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Artículo correspondiente al número 230 (13 al 26 de junio de 2008)
Los ranking universitarios
En la actualidad, la gran mayoría de las becas entregadas por el Estado tienen a España como destino. Esto se explica por la facilidad que implica no tener la barrera del idioma. Pero dicho antecedente, confirmado por las estadísticas oficiales, genera argumentos encontrados.
Así, hay quienes dicen que las universidades españolas –salvo excepciones como la Autónoma de Madrid, Barcelona, Salamanca y Navarra– no figuran en los primeros lugares entre las mejores universidades del mundo y que es un punto a remediar, porque muchos chilenos utilizan la beca para estudiar en centros no acreditados o de nivel mediocre. La ministra Quintana indica que, justamente, las becas para nivelación del inglés apuntan a incentivar las postulaciones para otros países.
![]() Nibaldo Inestrosa, primer doctorado en cinecias biológicas y director del CRCP |
Recursos y rentabilidad
![]() Carlos Vio, vicerrector de
Investigación y Doctorados UC
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De 20 casos históricos, sólo 7 han sido traspasados por Mideplan al Consejo de Defensa del Estado para el inicio de los respectivos juicios, de modo de lograr recuperar los dineros invertidos. El de Lagos Weber, quizás el más mediático en su momento, es “caso cerrado” desde el año pasado, según confirmó la ministra de Mideplan, al menos en lo que respecta a “su retribución al Estado y su desempeño en el proceso académico”.
Más allá de este caso puntual, que tuvo sin embargo como un eje positivo el servir para empezar a mejorar mecanismos que evidenciaban falencias, hay coincidencias en que la puesta en marcha del Fondo Bicentenario y la selección y seguimiento de los becarios, no deben merecer ninguna duda o polémica. Y para eso hay definiciones pendientes y mucho trabajo por hacer, gran parte del cual, incluso, entra en la improvisación. Un ejemplo: Segpres entregó un listado de sectores prioritarios para la beca Presidente de la República 2008, el que se había empezado a considerar pero que finalmente se dejó sin efecto a la luz de los cambios en el escenario, generados por la cuenta presidencial.
| EXCELENCIA “PUERTAS AFUERA” |
Nadie mejor que los propios becarios para evaluar las ayudas estatales que han recibido. Para ellos, por meses e incluso años, la beca puede ser la gran diferencia entre sencillamente mantenerse en el mundo laboral o bien, audazmente, traspasar el umbral del “conocimiento frontera”, como en el mundo académico se califica a la posibilidad de avanzar más allá de los límites formales del pensamiento y las especialidades profesionales. El doctor Juan Carlos Casar es un destacado neurólogo chileno que desde hace año y medio trabaja en uno de los hospitales asociados de la Universidad de Harvard. Planea quedarse allá hasta 2010, mientras avanza en una investigación sobre posibles trasplantes de células en enfermedades musculares. Como académico postuló a una beca Presidente de la República para un postdoctorado y la obtuvo; para su gran alegría, según relata, pero el cofinanciamiento que le ofreció el laboratorio en Boston era incompatible con otros fondos. Tras consultarlo con los representantes de Mideplan, al final, en el primer año, sólo usó el apoyo para pasajes y libros de estudio. La beca obtenida es por tres años, por lo que resta ver si empleará los aportes nacionales. Capital conversó con él aprovechando un viaje relámpago que hizo a Santiago. Su objetivo profesional es combinar la atención de pacientes vinculados a su área de trabajo y seguir en investigación básica. Ve como altamente positivo los anuncios de un Fondo Bicentenario de Capital Humano, pero los años de especialización fuera –incluido un doctorado en la Universidad de Brown, en Rhode Island, Estados Unidos- le hacen visualizar algunas urgencias para su idónea puesta en marcha. Cuenta que si bien siempre es necesario planificar cuando se está invirtiendo más dinero en desarrollo humano, como científico defiende el valor de la libertad en el quehacer investigativo. Y por ello, valorando por ejemplo la definición de áreas prioritarias o clusters, cree fundamental “dejar un espacio para la ineficiencia”. “De ahí salen las nuevas áreas del futuro –plantea–. La antigua discusión de la ciencia básica y la ciencia aplicada no puede zanjarse sólo por la ciencia aplicada, porque para ésta también se necesita una base de gente haciendo otras cosas”. Entre sus pares, hay muchos que han ganado becas estatales. Unos cuantos han tenido que asumir un fracaso, pese a ostentar niveles de excelencia. “Como estamos en Chile, obviamente deben influir algo los contactos personales”, comenta, pero añade que eso se previene contando con muchas opciones de ayudas. La investigadora Rebeca Aldunate Magalhaes ha subido peldaños en su perfeccionamiento profesional postulando a los programas Fondecyt, que dependen de Conicyt, para ejecutar proyectos de investigación. Su extenso currículo incluye pasantías en la Universidad de Bordeaux, en Francia, donde trabajó en su especialidad: la energía celular; y una estada en la Universidad de San Diego, en California. Uno de los proyectos con que ganó el aporte estatal apuntaba a estudiar la unión neuromuscular y los factores de su desarrollo y el rol de las enzimas relacionadas. Tiene una buena opinión del sistema de becas chileno, tanto en el la selección como en el seguimiento de sus logros académicos. Giancarlo de Ferrari, académico de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Concepción, es biólogo marino y mientras obtenía su título estuvo seis meses en el Hawai Institute of Marine Biology, fi nanciado por la Nacional Science Foundation. El también se ha especializado en lejanas universidades gracias al respaldo de las becas estatales. Conicyt le permitió solventar, por ejemplo, dos pasantías, mediante proyectos Fondecyt. La primera, por 4 meses en los departamentos de Biología Estructural y Neurobiología en el Weizmann Institute of Science, en Rehovot, Israel. Y la segunda, en la Clínica Mayo de Jacksonville-Florida, Estados Unidos, en el departamento de Farmacología. Tras sus experiencias en el exterior, plantea que éstas “abrieron mi mente al quehacer científico universal, incluyendo nuevas temáticas, colaboraciones y las técnicas necesarias para abordarlas”. Comenta que en Chile “recién comienza a asomarse el criterio país cuando vemos que se proponen clusters”. Pero a renglón seguido, y en curiosa coincidencia con el doctor Casar, argumenta que “independiente que dicha visión estratégica de país pueda rendir frutos en el mediano y largo plazo, esperamos que esta priorización no menoscabe la libertad de todo estudiante de poder escoger el camino y el área de la ciencia a los que quiera personalmente aportar”. |