Bienvenido, te encuentras en Inicio arrow Reportajes y Entrevistas arrow Bolivia. Modernidad y mito

Reportajes y Entrevistas
Bolivia. Modernidad y mito

Artículo correspondiente al número 243 (12 al 25 de diciembre de 2008)



Por tanto, es evidente que lo que ocurre en Bolivia, más que una confrontación político-económica, es un enfrentamiento entre la modernidad y el mito, pero también la prueba más palpable de cómo una forma de vida lleva al éxito y la otra al fracaso.



Entre el lamento y el abismo


Más que un “lamento boliviano”, me encuentro con un país que está al borde del precipicio. Algunos dirán que “Bolivia siempre ha vivido al borde del abismo, pero cuando está a punto de caer da un paso atrás y se salva, para luego regresar”. Quizás ese sea el relato de su propia historia. Una lucha que no es de ahora, sino que viene de siempre y que para algunos –como la historiadora Paula Peña, que compara el momento actual al proceso de independencia– comenzó el mismo 1826 con la Asamblea Constituyente.

El problema de fondo es que ese eterno retorno le impide salir del estancamiento y más bien sigue condenando al país a una permanente refundación cuya constante es la mantención de la pobreza. Al menos eso será lo que conseguirá Evo Morales quien, con la nueva constitución, más que dar forma y entregar las instituciones destinadas a desarrollar un Estado moderno, parece querer recrear el Tahuantinsuyo incaico, pero en el siglo XXI. Su visión es una mirada aimara que nada tiene que ver con nuestro concepto de la democracia liberal occidental y en cuyo texto, el preámbulo contiene un discurso mítico de idealización del pasado, pero también de exclusión y superioridad respecto del otro, del que piensa distinto a Morales, quien se siente “el ombligo del mundo” y para quien lo político está por sobre lo legal, y “si es ilegal, hay que legalizarlo, pues para eso han estudiado”, tal como sentenció el propio presidente.

Hay unanimidad entre quienes se oponen al proyecto constitucional del MAS en cuanto a que éste puede ser el inicio del caos; en especial, si quienes desean cambiar el marco jurídico presente no se dan cuenta de que todos los bolivianos debieran estar incluidos, pues de otro modo será imposible que funcione.

Lo delicado, es que en Bolivia hoy no reina el acuerdo, sino que la imposición desde el gobierno. Cualquier intento de construcción de consensos pareciera ser difícil de lograr, ya que no hay voluntad de alcanzarlo. ¿Quién cederá? Nadie. El gobierno, si necesita algo que requiera de la oposición, sencillamente rodea el Parlamento y no deja salir a sus congresistas hasta tener aprobado lo que desea. Amenazas y recursos populistas propios de un Estado en descomposición. Pero al mismo tiempo –y quizás bastante más complejo– nos encontramos con las recriminaciones mutuas al interior de los mismos bandos, tanto gobiernista como opositor, y que especialmente en este último impiden una oposición consistente y viable. ¿Cuál es la alternativa a Evo?

 

 



¿Qué es lo boliviano?


Oscar Cortés –un destacado y conocido profesor universitario– me describe a los bolivianos de la siguiente forma: los pandinos son personas “alegres y llenas de esperanza”. La gente beniana se caracteriza por su “optimismo y fe”. El cruceño tiene “vocación de trabajo y producción”. La orureña es “sacrificada y con mística”. La potosina tiene “historia y riqueza”. El cochabambino, “fuerza y decisión”. La tarijeña, “futuro y determinación”. La paceña “optimismo de nación”; y la chuquisaqueña “dignidad, rebeldía, convicción, autonomía y liderazgo”. Además hay guaraníes, quechuas, aimaras, y, sobre todo, mestizos. Son unas 36 naciones y 26 lenguas, a las que agrego –ya que me lo dijeron– cinco cuecas (paceña, cochabambina, tarijeña, chuquisaqueña o chaqueña) y siete tipos de charango, “no sólo uno, como los chilenos”.

Regreso a la pregunta inicial: ¿qué es lo boliviano? Para algunos es “ser anti-chileno”. Consiste en reivindicar el derecho al mar y lamentarse de su atraso por la mediterraneidad (sobre todo en el occidente). Al menos así me lo dijeron varios de los entrevistados y me lo hicieron ver cuando me llevaron a conocer el Museo del Litoral Boliviano en La Paz y pedirme que me fotografiara junto a los monumentos al coronel Eduardo Avaroa, héroe boliviano de la Guerra del Pacífico, que están tanto en La Paz como en el Lago Titicaca.

Hay quienes creen que lo boliviano viene de un sentimiento producto de haber nacido en el país, con una historia “común”. Sin embargo, al final de esta andanza boliviana más bien tiendo a pensar que lo que les caracteriza es ser una unidad diversa, multicultural en donde sólo hay un consenso que los une: vibrar con los partidos de la selección nacional de fútbol (definido así por ellos mismos). ¿Es que quizás el gran fracaso del Estado boliviano fue no ser capaz de crear la Nación boliviana?



La Paz y Santa Cruz


Ambas ciudades son el mito y la modernidad, son el occidente y el oriente que se enfrentan y no se encuentran. Creo que, al menos por ahora, no pueden ni quieren hacerlo. Sin embargo, ambas encantan, cautivan.

La primera tiene lo mágico del desorden, el caos, los contrastes. Los aromas del mercado, las pócimas para el amor de la calle de las brujas, la venganza, el dinero o lo que usted necesite. El viajero a La Paz deberá beber el té de coca permanentemente y tomar las famosas pastillas “Sorojchi Pills” para evitar el soroche por la altura, siendo libre para cumplir las recomendaciones básicas de rigor: “caminar despacito, comer poquito y dormir solito” que le darán al llegar, mientras que con envidia mirará como en El Alto la gente sale a trotar.

Santa Cruz es distinta. Más ordenada y con una arquitectura colonial que se mezcla con edificios modernos, posee portales y tejas que buscan proteger del calor tropical pero que mantienen un aire de antaño, conviviendo en lo mejor de dos mundos. Desde el boulevard que sorprende con las limusinas hasta el paseo por el mercado de las Siete Calles y la policía mirando el catálogo de los DVD pirateados.

¿Qué es Bolivia? Sólo se puede describir si se siente, se vive y se conoce.



El autor es profesor de la Universidad de los Andes. Director Instituto Democracia y Mercado



Comenta este artículo

Nombre
:
Email
:
URL
:
  (Opcional)
Código Verificación Capital.cl

Comentarios

2 Comentarios

raul :

Publicado Domingo 5 de Septiembre, 2010 - 08:29 hrs

No comparto la la vision de este comentarista,por dos sencillas razones,una porque Bolivia no esta anclada en los 50 o 60,y la segunda porque no conoce en lo absoluto la verdadera idiosincracia de santa cruz,donde lamentablemente aun persiste el racismo y la discriminacion,teniendo en cuenta que la mitad de su poblacion tiene origen andino,este señor debio de informarse mejor sobre la situacion de este pais,que gracias a las luchas sociales empieza a despegar economicamente

lidia :

Publicado Domingo 28 de Marzo, 2010 - 17:34 hrs

primera ve que viajare dede arica a la paz por bus, cuales son las precausiones que debo tener, tengo 52 años 1.60 y mas menos 57 kilos. Padres hipertensos y cuando fui al Lago Chungara me apune feo y debieron colocarme oxigeno. Será igual?

 
IAB ChileCertifica.com