|
|
Bienvenido, te encuentras en Inicio Reportajes y Entrevistas Calculadora en la mano |
Califica este artículo
Otros artículos de la sección:
Artículo correspondiente al número 229 (30 de mayo al 12 de junio de 2008)
Las negociaciones posibles van más allá, incluso, del marco de la Concertación. Llegan hasta la UDI donde, pese a la tajante respuesta del presidente del partido, Hernán Larraín, rechazando el proyecto binominal, los comunistas han conversado con el senador Pablo Longueira. “A él no le gusta esta fórmula, pero si se rechaza, que es lo más probable, está dispuesto, si queremos, a presentar otro proyecto al otro día, y que podría contar con votos de la UDI”, cuenta Teillier. Y viene al caso recordar que, en el pasado, ya se reunió con la directiva de RN.
Lo que también está sobre la mesa es que la posible negociación terminará en un pacto y no en un acuerdo, porque el PC no está dispuesto a transar en la postura que ha mantenido durante estos años, en el sentido de cuestionar y manifestarse contra las políticas de gobierno.
No hay compromisos de incondicionalidad ni lealtades a ultranza. Por eso, todos, incluida la coalición oficialista, enfatizan que “es un acuerdo, no pacto”. Aquí no hay líneas de gobernabilidad en conjunto. Se trata de un alineamiento puntual tras un objetivo igualmente frontal.
Esto, que para algunos puede parecer contradictorio, es absolutamente entendible para los cientistas políticos. Es un proceso propio de la dialéctica del PC, enfatizan. Como hoy lo fundamental es posicionarse, se acerca a la coalición oficialista. Si hay acuerdo, fantástico, pero no implica compromiso con su gestión.
Teillier, en una suerte de espontánea autocrítica, explicita su postura de diálogo señalando que los comunistas están regresando del error de pensar que todos eran enemigos. Hoy hablan de adversarios, sostiene.
“Poco a poco, hemos ido abriendo confianzas y hemos ido viendo con quiénes se puede conversar”. Y este acuerdo no supone una convivencia forzada con la Concertación, sino que han llegado a una convicción total de que hay que hacerlo. “Lo hemos discutido largamente”, indicó.
Si los partidos de la Concertación tienen claro o no las metas del PC es algo que no queda tan nítido. Aunque los partidarios se alinean bajo el discurso de terminar con la exclusión, “de cualquier fuerza política”, el fantasma de los cálculos políticos oportunistas le resta mérito a la epopeya.
En los alcances futuros que esto pueda tener, o los rediseños que implique en el escenario futuro, particularmente con miras al 2009, nadie se quiere meter todavía. Uno de los pocos que zanja el análisis es el senador Adolfo Zaldívar, hoy independiente, y su conclusión es contundente: “dos DC más dos comunistas es cero. ¿Qué más quieres que te diga?” Detrás de la apertura de la Concertación a un pacto con el PC, el presidente del Senado sólo ve un mero interés de allegar votos que “son vitales para mantenerse en el poder”.
Y sentencia: “seguirán aplicando el modelo liberal del modo más asistencial posible y, por esa vía, controlarán los votos populares, lógica que también ha jugado a favor del PS, y los DC se han contentado con embajadas, ministerios, directorios y otros gratos cargos de poder”. Estima que la gran perjudicada será la DC; y los grandes
favorecidos, los socialistas y el PPD.
El Partido Demócratacristiano tiene una evaluación muy distinta. Moisés Valenzuela, secretario general de la colectividad, fue quien el viernes 16 de mayo entregó junto a Teillier la versión a la prensa de la primera reunión donde la Concertación escuchó oficialmente la propuesta comunista. Y recalca que aquí se trata de abrir espacios a una colectividad excluida y que no hay ningún riesgo para su partido.
“Discrepo de lo que he visto en algunos medios de que este pacto con el PC no beneficiará a la DC”, afirma. Al optimismo de Valenzuela se suman las voces prácticas, que restan mérito a las consideraciones de mediano plazo del acuerdo y recalcan que si antes respaldaban el pacto por principios, ahora se añade el hecho de que lo necesitan.
En términos simples, un cálculo de costo beneficio que les atrae.
La dirigencia demócratacristiana minimiza el riesgo de una dispersión de los votos y, como lógica consecuencia, de un debilitamiento partidario posterior, en caso de firmar el acuerdo. Este punto ha concentrado el debate en los medios, pero para la mesa DC no tiene ningún asidero. Además, sostienen ser capaces de tomar las medidas
para prevenir problemas.
Moisés Valenzuela dice que “no se trata de violentar a nadie” y que “de hacerse el acuerdo, se concretaría en aquellas
comunas que sean viables desde el punto de vista de lo que le estamos pidiendo a nuestro electorado. El tema de dónde se hace es sustantivo. No pediremos al militante de Las Condes que vote por el PC”.
Como sea, se trata de días agitados para comunistas y concertacionistas. Reuniones, análisis, cuentas electorales. Y los temas parecieran mezclarse, en un claro indicio de que lo que está en juego es más que los cupos alcaldicios y que la vista de los negociadores se proyecta directamente a las parlamentarias.![]()