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Reportajes y Entrevistas
Calculadora en la mano

Artículo correspondiente al número 229 (30 de mayo al 12 de junio de 2008)

 


Cincuenta comunas están en la mira. La meta es arrebatárselas a la oposición en las elecciones de octubre. Oficialismo y comunistas afinan un pacto por omisión que, más allá de la tentación obvia de allegar votación, tiene proyecciones no dimensionadas. Por Elena Martínez C. Foto, Verónica Ortíz.





Corren días intensos para los analistas electorales. La posibilidad de un acuerdo entre el Partido Comunista y la coalición oficialista, con miras a las elecciones municipales de octubre, está cambiando los escenarios. Y, lógicamente, nadie quiere salir perdiendo.

Guillermo Teiller
guillermo teiller

El fracaso de la reforma al sistema binominal en la Cámara de Diputados gatilló un viraje en la acción del PC, colectividad que pasó a una directa estrategia electoral para obtener espacios. Ahora su directiva centra los esfuerzos en impulsar un pacto por omisión con los partidos de la Concertación, pero elevando sus aspiraciones: triplicó las 15 comunas donde esperaba pactar como máximo, llegando finalmente a 50, las que representan alrededor del 30% del electorado.

La oferta tienta al oficialismo, porque le permitiría arrebatar algunas de las comunas más emblemáticas del país y que están en manos de alcaldes de la Alianza por Chile. Sólo en esas puntuales –Santiago, Puente Alto, Estación Central, Concepción y Viña del Mar, entre otras– porque en el resto de los municipios y para la elección de concejales, el PC va dentro del pacto Juntos Podemos con el Partido Humanista y la Izquierda Cristiana. Incluso, algunos de sus candidatos ya tienen comprometido el apoyo de Chile Primero, el movimiento que encabeza el senador Fernando Flores.

En otras palabras, la estrategia es sumar por todos lados o, como dice el presidente del PC Guillermo Teillier, “fortalecer a aquellas fuerzas que están por terminar con la exclusión y que, pensamos, pudieran generar convergencias para avanzar en otros aspectos democratizadores”.

¿Un castigo a quienes se opusieron a modificar el binominal? En parte lo admite el propio Teillier cuando sostiene que las municipales se van a transformar “en un auténtico plebiscito y pueden tener proyecciones políticas insospechadas”.

Si esa es la idea, las elecciones municipales son el escenario preciso. Aquí el binominal no corre y eso ha permitido al
PC lograr triunfos puntuales en las últimas elecciones. Su votación no ha bajado del 5% y tiene cuatro alcaldes (Canela, Diego de Almagro, Tiltil y La Ligua), aunque ninguno con trascendencia más allá de su comuna.

 

 

 

 

¿Todos de acuerdo?




La idea de un pacto por omisión no concita el apoyo unánime de todos los sectores. Ni en el ala más dura del comunismo, ni en las filas más conservadoras de la Concertación (entiéndase, al interior de la DC), están muy convencidos con esta alianza, por muy limitada que parezca. Y eso se traduce en el riesgo de que los votos de ambos
grupos no sean traspasables entre sí.

Pero como los objetivos del PC van más allá de ganar un par de alcaldías, su directiva está sumida en un proceso de análisis y negociación que parece imparable. “Aquí lo que tiene que primar e imponerse es una cosa fundamental: que es un pacto que termina con la exclusión”, afi rma Teillier. De hecho, uno de los días en que Capital conversó con Teillier –porque fueron varias jornadas de diálogo para seguir el proceso– recién habían abandonado su oficina Fernando Flores y Jorge Schaulsohn, de Chile Primero. Y el día anterior se había reunido con los dirigentes del Partido Humanista y la Izquierda Cristiana para afinar ese pacto electoral.

Teillier se aprontaba también a conversar en el corto plazo con el senador independiente Carlos Bianchi, quien le ofreció su colaboración para allanar el camino con otros sectores.


Esta vertiginosa dinámica es clave para el discurso con el que Teillier espera “convencer políticamente” a sus militantes para que voten por un democratacristiano, PPD o socialista en la comuna donde el acuerdo con la Concertación dictamine que el PC se omite. Sabe que tendrá algunas resistencias, como también está consciente de que muchos parlamentarios están interesados en que el acuerdo funcione; pero siempre y cuando sea a favor del candidato a alcalde que les pudiera favorecer en los comicios parlamentarios de 2009.

En todo caso, cuesta reconocer si tiene disidencia interna, porque en la sede de Vicuña Mackenna reina la cautela mientras avanza el diálogo y, en una primera mirada, todos parecieran ir detrás del mismo propósito.

Quizá los alienta saber que los objetivos de Teillier tampoco se limitan a estas elecciones: “no sólo estamos mirando las municipales, sino que también las parlamentarias, porque se van cerrando los caminos”. En este análisis ya está claramente sumida una derrota rotunda de la reforma binominal en el Senado, lo que –en todo caso–, “significa que hay que presentarla en un año más, a partir de mayo, de nuevo en la Cámara de Diputados”.]



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