|
|
Bienvenido, te encuentras en Inicio Reportajes y Entrevistas Billetes que ladran |
Califica este artículo
Otros artículos de la sección:
Artículo correspondiente al número 237 (17 de septiembre al 2 de octubre 2008)
No se trata de llegar y poner un negocio dedicado a este segmento. Son varias las historias de triunfos, pero también de derrotas. Hace unos años quebró una de las cadenas más conocidas en el mercado, Petland, y varias otras se han modificado en el camino. Castelletto dice que el error principal que se comete en varias de ellas es querer marginar en porcentajes muy altos, incluso sobre el 200%, siendo que el consumidor chileno es más bien reacio a pagar precios tan elevados; menos, en un segmento que recién se está desarrollando.
La larga lista de servicios que hoy se ofrecen –sobre todo, por internet– considera también otros aspectos importantes entre las personas, como con quién dejar la mascota cuando queremos salir de vacaciones. Desde hace algunos años, esto ya no es un problema. Los hoteles de mascotas han proliferado por doquier en la periferia de la ciudad y constituyen una de las áreas de negocio más recientes.
En esencia, de lo que se trata es de médicos veterinarios o amantes de los animales que han transformado casas de campo en cómodas hospederías para animales de paso. Hay varios ubicados en la zona norte de la Región Metropolitana y algunos en el Cajón del Maipo, a muy precios muy accesibles.
Paula de Ferrari es dueña del Inverness, uno que está en Lampa y adonde no es tan fácil llegar, en medio de caminos secundarios y de tierra. Se trata de un hotel muy al estilo norteamericano, que alberga 20 caniles y zonas de paseo, pero que crece significativamente con instalaciones desmontables durante el verano. Los precios dependen del tamaño de los animales, variando entre 5 mil y 7 mil pesos diarios, valor que se repite en otros recintos de este tipo. Cuenta que el negocio ha ido viento en popa y que esto se debe a que las familias han elevado considerablemente su preocupación por los animales.
Como sus principales clientes son ejecutivos extranjeros, que llegan al país a vivir con todo, también vio un nicho en el transporte de animales fuera del país, y hace poco comenzó a gestionar traslados internacionales, con la documentación que ello implica. Dice que es una de las pioneras en ofrecer este servicio, que aún no está nada de desarrollado y que demanda mucho tiempo ante las autoridades y las líneas aéreas.
La tendencia de los últimos años ha sido que muchos de los criaderos de animales estén derivando en el negocio de hospedería, porque son muy complementarios. Es el caso, por ejemplo, de Antonio Figueroa, que partió con un criadero de perros de distintas razas –el que entrega más de 100 cachorros mensuales al mercado–, y que hoy además cuenta con un hotel con capacidad para 35 animales. Y el de la tienda Pet & Co del Parque Arauco, especializada en mascotas y sus accesorios.
“La mentalidad de los chilenos ha ido cambiando. La gente se preocupa mucho más de los animales. Eso da pie a que podamos innovar con productos distintos: zapatos para perros, cunas para erizos, casas para reptiles. Antes nadie compraba calzado para perro en 40 mil pesos, hoy sí existe ese cliente”, afirma. Por eso, su plan es hacer crecer todas las áreas en que está sumergido junto a su esposa y, en especial, la instalación de tiendas.
También hay otros negocios menos formales, como el de los paseadores. Hoy en día es mucho más fácil toparse en la calle con personas que dedican su tiempo libre a esta actividad, por la que pueden llegar a recibir fácilmente unos 300 mil pesos mensuales dedicando apenas un par de horas al día. La actividad ya tiene varios años en Buenos Aires, mercado más cercano, y para qué decir en los países desarrollados.
Una de las áreas que más atrajo nuestra atención fue la de los seguros. Sí, porque también los hay para proteger a las mascotas y con bastante atractivo para el público, según nos dice el gerente de marketing de Falabella Pro, Fernando Mortheiru.
La compañía fue pionera en darse cuenta de esta tendencia. Le ha ido bastante bien, con un crecimiento en ventas que de un mes a otro sube 25%. Asegura que el interés de las personas ha sido enorme aunque, por tratarse de un servicio muy nuevo e innovador, la venta no ha logrado traducir aún ese fuerte interés en beneficios. Es lógico, no todos estamos acostumbrados a un producto de este tipo, pero de a poco se ha ido descubriendo su conveniencia.
Por medio de una prima que parte en las 0,17 unidades de fomento, en esta empresa reembolsan un conjunto de gastos veterinarios por accidente o enfermedad, asistencia en la búsqueda de mascotas perdidas o pagos por los daños que pudieran provocar a terceros.
“Sabemos que un 80% de las familias que tienen mascotas consideran que éstas son parte de su núcleo. Lo que hemos armado es una verdadera Isapre de mascotas junto con una comunidad que logra beneficios y descuentos únicos para sus socios”, concluye.
A propósito de comunidad, no son pocos los sitios a los que se puede acceder por la web y que están relacionados a clubes en torno a mascotas. En ellos se ofrecen distintos servicios, se comparten estrategias y modos de crianza y se responden consultas sobre el día a día. Algo que conocen muy bien en las clínicas, cuya interacción con los clientes es cada vez más cibernética.
Una de las clínicas más completas en Santiago es la Veterinaria Las Condes. Allí funciona perfecto el aspecto transversal de los servicios. Hay atención las 24 horas, laboratorio especializado, visitas a domicilio, salas de tratamiento, hospitalización, operaciones de distinto grado, peluquería y una tienda especializada en accesorios. Su dueña, Jacqueline Ballesty, cuenta que están entre los principales establecimientos de este tipo, e incluso muchos otros envían a sus clientes a este lugar para realizar exámenes que requieren mayor tecnología o una segunda opinión.
Un área que no a muchos agrada, pero que no se puede dejar de mencionar es la de los crematorios y cementerios. Sin duda, la muerte de una mascota es un momento doloroso para la familia; sobre todo, para aquel segmento que crió a estos animales como a un integrante más. Por eso es que han proliferado alternativas que tienden a humanizar el proceso, con distintos tipos de ofertas.
Uno de los pioneros fue el cementerio del Buinzoo, que ya tiene más de 9.000 animales enterrados desde 1989. En sus orígenes, esta alternativa surgió como un modo de financiar la compra de alimentos para los animales que se cuidaban en el zoológico. Hoy, sin embargo, no constituye un ingreso importante, pese a que la cuota que se cancela para dejar allí los animales va entre los 10 mil y los 40 mil pesos anuales, con derecho a renovación de contrato, y llegan anualmente unos 500 cuerpos.
El cementerio del Pilar es otra de las alternativas. Está ubicado en Til Til, rodeado de naturaleza y con dedicación exclusiva. Su negocio es ofrecer el servicio completo, desde recoger a las mascotas en las clínicas, con la opción de cremarlas en hornos ad hoc y devolverlos a sus amos en ánforas especiales, o enterrarlos en el exclusivo predio que está en la falda de un cerro a la orilla de la Ruta 5 Norte. Su negocio es ofrecer los servicios directamente a las clínicas, ya que son éstas las que mejor pueden promoverlo entre los clientes finales.