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Artículo correspondiente al número 258 (7 al 20 de agosto de 2009)
De hecho, las menciones a los biocombustibles y al popular uso del etanol en Brasil (producido a partir de la caña de azúcar) se repitieron en el encuentro de Sao Paulo. “No hemos visto ni recibido ninguna propuesta concreta o planteamiento de Chile sobre biocombustibles”, se quejaron las autoridades brasileñas. “Sorprende que no haya ninguna discusión o medida del gobierno en la materia”, añadieron.
En el corto plazo, los planes brasileños dicen relación con la posibilidad de que nuestro país apruebe el uso de una mezcla no mayor al 10% de etanol en el combustible para vehículos (aplicable a los automóviles sin necesidad de ajustes) y se beneficie con los menores costos (menos de medio dólar cuesta el litro de etanol en Brasil) y la descontaminación. Pero la propuesta de Lula va más allá: “no hace sentido que Chile sea rehén de un combustible con riesgo de precio y futura escasez, como es el petróleo”, dijo a la presidenta Bachelet. “Hoy existe el etanol de segunda generación, mediante el uso de biomasa, gracias al cual Chile puede llegar a ser productor y hasta exportador de combustible”.
El plan perfecto
Ahora bien, si de planes privados se trata, mención especial merece la aspiración del empresario Eique Batista. Si materializa la construcción de varias centrales térmicas, una desaladora de agua y un puerto en la zona de Copiapó, pasará de inmediato a ser el mayor inversionista brasileño en suelo nacional. En conjunto, la iniciativa implicaría la friolera de 4.700 millones de dólares.
La apuesta del empresario, según cuentan sus representantes en Chile, es aprovechar que en esa región están los proyectos mineros más importantes del último tiempo: Pascua Lama y Cerro Casale, más varios otros de menor magnitud, los que necesariamente requerirán agua y energía para su producción, además de un puerto de salida del mineral.
El Grupo EBX –con el que opera el empresario brasileño– ha dado varios pasos que hacen suponer que el proyecto va en serio, como introducir a evaluación ambiental sus distintas iniciativas, a través de dos filiales distintas: MPX Energía de Chile, con la que busca levantar las centrales y la planta desaladora, y OMX Operaciones Marítimas, que está a cargo del proyecto portuario. Con las dos centrales térmicas, una a carbón y otra a petróleo, pretende inyectar 2.500 MW de potencia al Sistema Interconectado.
Lo mejor de todo, aseguran en el grupo, es que el lugar donde pretenden hacerse estas instalaciones, la Hacienda Castilla, por su amplitud de 240 mil hectáreas, no tiene vecinos cercanos a los que pudiera molestar la instalación del complejo. Es más, entre las tres iniciativas que busca construir apenas utilizará unas 730 hectáreas y en zonas que ya han sido declaradas como industriales.
Obra gruesa
Si de gigantes brasileñas se trata, otra que está desembarcando con todo es la minera Vale (ex CVRD). La firma, eso sí, optó por el camino propio para entrar al país y no por la compra de activos ya en funcionamiento.
El country manager de la compañía, Gilberto Schubert, cuenta que en 2003 empezaron a hacer exploraciones en Chile, para diversificar su portafolio productivo hacia el cobre. Ese trabajo ya ha rendido frutos. La compañía está a la espera de la aprobación ambiental de su proyecto Tres Valles en la Cuarta Región, con el que producirá 18 mil toneladas anuales de cobre a partir de mediados de 2010, tras una inversión en torno a los 100 millones de dólares, que ya comenzó a materializar a través de autorizaciones temporales.
“Este proyecto, de dimensiones medianas, tiene el objetivo de ser nuestra puerta de entrada en Chile y pretendemos reinvertir sus ingresos en actividades de exploración para cobre en la región cordillerana”, revela.
Y si de obra gruesa se trata, Brasil también destaca por las grandes empresas de ingeniería y construcción que operan en ese mercado. Varias de ellas ya han trabajado en Chile, como Odebrecht, que ha participado en la licitación de distintas obras como el aeropuerto Arturo Merino Benítez, fábricas de celulosa de Arauco y CMPC y algunos túneles. Otra reconocida es OAS, que por estos días construye el colector con el que Aguas Andinas dejará completamente limpias las aguas del Río Mapocho.
Pero esto no termina ahí. En la embajada brasileña reconocen que varias otras empresas de este rubro han mostrado interés por llegar o fortalecer su presencia en Chile. Así, firmas como Queiroz Galvao, Camargo Correa y Andrade Gutiérrez suenan fuerte para participar en nuevas inversiones.
Un esfuerzo de integración que tiene espacio para avanzar, especialmente si de mayor equidad se trata. Pero la llave la tienen los privados, como les recordó Lula: “ustedes tienen que entender que nosotros somos políticos y sólo sabemos hacer política. Ustedes son los que saben hacer negocios y este es el momento”.
| No se oye Durante el encuentro en Sao Paulo, los representantes brasileños dejaron bien en claro sus intereses: biocombustible, apertura el mercado de las carnes por parte de Chile, infraestructura para potenciar la salida de sus productos hacia el Asia e inversión en comunicaciones (principalmente, en la determinación de la norma de TV digital) fueron algunos de los tópicos planteados. Menos receptividad pareció existir, al menos en público, para los intereses chilenos. El director de Sernatur, Oscar Santelices, preguntó derechamente a las autoridades presentes en el seminario por la posibilidad de que Brasil avance en una política de cielos abiertos que favorezca el turismo. ¿La respuesta? “El turismo es muy importante y Chile tiene grandes condiciones para su desarrollo, como el caso de San Pedro de Atacama, lugar que recomiendo visitar”, respondió un ministro. De los cielos abiertos, nada. “¿Y qué tal si avanzamos en interconexión energética?”, preguntó uno de los chilenos asistentes. “Muchas gracias. Siguiente pregunta, por favor”, fue la seca respuesta. |