “Falta que las empresas vean retornos más a largo plazo al momento de vincularse a la cultura. En ese sentido estamos atrasados respecto de la corriente mundial, que entiende que las artes son una necesidad básica del ser humano y ven que para la empresa es beneficioso que se la note vinculada a esto, pero es un vínculo que se forma con el largo plazo, no es inmediato”, explica.
Y agrega que ha sido arduo el proceso de convencer a las fi rmas, pero han cosechado frutos: el primer año no tenían ningún auspiciador; el segundo lograron tener a Terra y HP; el tercer año, a estos dos se su cuarto año de funcionamiento cuentan con HP, Movistar, Tarjetas Paris, Radio Horizonte y Samsung.
El año pasado añadieron otra tarea a la organización: la de encargarse de la administración de la sala de teatro del Parque Arauco. Fue en ese momento cuando comenzaron a definir cuál era el público de Bellavista y cuál el del Parque Arauco, a fi n de poder diferenciarlos y presentar obras más acordes con cada uno; pero siempre, manteniendo un sello de alta calidad en los espectáculos. El público del Parque Arauco es más comercial y a ciertas horas más familiar, mientras el que concurre a Bellavista es más alternativo y con características de teatro más emergente. Y lo han hecho con éxito. El recinto situado en el centro comercial hasta la administración anterior tenía un público de poco más de 22 mil personas, mientras que el año que cumplió Centro Mori administrándolo registra casi 48 mil: más del doble.
Los asistentes a la sala de Bellavista, desde 2005, aumentan en alrededor de 25%. Comenzó con 18 mil personas cada año, y hoy van en 28 mil.
![]() |
![]() |
| Sala Bellavista | Sala Parque Arauco |
![]() |
![]() |
| Domo | Restaurant Amorio |