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Artículo correspondiente al número 248 (20 de marzo al 2 de abril de 2009)
La crisis encuentra a la Presidenta de la República en su mejor momento, al menos en lo que a popularidad se refiere. Comprobamos en terreno sus perfil carismático y conversamos sobre los desafíos que se ha impuesto para su último año en la Moneda. Por Elena Martínez. Fotos, Verónica Ortiz.
Esta entrevista tuvo lugar en medio de vaivenes, y no precisamente los del avión presidencial. Todo estaba establecido con antelación: viajaríamos con la presidenta Bachelet en su gira por Antofagasta, Iquique y Arica; y conversaríamos con ella en algún minuto libre que tuviera (¡casi un milagro!, según pudimos comprobar más adelante), constatando de paso si el apoyo de la gente a la mandataria, mencionado insistentemente por todas las encuestas, soportaba el examen en terreno. Pero un hecho sorpresivo –la renuncia del canciller Alejandro Foxley y el consiguiente enroque ministerial– hizo que las certezas dieran paso a la incertidumbre.
Y ahí estábamos. En el Grupo 10 de la FACh en Pudahuel, con el avión listo para despegar, el reloj que avanzaba, mientras por TV veíamos a la presidenta encabezando en La Moneda el juramento de su más reciente cambio de gabinete.
Ignorábamos en ese momento que, cualesquiera fueran los imponderables, ese prometido viaje no se postergaba por nada. Y es que hoy Michelle Bachelet Jeria tiene su propia cruzada, que es ni más ni menos que impedir que el remezón económico mundial se traduzca en niveles dramáticos de cesantía. Un desafío mayor y muy ambicioso, tal como ella reconoce. “Yo no tengo una varita mágica, sí puedo hacer todos mis esfuerzos mitigar los efectos que la crisis tendrá en muchos sectores y, en particular, en la gente más sensible”, nos dijo en parte del diálogo que tuvimos en pleno vuelo de regreso a Santiago.
Conversamos en el sector reservado para su descanso. Allí nos esperaba con las manos cruzadas sobre su falda azul oscuro. Amable, de palabra fácil y una mirada directa a los ojos. Si estaba agotada después de ese día intenso –tras dos maratónicas ruedas de prensa, extensas reuniones en cada ciudad y la visita a una población en el sector alto de Arica en medio de un calor sofocante y mucha tierra– no lo demostró. Al día siguiente partía de madrugada a India y, a su regreso, vendría otra de estas giras pro empleo, esta vez por el sur.
| Primer destino Antofagasta |
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| 16:26 hrs. Con el Ministro de Obras Públicas, Sergio Bitar, en el aeropuerto. Sus asesores corren para que todo resulte perfecto. | 16:49 hrs. Visita los trabajos de la Costanera Central. Va con ella la titular de Vivienda, Patricia Poblete, una de sus más fieles acompañantes. | 16:56 hrs. Los obreros aguardan su saludo. Ella bromea. Risas y fotos. Es uno de los instantes de relajo que se permite. | 17:07 hrs. Su llegada a la intendencia causa entusiasmo en los funcionarios, muchos con cámaras. Un chasco: el ascensor no funciona, en medio de la vergüenza de las autoridades locales. |
La causa de los desvelos
Desde el primer instante se explaya sobre la crisis y el desempleo. Este “invitado de piedra” que apareció en el último año de su mandato la tiene en estado de alerta desde hace meses y señala que lo fundamental no es “preocuparse, sino ocuparse del problema”. Deja en claro que por ganas no se va a quedar y que si el objetivo de aminorar el impacto le exige llegar a todos los rincones para reunirse con los comités regionales de empleo y repetir a cada uno que la prioridad actual es agilizar los proyectos de inversión para proteger y crear fuentes laborales, lo hará.
Un momento complejo que la encuentra en el nivel más alto de su popularidad. Un 58,5% de respaldo personal marcó la última encuesta Adimark, con más de 14 puntos de diferencia respecto de la evaluación que la gente realiza de la gestión de su gobierno, y que no logra repuntar.
Lo de ella es carisma puro. Su popularidad parece estar por sobre cualquier intelectualidad. Y se nota en la calle. La gente espera horas para saludarla, darle consejos y, por cierto, para hacerle las más variadas peticiones. Si se demora en exceso, empiezan los palmoteos o los llamados a gritos, tal como sucedió frente a la intendencia de Antofagasta.
Hace transpirar a sus efectivos de seguridad, porque la salida de protocolo es su norma. Muchas personas le toman las manos, la abrazan, la besan y se sacan fotografías con ella, en efusivas demostraciones que responde con una sonrisa, alguna frase afectuosa y, a veces, con obvia emoción.
Pero esta “buena onda” también la desvela. Suele despertar en la noche y reflexionar respecto de cómo responder a las necesidades de tantas personas. “Estoy siempre pensando qué más tenemos que hacer, cómo apuramos las cosas, cómo cumplimos con la ciudadanía de la mejor manera ¡y eso me da una energía total!”, nos cuenta.
Dice que no está dispuesta a bajar la guardia, que las decisiones que se tomen ahora y las inversiones que se hagan en marzo y abril “son las que efectivamente nos permitirán una respuesta en los momentos en que seguramente vamos a tener un alza del desempleo, sea por la vía estacional, en aquellas áreas que son más intensivas de mano de obra en los períodos de primavera y verano, o por el impacto directo de la crisis”.
Prosigue: “lo segundo es decir que no basta con hacer buenos anuncios. No basta con identificar las líneas correctas. Hay que garantizar que la gestión y la oportunidad sean adecuadas y por eso nuestras idas a regiones a incentivarlas, a acompañarlas para ver cuáles son las dificultades que pueden estar enfrentando”. Agrega un punto que considera clave: viaja para dejar personalmente en claro que cada cual tiene que colocar su máximo esfuerzo en esta prioridad gubernamental.
-Hay una lectura distinta para sus viajes a regiones y estas acciones proempleo: que es campaña electoral y no gestión.
-Lo primero que quiero decir, y lo he dicho y lo reitero, es que voy a trabajar como presidenta de la República hasta el último día. Para eso una es presidenta de la República. Y creo que son harto majaderas las personas que insisten en que cualquier cosa que haga la presidenta de la República es intervención electoral, las mismas personas que si yo no hiciera lo que tengo que hacer me dirían que no estoy cumpliendo con mis deberes. Entonces, la verdad es que en este caso estoy muy tranquila porque sé que mi propósito tiene una mirada de Estado y altura de miras. Aquí a nadie, a ningún desempleado, se le pregunta por quién votó o por quién votará. Aquí se está trabajando para generar una respuesta eficiente, efectiva y eficaz para este problema que puede ser un tremendo drama familiar. Sin que sea necesario preguntarle sobre el punto, entra de lleno en otro factor relevante del escenario que enfrenta: “este es un año complejo por lo económico pero también por lo político, porque es un año electoral y, por lo tanto, acá tenemos que trabajar con fuerza, porque generalmente en los años electorales se generan dinámicas al interior de las fuerzas políticas que tienden a transformar una crisis en una guerra de guerrillas”.
Por eso se ha encargado de plantear no sólo a los gobiernos regionales, sino que también a todos los presidentes de los partidos políticos, empresarios y trabajadores con quienes ha debatido el tema del empleo, que “ésta es una tarea nacional y que tenemos que enfrentarla con altura de miras”. Advierte que “aquí todos salen mal parados si hay alta tasa de desempleo” y que debe primar la “mirada constructiva”, pues “los chilenos lo que esperan de las fuerzas políticas es justamente eso: ser capaces de poner la unidad por sobre las diferencias en este punto”.
-Ya que entramos en el área política, hay quienes dicen que su empatía con la gente puede ser un buen piso para su sucesor, llámese Eduardo Frei o quien sea. ¿Pero es traspasable ese apoyo?
-Espero muy sinceramente que todos nuestros planes y proyectos, pero no sólo nuestros planes porque suena a retórica y utopía, sino que su implementación, que es a lo que estoy dedicada a garantizar en regiones, pueda demostrar que el gobierno de esta presidenta, que es una presidenta de la Concertación, es capaz por un lado de conducir una crisis importante y de buscar proteger a los sectores más vulnerables en esta crisis.
Yo no puedo evitar la crisis. No tengo una varita mágica, pero sí puedo hacer todos mis esfuerzos por mitigar los efectos que la crisis tendrá en muchos sectores y, en particular, en la gente más sensible. Y me parece que si tenemos éxito con esto, que lo que busca en verdad es que no haya dolor y sufrimiento social en nuestro país, creo que habla por sí solo de una coalición que apostó a ciertos conceptos muy claros, que es muy capaz de ser responsable y de resolver de la mejor manera posible los desafíos que tenemos como sociedad. Y que también, por ende, tiene derecho a pedirle a la ciudadanía que la siga apoyando para seguir construyendo.
| Segunda parada Iquique |
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| 17:28 hrs. Conversamos con Patricia Zuñiga. Espera a la presidenta, con sus hijos. Su propósito: pedirle que ayude a su padre a operarse pronto por el Auge. | 20:15 hrs. El fenómeno Bachelet. La gente pide que se acerque. Ella no se hace de rogar. |
8:07 hrs. La madrugadora llegada a la intendencia. Hay escasa gente. Después cambiaría el panorama. |
11:12 hrs. El protocolo queda atrás cuando se trata de acercarse a la mandataria. Una señora le toma incluso de la cabeza, afectuosamente. Se escuchan incluso consejos para las elecciones 2009. |