Bienvenido, te encuentras en Inicio arrow Reportajes y Entrevistasarrow Cara & Sello. Reforma del Estado: ¿Dónde está la clave?

Herramientas

Imprimir este artículo

Comentar esta nota

Enviar a un amigo

Suscribir Sección vía RSS

Compartir Link Facebook Link Twitter

Califica este artículo


0 Votaciones

Otros artículos de la sección:

Reportajes y Entrevistas
Cara & Sello. Reforma del Estado: ¿Dónde está la clave?

Artículo correspondiente al número 237 (17 de septiembre al 2 de octubre 2008)






JUAN CARLOS EICHHOLZ
INDEPENDIENTES EN RED



El ministro Pérez ha sido valiente. ¿Voluntarista, también? Tal vez. Lo cierto es que la reforma del Estado no era parte de la agenda de este gobierno. Lo había sido tímidamente durante la administración Frei y forzadamente durante el sexenio de Lagos, cuando el presidente tuvo que pactar aquel famoso acuerdo de gobernabilidad con la Alianza. Pero, como resultaba esperable, el tema fue diluyéndose hasta quedar reducido al nombramiento esporádico de gerentes públicos.

Pese a ello, y poco tiempo después de asumir, Pérez levantó nuevamente el tema, y todo indica que se lanzó sin la venia explícita de la presidenta. En otras palabras, se atrevió. El hombre no es un novato en estas lides –recordemos que fue el articulador de la Mesa de Diálogo–, y partió por poner al frente la reforma política, proponiendo el fi nanciamiento público de carácter permanente para los partidos. Esa sería la moneda de cambio para avanzar en los temas más difíciles. Pero, ¿qué se puede decir acerca de un año de que el tema fuera puesto en la agenda? Que ha habido un esfuerzo sincero por avanzar, pero no mucho más.

De hecho, es interesante ver el patrón que se produce cada vez que la reforma del Estado se levanta como tema: los centros de estudio y organismos de la sociedad civil se movilizan; los partidos hablan a favor, pero actúan en contra; y los funcionarios públicos se oponen abiertamente. Si la presión es muy fuerte y se logran ciertos cambios, legales o administrativos, los partidos y los funcionarios acatan, pero sólo por un rato, haciendo que pronto se retroceda a un lugar parecido a aquel desde el que se partió. Los ejemplos sobran: los sistemas de evaluación, con incentivos asociados, terminaron siendo neutralizados, porque los funcionarios acordaron el reparto “equitativo” de los bonos; los gerentes públicos llegan con entusiasmo y terminan cayendo en el inmovilismo de siempre; ChileCompras es burlado vía múltiples mecanismos; la obligación de publicar información en los sitios web se cumplió por unos pocos meses; y para qué seguir.

Quizás lo que haya que preguntarse no es qué tiene que cambiar, sino quiénes tienen que cambiar. En otras palabras, nada va a ser muy distinto si los políticos no están más dispuestos a ceder poder; si los gerentes públicos no se atreven a liderar en lugar de sólo administrar; y si los funcionarios no se muestran en lugar de esconderse en la masa. Y, por supuesto, una buena muestra de este cambio en las personas sería tener respaldo para cambiar el Estatuto Administrativo.

Pero, ¿cuánto se habla de esto públicamente? Casi nada, y mientras no se haga, nos seguiremos quedando en la retórica, pese a que este es uno de los grandes cuellos de botella que enfrentamos como país.

 



Comenta este artículo

Nombre
:
Email
:
URL
:
  (Opcional)
Código Verificación Capital.cl

Comentarios

0 Comentarios

 
IAB ChileCertifica.com