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Artículo correspondiente al número 249 (3 al 16 de abril de 2009)
-Ha causado polémica el artículo de la Ley General de Educación que permitiría a los profesionales de distintas ramas aportar con sus conocimientos a la docencia en colegios. ¿Cuál es tu posición?
-Creo que es errado y equivocado impedirlo. Responde a una presión política y es uno más de los temas que se han ideologizado. Acuérdate, toda la pelea y discusión que hubo con el lucro. Estoy convencido de que existen muchos profesionales que pueden hacer clases y en Chile tenemos experiencias tremendamente exitosas cuando se han implementado. Es equivocado pensar que otros profesionales le van a quitar el trabajo a los profesores. En general, dichos profesionales ganan más, por lo que es ridículo pensar que lo hagan para ganar menos. El tema es otro. Dar la posibilidad de que en aquellas zonas en la que no existan profesores se pueda contratar a personas que sepan, sobre todo en las carreras técnicas. Hoy los colegios técnico-profesionales no disponen de los profesores necesarios. Faltan en el ámbito de la electrónica, de la administración, mecánica, etc. Lo más lógico es que pudieran hacer dichas clases licenciados en esas áreas, incorporándose para seguir trabajando en ello. Lo importante es que ningún alumno deje de aprender porque no hay profesor. La alternativa es el aula vacía.
-Si hablamos de calidad, ¿cómo entendemos que no se derogue el Estatuto Docente, que impide despedir a los malos profesores?
-Hay que ser bien justos con esto. No es cierto que todos los profesores sean malos, ni mucho menos. Como en todas las profesiones, también entre los sostenedores, hay buenos y malos. El problema de fondo es que acá no hemos hecho la distinción. Los buenos profesores no tienen incentivos y no ganan más, mientras que los malos no salen del sistema. Todos hacen lo mismo, todos ganan lo mismo, generando frustración en los buenos y, obviamente, los que están mal están súper cómodos y eso es un poco lo que genera y resulta de la política de recursos humanos que es el Estatuto Docente, que es algo absolutamente inadecuado para los tiempos actuales. Con todo, el demonio no es sólo el Estatuto Docente. El demonio es la mediocridad del sistema, que no permite que los buenos profesores sigan haciendo sus mejores esfuerzos.
-Pero el Estatuto Docente impide que tú, como director de un colegio, puedas echar a un profesor sabiendo que es malo…
-No necesariamente. Porque lo que ocurre es que detrás de eso también hay una mala gestión y políticas erradas. Las cosas no son fáciles. Hoy, despedir a un profesor es tremendamente caro y complejo. Los colegios no tienen los recursosy por eso muchas veces no lo hacen. ¿Hay que modifi car el Estatuto Docente? Sí, sin duda, pero no es lo único, hay otros elementos que inciden en cómo mejoramos las competencias de nuestros docentes.
-Como la formación…
-Las facultades de Educación no están haciendo bien su tarea. No se forman profesores como se debiera. ¡Mira la gravedad del problema! Porque nosotros tenemos que hacernos cargo de todos los profesores que ya están en el sistema y preocuparnos de qué manera los capacitamos y formamos.
-¿Pero qué impide que demos el salto de una vez por todas?
-Hemos gastado mucha energía en un debate ideológico que no nos permite centrarnos en lo importante y lo relevante. Los debates sobre el lucro, la selección, la educación pública nos desgastan enormemente, mientras los países desarrollados los tienen medianamente resueltos y siguen avanzando y sacando distancia. Por eso la necesidad de generar acuerdos importantes, por eso la importancia del Consejo Asesor Presidencial.
-¿Dio algún resultado?
-Yo creo que sí en el sentido de lo que nos pidió la presidenta. La presidenta pidió tener un documento en que se refl ejaran todas las posturas y todas las ideas y propuestas. Se incluyeron todas. Fue un debate súper complejo y ella lo necesitaba para decidir.
-¿Y qué pasa con el financiamiento y la mejora de las subvenciones?
-Estoy de acuerdo en ciertas cosas que ha planteado, por ejemplo, Gonzalo Vial. ¿De qué estamos hablando si tenemos un financiamiento mediocre? Chile tiene expectativas enormes en educación, pero el sistema es tan frágil porque está empobrecido, en los ámbitos privado y municipal. Hoy en Chile se educa con 38.000 pesos y Finlandia lo hace con 500.000, pero queremos parecernos a Finlandia. Es obvio que las escuelas se angustien ¡Con qué ropa pueden avanzar! Nosotros gastamos más de diez veces menos que ellos, en Finlandia los mejores profesionales son los profesores. ¿Así queremos tener los mismos resultados que los finlandeses? Tenemos un nivel de expectativas sobredimensionado, con un financiamiento mediocre. Según los estudios que hemos realizado y entregado al ministerio, se necesita un mínimo de 70.000 pesos por alumno. ¿Para obtener qué? La infraestructura estándar que se pide hoy: profesores con un sueldo de calidad que permita asegurarnos que conocen la materia. Más caro aún es enseñar a niños en condición de vulnerabilidad. Las cifras no bajan de 110.000 pesos. Tenemos un desafío enorme por delante. Y hay otro problema
-¿Cuál?
-Que el ministerio de Educación nos diga claramente a los sostenedores públicos municipales qué quiere recibir a cambio de los 38.000 pesos por alumno que entrega. Porque genera expectativas ilimitadas.
-¿La nueva ley entrega más atribuciones al Estado?
-El Estado tendrá mayores atribuciones en ciertos aspectos que tienen que ver, por ejemplo, con establecer consecuencias. Si usted, colegio o sostenedor, no logra los resultados para los que se comprometió, el Estado tendrá la facultad para ponerle un plazo de mejora o, de lo contrario, desaparece. En cuanto a la fiscalización, no es lo suficientemente eficiente ni moderna. Se vio con los textos escolares o con la subvención preferencial, problemas de estructura y coordinación. Hay un montón de instituciones del Estado que fiscalizan, pero que no tienen los mismos parámetros para hacerlo: el ministerio del Trabajo dice A, el de Educación dice B, la municipalidad dice C y, sobre ese desorden administrativo, tienes que estructurar tu trabajo. Yo creo que el Estado sí tiene un rol que cumplir, pero debe modernizarse y hacer una gestión eficiente. Ello ayuda a la transparencia. Avancemos en la línea de la transparencia, en establecer consecuencias para que la gente que no esté haciendo bien su trabajo, salga del sistema.