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Artículo correspondiente al número 238 (3 al 16 de octubre de 2008)
Equipado con una planta motriz TFSI de 1,8 litros y 160 caballos, este renovado sedán germano se presenta como uno de los grandes protagonistas del mercado premium. Puede correr a más de 215 km/h. Por Leonardo Pacheco.
Utilizando la misma eficiente plataforma del modelo A5, la firma alemana Audi configuró la nueva generación de la berlina compacta A4. Por la misma razón es que no resulta extraño que sus dimensiones básicas hayan crecido con respecto al modelo anterior: 4.703 mm de longitud y una distancia entre ejes de 2.808 mm.
Pero en materia estética es en donde el cambio se siente con mayor fuerza. Sobre todo, en detalles como los led que avivan las luces principales, el parachoques con zócalo esculpido y la zaga con una pequeña aletilla aerodinámica rematando la tapa del baúl; la verdad es que es un diseño muy atractivo.
El habitáculo impresiona por sus refinadas soluciones ergonométricas y constructivas, y también por la presencia de materiales dignos de una cabina aeronáutica; el aluminio es un elemento casi corporativo para Audi. Por su parte, el cuero del tapizado está finamente tratado: fresco en verano y acogedor en invierno.
La tecnología no está ausente en este nuevo modelo, y la presencia de una avanzada transmisión Multitronic de 8 velocidades lo confirma; se trata de uno de los mayores logros técnicos de la firma teutona, hasta el punto de haberse adjudicado un par de premios internacionales.
Bajo el capó habita una planta motriz también de última hornada. Se trata de la unidad a gasolina turboalimentada de 1,8 litros, que entrega una potencia máxima de 160 caballos a 6.200 revoluciones, y un par de 250 Nm entre las 1.500 y 4.500 rpm. Con este material, el A4 está en condiciones de moverse a más de 215 km/h, y acelerar de 0 a 100 km/h en 8,2 segundos.
Deportivo innato
Desde el mismo momento de poner en marcha el motor, el piloto descubre que empuña el volante de un coche deportivo, veloz, ágil y lúdico. Y al cabo de unos cuantos kilómetros, la sensación se incrementa de modo considerable, para llegar a su máxima expresión en las primeras curvas del camino.
Además de potente, este Audi da la talla para ser considerado todo un atleta del asfalto, que combina las competencias de medio fondo con aquellas de resistencia. Al motor parece nunca acabársele la vitamina, al mismo tiempo que la transmisión provista de ocho velocidades ofrece la posibilidad de retener la aguja del tacómetro justo en el rango en el que se aprovechan.
En el ítem seguridad, sólo se pueden anotar buenas impresiones. La frenada es poderosa, en tanto que la suspensión artísticamente calibrada nos faculta para enfrentar las curvas con total aplomo, incluso cuando por mero entusiasmo nos pasamos de un rango de velocidad prudente; para este bólido enfrentar un peralte al borde de los 200 km/h es un ejercicio simple.
Este notable automóvil está disponible en nuestro país, y una vez que lo haya probado no podrá evitar la tentación de llevárselo a casa. Y lo mejor de todo es que su espacioso habitáculo es ideal para la familia, mientras que su vigorosa mecánica hará las delicias de quienes aman el alto performance.