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Bienvenido, te encuentras en Inicio Reportajes y Entrevistas Arturo Cifuentes.“La crisis más severa que vamos a ver y vivir”. |
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Artículo correspondiente al número 221 (25 de ene al 21 de feb 2008)
El sector conocido como monolines (empresas que aseguraban productos estructurados y bonos municipales) ha sido afectado severamente también. ACA está prácticamente quebrada, dado que S&P le bajó la calificación crediticia de A a CCC. FGIC, MBIA y Ambac están amenazadas de perder la calificación AAA (condición sine qua non para continuar operando) si no levantan capital adicional dentro de un plazo corto. Ambac había gestionado un semi-rescate a través de otra monoline, Assured Guaranty, que aceptó re-asegurar parte de las pólizas emitidas por Ambac, pero esto no ha sido suficiente para calmar al mercado. Por último, el anuncio reciente de Warren Buffett de crear una nueva aseguradora orientada sólo a bonos municipales complicará mucho la existencia a MBIA y Ambac, ya que tendrán una desventaja seria en este sector. Hay que tener en cuenta que si MBIA o Ambac pierden su AAA, el mercado de bonos municipales se verá impactado.
-¿Qué tan detenido está hoy el mercado financiero en Estados Unidos?
-El mercado de asset-backed commercial paper se redujo en unos 500 mil millones de dólares en las últimas semanas de 2007 y está prácticamente paralizado (esto es lo que ha provocado los problemas con los SIV, ya que se financian emitiendo deuda de corto plazo). El mercado de CLO, un sector con una performance muy sólida por más de diez años y que no ha tenido problemas ni estructurales ni crediticios, está prácticamente detenido: de 10 mil millones de dólares a la semana en transaccionestransacciones nuevas (digamos en junio de 2007), estamos casi en cero.
Los SIV, unos parientes cercanos de los CDO, pero que estaban mal diseñados pues tenían una inconsistencia entre la duración de activos y pasivos, han desaparecido del mercado. Más aún, casi cincuenta CDO expuestos al sector subprime han caído en lo que se llama EOD (event of default), es decir, en insolvencia, y sus activos deberán ser liquidados en un futuro cercano.
-¿Cuánto hubo de irracionalidad del mercado en la gestación de esta crisis?
-Bastante. En el fondo, todas estas crisis se producen por la típica mezcla explosiva: Las Tres F: Fantasy, Fraud and Foolishness, que simplemente se manifiestan en forma diferente en cada caso.
- ¿Afecta esta crisis restablecimiento de las confianzas al interior del sistema financiero?
-Bastante. De hecho, no me sorprendería que fueran años. Seamos francos: la pérdida de confianza es a distintos niveles y por distintos motivos, pero todos justificados. Empecemos con las agencias calificadoras de riesgo. Su credibilidad está seriamente cuestionada. Dejemos de lado lo que todo el mundo sabe, que un montón de bonos calificados como AAA resultaron ser castillos de naipes. A veces, los detalles anecdóticos son muy reveladores: en julio del año pasado Moodyʼs publicó un artículo con un título muy florido, diciendo que los SIV eran un oasis de tranquilidad y que permanecerían estables durante la tormenta que afectaba al sector subprime. Esto resultó ser absolutamente falso: el colapso de los SIV es una de las causas agravantes de esta tormenta. Además, está el problema de los métodos de modelamiento usados por las agencias calificadoras (transformadas de Fourier, procesos de difusión, ecuaciones diferenciales estocásticas, etc.) Algunos son muy “elegantes” matemáticamente, pero están basados en hipótesis desconectadas de la realidad.
Ya mencioné a las monolines. Dejando de lado que algunas podrían quebrar, lo que quedó en evidencia es su ineptitud para evaluar los riesgos crediticios que estaban asumiendo. La credibilidad de éstas, en cuanto a capital intelectual, ha sufrido una enormidad.
-En cuanto a los bancos de inversiones… evitemos dar nombres, pero, ¿qué se puede decir de una institución que pierde varios miles de millones en productos estructurados y confiesa que no está segura de la cifra exacta pues no sabe valuar estos bonos.
-En términos más generales, un asunto que ni siquiera se ha empezado a discutir es el golpe severo que sufrirá el sector profesional dedicado a risk management. Esta crisis los debería forzar a hacerse un examen de conciencia profundo. Lo mismo, la disciplina conocida como quantitative finance. Este tema da para mucho. Los libros de B. Mandelbrot (The Misbehavior of Markets) o de N.M. Taleb deberían ser lectura obligatoria en los programas de MBA en Finanzas.