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Reportajes y Entrevistas
Anuario Tendencias 08-09

Artículo correspondiente al número 244 (26 de diciembre de 2008 al 22 de enero de 2009)

 

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El Paramédico

 

Sabe atacar emergencias, estabilizar al paciente y contener síntomas. Pero, ¿es eso lo que el país requiere? Por Juan Carlos Eichholz.


Se dice que es un pánzer, pero la verdad es que, más allá del paralelo corporal, poco tiene que ver José Miguel Insulza con los tanques de la Alemania nazi. Los pánzer se caracterizaban por la velocidad con que se desplazaban en largas distancias y por su gran poder destructor. Insulza no tiene ni lo uno ni lo otro: es lento para tomar decisiones y avanzar, y casi siempre se inclina más por la negociación que por la imposición. Su ventaja está en su agilidad en el metro cuadrado, en su capacidad de maniobra, justamente lo que los pánzer no tenían y que, finalmente, los hizo sucumbir.

Más que semejarse a un pánzer, él se parece a un paramédico: se mueve con rapidez, normalmente para atender emergencias; se enfoca en los síntomas e interviene para estabilizar. Después, es el doctor quien decidirá si llevar adelante una intervención más profunda.

De hecho, usando esta analogía, la relación entre Lagos e Insulza era la del médico y el paramédico. Mientras el presidente se ocupaba de las grandes reformas, su primer ministro se hacía cargo de las contingencias; mientras aquél se quedaba en el segundo piso de palacio estudiando los temas, éste se manejaba en el primer piso negociando soluciones; mientras el primero hablaba desde la distancia del trono, el segundo lo hacía desde la cercanía de la situación; mientras uno se mostraba como dueño de la verdad, el otro aparecía intentando conciliar las diferentes visiones.

Insulza y Lagos se requerían uno a otro: uno, tratando de estabilizar al paciente y el otro, intentando sanarlo. Por supuesto, en ocasiones las funciones se confunden o no está claro cuál debe primar y surgen roces, como de hecho ocurrió entre los dos principales habitantes de La Moneda.

También surgieron roces en el último tiempo en la soterrada lucha por ser el abanderado de la Concertación, y la balanza terminó inclinándose a favor del paramédico; básicamente, porque la coalición oficialista, o parte de ella, prefería ser estabilizada antes que intervenida, prefería ser ordenada antes que refundada. La lección de este episodio no es menor, y puede tener repercusiones en las primarias de la Concertación y hasta en la misma elección presidencial: hay veces que el paciente prefi ere seguir como está, con algunos remedios que lo hagan sentirse mejor, antes que exponerse al riesgo de un cambio mayor. De hecho, algunas de esas grandes intervenciones de Lagos fracasaron, dejando al paciente peor que como estaba.



El piloto automático


Insulza es, ante todo, un gran conversador, de esos a quienes les gusta la tertulia a la antigua, que pueden quedarse hasta la madrugada enganchados en un diálogo reflexivo, que gozan escuchando buenos argumentos y dando los suyos, que no se ofenden cuando alguien discrepa de ellos y sabe expresar su desacuerdo sin ofender. Como expresión de esto, Insulza es más pragmático que ideológico, y sabe adaptarse a nuevas circunstancias.

Es por esto que siempre ha estado en política y sin quedarse estancado en un mismo lugar: se inició en la DC, luego fue del MAPU, más tarde del MAPU Obrero Campesino que se separó de la línea marxista leninista, y terminó en el PS renovado. Y ha gozado siendo profesor de teoría y ciencia política: en la Universidad de Chile, en la Universidad Católica y en México. Y ha tenido tres parejas en su vida, y un hijo con cada una. Y se ha movido con soltura en los ministerios de RREE, Secretaría General de la Presidencia e Interior.

No debe sorprender, como él mismo se encarga de resaltarlo, que muestre un muy bajo nivel de rechazo en las encuestas. ¿A quién podría caerle mal Insulza? Sin llegar a ser populista, logra decir lo que muchos quieren oír; sin ser carismático, logra conectarse con la gente, al menos con la elite; y sin ser especialmente simpático, está lejos de ese tono de gravedad y soberbia que tanta distancia marca en otros personajes. Y es que Insulza sabe escuchar, está siempre abierto al diálogo y razona muy bien.

Pero junto con ser ese gran conversador, tiene aversión al riesgo. ¿Acaso a usted no le llama la atención que, hasta ahora, nunca se haya presentado a una elección popular? De hecho, las malas lenguas cuentan que le dicen “el mono Insulza”, porque nunca suelta una liana sin haber agarrado otra, en referencia a que no dejaría la OEA sin tener antes total certeza de ser nominado como el candidato de la izquierda concertacionista.

Esa mezcla de conversador y alérgico al riesgo es lo que explica el piloto automático que informa el pensar y el actuar de Insulza, y cuyo resultado en política es ser un eximio articulador y negociador, pero que no se atreve con iniciativas propias. De ahí surge el paramédico, siempre listo para enfrentar la emergencia, pero que no entra a solucionar el problema de fondo.

¡Y cuántos ejemplos tenemos de esto! Desde el rol que jugó como canciller en la detención de Pinochet hasta el salvataje que le proporcionó al candidato Lagos con el proyecto de reforma laboral en plena campaña, pasando por el acuerdo que gestó con Longueira para salvar al Lagos presidente, o su rol en la OEA como desactivador de las bombas puestas por Chávez. Y es que Insulza es de aquellos personajes que navegan bien en aguas turbulentas, que brindan tranquilidad, que logran dejar a casi todos lo suficientemente satisfechos, que se muestran siempre en control y al tanto de la situación.



¿Insulza presidente?


Porque los pilotos automáticos están arraigados en las personas, sería razonable suponer que el Insulza presidente no debería ser muy distinto del Insulza ministro o secretario general de la OEA. En otras palabras, a cargo del barco tendríamos a ese paramédico experto en situaciones críticas, capaz de mantener el orden y la tranquilidad en su coalición y en el país.

¿Es eso lo que necesitará Chile en 2010-2014? Difícil anticiparlo, pero algunas luces nos permiten juzgar de modo preliminar. La primera es que probablemente, y al menos durante el año inicial del próximo gobierno, Chile seguirá bajo los efectos de la crisis internacional, con un desempleo alto y un crecimiento bajo. La segunda es que el ciclo económico negativo se habrá revertido antes del término del período presidencial. Y la tercera es que persistirá la sensación de agotamiento de una etapa, con la consecuente presión ciudadana por cambios en la política y la economía.

Suponiendo un escenario como este, todo indica que Insulza cumpliría bien durante la primera parte del período, porque estaría enfrentando lo que sabe enfrentar. Lograría generar calma y apaciguar ánimos, e incluso podría ser capaz de contener las presiones por una renovación en el sistema. Menos exitoso sería después, cuando el desafío sería aprovechar los buenos tiempos para avanzar decididamente, cayendo en algo parecido al actual gobierno en sus dos primeros años.

Pero hay una mirada más profunda que aplicar. Si es cierto, como muchos sostienen, que este país debe hacer cambios para retomar una senda más agresiva de desarrollo, Insulza desaprovecharía la oportunidad que una crisis representa para eso. Insulza, por defi nición, siempre va a tender al status quo, al equilibrio. Y para hacer cambios hay que desequilibrar, hay que romper el status quo, tomar riesgos, frustrar expectativas, atacar las causas del problema y no sólo los síntomas.

Hay que atreverse a intervenir como un médico, y no quedarse en sólo estabilizar, como un paramédico.




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Comentarios

4 Comentarios

rabinito rabanito:

Publicado Sabado 14 de Marzo, 2009 - 11:20 hrs

Quéeeee a Uribe le paso lo mismo que al rab. Sergio Bergman? 
Este rabino, que aún no se si se postula para las futuras elecciones ni para que cargo??? 
lo observe la otra vez en un restaurante de palermo y pensaba... Que capo que es Bergman! porque me gusta la forma de ser que tiene,  
pero mas me gusto su Sra! Dios mío, no sabía que había chicas tan DIOSAS en la colectividad, ella se llama Mónica Angol Volgin, él la tiene en sus contactos de Facebook y la vi y es ella. 
A ambos por suerte los ví muy acaramelados, el le abria la puerta de su auto, y las miradas de los dos decia todo; y yo solo ahí comiendo... Pense este rabino debe tener algo más que "buena oratoria", que bueno relajarse con un esposa así, rubia, pelo largo, ojos verdes una sonrisa que te perdes y un lomo que arde! 
 
Pero una duda, yo que tengo su libro, él se lo dedica entre otras a su sra, pero ahí la menciona como Gaby.  
 
¿Por qué cambiará el nombre ella? Si hacen linda pareja y tienen 4 hijos... 
¿O se separo de esta Gaby y esta de novio con Mónica? a por eso no usa mas su anillo de casamiento???  
Bueno elegio para mejor!!! BUEN CAMBIO Y RENOVACION DE VIDA. 
 
Por lo que sé no es la 1º vez que se encuentran, desde el año 2006 están juntos. Se pueden fijar en el Blog de ambos, que se tiran piropos mutuamente. Ella esta muerta con el se nota.. (LA PERDIMOS) y él entregadísimo. 
 
¡VIVA EL AMOR! 
ah la foto... la pueden sacar del FACEBOOK de Monica Angol Volgin o del Rabino, están ambos abrazadísimos... y esa luz en la mirada de los dos dice todo... ah ...fijense el año también...  
Que siga la novela... 
 
Uribe perdiste... la gano el Rabino!!!

joaquin osorio:

Publicado Viernes 26 de Diciembre, 2008 - 15:06 hrs

una pena que gran parte de nuestros autores esten ¿de vacaciones? deseo leer Gomorra mientras comprare Legado de cenizas, gracias

Sergio Soto Rivas:

Publicado Jueves 25 de Diciembre, 2008 - 10:52 hrs

Chile necesita un cambio, un viento fresco y de renovación, menos politiquería, más pragmatismo, la gente quiere lo más básico: que se hagan bien las cosas. Si no existe un candidato mejor que Piñera, no quedará más remedio que confiar en él.

Sergio Soto Rivas:

Publicado Jueves 25 de Diciembre, 2008 - 10:45 hrs

muy bueno.

 
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