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Artículo correspondiente al número 226 (18 de abr al 1 de may 2008)
Es el tercer hijo de Carlos Cardoen y quien hoy lleva las riendas de los negocios familiares. Fue ungido hace cuatro años, cuando asumió la vicepresidencia ejecutiva del grupo, momento en el cual se abocó a profesionalizar la empresa y a buscar otros negocios. Le ha ido bien; tanto, que los nuevos emprendimientos podrían convertirse en las principales fuentes de ingresos de Empresas Cardoen en un par de años. Por Sandra Burgos; fotos, Verónica Ortíz.
No fueron los hijos mayores del empresario Carlos Cardoen, Carlos jr. y Rodrigo, los elegidos para liderar el nuevo proceso del grupo. No. El ungido fue Andrés, el tercero de los ocho hijos, quien históricamente se ha preocupado de mantener el anonimato pese a que, con ese apellido, es imposible que pase inadvertido, aunque lo intente. Tras mucho insistirle, finalmente decidió contarle a Capital cómo ha sido este recorrido que hoy lo tiene en el puente de mando del grupo.
La historia que puso a Andrés Cardoen en un rol más protagónico partió hace cuatro años, cuando su padre depositó en él la tarea de liderar los destinos de sus empresas; probablemente, teniendo en mente el interés que desde temprano había mostrado el muchacho por los negocios del grupo. Fue un desafío rotundo para un joven, en ese momento de 32 años, quien a la postre no sólo tendría que lidiar con el día a día de los negocios, sino también con estar a la altura de su padre, un hombre que en 30 años forjó una diversificada actividad empresarial.
En las oficinas que comparte con su padre en Fundación Cardoen, Andrés nos recibió para conversar sobre su experiencia y el sello que quiere imprimir a las empresas familiares. Cuenta que su arribo a la vicepresidencia y dirección ejecutiva ocurrió en un momento clave en la vida de Carlos Cardoen, quien había resuelto hacer un quiebre en su biografía y dedicar más tiempo a otras actividades, de tipo cultural, aun cuando sigue ocupando la presidencia del grupo y participando en los nuevos proyectos en que se han embarcado.
Andrés recuerda que se integró a las compañías apenas salió de la universidad, oportunidad en que le correspondió estar a cargo de un proyecto agroindustrial de producción de mangos en Venezuela, pero su evaluación arrojó que no era un negocio, así es que al poco tiempo su trabajo lo llevó a Cuba, donde asumió la supervisión de los intereses del grupo en la isla, de los cuales se desprendieron hace cinco años.
Esas incursiones darían paso luego a la que sería su gran prueba: la conformación de una empresa de explosivos para la minería en sociedad con un grupo peruano, que fue su primera experiencia en la creación de empresas del grupo.
Hoy asegura que ese proyecto y el haber trabajado de cerca con su padre han sido un privilegio. “Estar en un grupo con diferentes actividades industriales resulta muy formador, pues te permite aprender cosas diversas y, al mismo tiempo, te enseña las cosas que hay que hacer y las que no hay que hacer. Eso ha sido muy enriquecedor y profesionalmente muy desafiante y variado”.
Pero no se crea que todo le ha salido como por arte de magia. El proceso para llegar a la vicepresidencia del grupo ha sido largo y se fue generando en la medida en que fue cumpliendo ciertos objetivos y resultados. “En el fondo, mi padre vio esa evolución y tomó la decisión de profesionalizar la empresa. Ahora, en todo este proceso también me especialicé, hice un MBA en la Universidad Adolfo Ibáñez; todo lo cual, finalmente, lo llevó a tomar la decisión de dejarme en el cargo”.
Y el tiempo le dio la razón a Carlos Cardoen porque, en estos cuatro años a cargo de la vicepresidencia y dirección ejecutiva de Empresas Cardoen, Andrés Cardoen Aylwin ha logrado cumplir uno de los principales desafíos que se planteó cuando asumió: profesionalizar y consolidar una estructura de grupo. “Estamos concentrados en consolidar nuestro modelo de gestión y nuestras unidades estratégicas de negocio en cada uno de los sectores”, revela.
Tras un proceso de reflexión y de búsqueda de un modelo que diera una mayor profesionalización al grupo, el ejecutivo puso en marcha el cambio, dando vida a la matriz Grupo Empresas Cardoen.