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Artículo correspondiente al número 262 (2 al 15 de octubre de 2009)
Patricia Garcia
“Las diferencias salariales existen”
Patricia García es ingeniera en Informática de la Universidad de Chile y su currículum es largo. Lleva más de 23 años trabajando en desarrollo y administración de proyectos informáticos del sector bancario y actualmente se desempeña como gerente general la consultora de negocios Everis, entre otras labores que desempeña.
Es una de las pocas chilenas que encabezan una empresa de tecnología, un rubro dominado por hombres. Según cifras del último informe de remuneraciones encargado por la Asociación Chilena de Empresas de Tecnología (ACTI), sólo un 18% de mujeres ocupa cargos ejecutivos en esta industria. “No es común que profesionales mujeres ocupen cargos de máxima responsabilidad en la industria tecnológica”, afirma Patricia.
Pese a las exigencias de su ascendente carrera, dice que ha logrado complementar su vida laboral con la familiar. Está casada y es madre de cinco hijos, en lo cual el apoyo de su marido ha sido fundamental. Asegura que, en su caso, no ha tenido que sacrificar tiempo familiar para ascender, ni ha encontrado grandes barreras por ser mujer, aunque está consciente de que la discriminación es un asunto vigente. “El tema de las diferencias salariales existe y debe afrontarse. La medición debe ser por capacidad profesional y metas. Tener una visión contraria es retrógrado”, acusa.
Paula Figueroa
“Privilegié cosas que me eran importantes”
Paula Figueroa es ingeniera comercial y lleva 13 años de carrera. Hasta hace algunas semanas era directora de Marketing de Movistar. Ahora, tras la reorganización de Telefónica, fue ascendida a directora de Marketing e Innovación para el holding completo.
De su recorrido profesional recuerda que cuando estaba en otra empresa el matrimonio y la llegada de su primer hijo la hicieron sentir la necesidad de equilibrar su vida personal y laboral. “Tuve mi primer hijo y se me empezó a hacer pesada la forma de trabajo”. Fue entonces cuando tomó la decisión de cambiarse, para ingresar a Telefónica Móvil. Ello le implicó un sacrificio: “era gerente y me cambié de tercera a cuarta línea porque no estaba cómoda con el tiempo que podía dedicar a cosas que para mí eran importantes”.
No fue fácil: sacrificó parte de su sueldo y dejó atrás una carrera de cinco años. Sin embargo, no se arrepiente; entre otras cosas, porque con el tiempo se le presentarían nuevas oportunidades.
A pesar de su preocupación por compatibilizar lo personal con lo laboral, asegura que nunca ha sentido discriminación por ser mujer. “En ningún caso el driver (ni de las compensaciones, ni de los programas de equilibrio o de desarrollo) tiene que ver con el género. Eso me consta”, enfatiza.
Marta Colet
“Una cuestión de voluntad”
Exactamente dos años lleva Marta Colet (39) en el máximo cargo ejecutivo de Inversiones Aguas Metropolitanas (IAM), holding controlador de Aguas Andinas. Para ella, alcanzar la gerencia general ha sido fruto de una larga trayectoria, que ha requerido mucha dedicación, esfuerzo y también renuncias.
Marta es una convencida de que las principales barreras para alcanzar un alto cargo no tienen que ver con el género, sino con la formación y la experiencia. “No veo grandes diferencias con mis pares por ser mujer. Hoy, hombres y mujeres tienen el mismo acceso a la educación, y es principalmente una cuestión de motivación y voluntad lo que puede hacer la diferencia”.
Claro que esta licenciada en Administración de Empresas y MBA del Esade y la Universidad Politécnica de Cataluña advierte que es necesario contar con las oportunidades aunque, a su juicio, las empresas competitivas a la hora de contratar un alto ejecutivo o ascenderlo se rigen por criterios de profesionalismo, compromiso, dedicación y productividad.
Su historia también está marcada por sacrificios personales y renuncias; en especial, en tiempo de dedicación a la familia. Con todo, señala que nunca se ha cuestionado la continuidad de su carrera, una en la que asegura no haber sentido discriminación, pero en la que admite le ha tocado demostrar con más ímpetu sus capacidades y valía, sólo por ser mujer.