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Reportajes y Entrevistas
El Dorado ¿Ahora sí?

Artículo correspondiente al número 304 (15 al 28 de julio de 2011)

 

No son pocos los analistas que apuestan a que esta será la década de América Latina, tras varias oportunidades perdidas. La estabilidad de varios paises de la región, sumada al boom de las materias primas y un buen manejo frente a la crisis permiten sostener –para los más optimistas– que en 15 años la zona podría dejar atrás la pobreza... aunque hay amenazas graves que empañan el panorama. Por Marcelo Soto desde Cartagena de Indias, Colombia.

 


A fines de los 80 el mejor hotel de Cartagena de Indias era sin duda el Hilton, un inmenso armatoste de concreto con playa propia, varias piscinas y enormes jardines tropicales. Una habitación allí, en un país azotado por la violencia, podía costar 50 dólares de la época. Veinte años después, cuando el turismo empieza a ganarle la batalla al miedo, sería difícil asegurar que sigue siendo el más lujoso: le han salido decenas de competidores; no sólo grandes torres pertenecientes a cadenas extranjeras, sino también sofisticados hoteles boutique, cuyas suites no bajan de los 500 dólares.

La ciudad, rodeada de grandes bolsones de pobreza, posee un sector moderno y otro antiguo y en ambos se respira progreso, con muchos edificios en construcción, pero también con las carencias típicas del Caribe. Incluso en las tiendas de hoteles cinco estrellas venden ropa, anteojos y relojes de marca falsificados; en muchos establecimientos no dan boleta y no cuesta nada que en la calle ofrezcan droga o sexo pagado al turista desprevenido.

Cartagena, en cierta forma, resume las contradicciones de un continente que hace tiempo está buscando su oportunidad. Después de varias décadas perdidas, no son pocos los analistas que afirman que llegó la hora de América latina. Aunque aún hay graves problemas y riesgos que ensombrecen el panorama, también se observan señales alentadoras. Como pocas veces, varios países de la región combinan estabilidad política y un manejo macroeconómico prudente.

Según cifras oficiales, América latina creció a un promedio de 5,5% anual entre 2002 y 2008, y la mayoría de los países logró sobrellevar razonablemente las turbulencias provocadas por la crisis financiera internacional. Luego del temporal, el continente tuvo un crecimiento de 6% en 2010, bajando a tasas de alrededor de 4,5 % este año. No está mal, si se compara con otras regiones del planeta.

La versión optimista, por una parte, plantea que si se mantienen las tendencias actuales, para el año 2025 –o incluso antes en los países más avanzados del continente– el ingreso per cápita en la región llegaría a un promedio de 22 mil dólares al año en términos de paridad de poder de compra; casi como las naciones desarrolladas, con sociedades ya no pobres, sino mayoritariamente de clase media. ¿Un sueño o una posibilidad al alcance de la mano?

La mirada pesimista, en cambio, advierte de los problemas que enfrenta la zona, partiendo por el pobre desempeño en productividad. Aunque Chávez y su revolución bolivariana parecen en franco declive, las tentaciones populistas no son menores, sobre todo cuando las materias primas alcanzan valores históricos. El boom de las mercancías básicas (petróleo, minerales), que es una buena noticia para la región, por otro lado representa – según observadores más cautos– dificultades como la volatilidad de los precios, la escasa incidencia de este tipo de auge exportador en el empleo y el peligro de la llamada “enfermedad holandesa”, que se da cuando las exportaciones de materias primas conducen a una apreciación de la moneda a tal punto que merma la competitividad de otros sectores de la economía, llevando a un déficit de cuenta corriente y a una dependencia aún mayor sobre los commodities.

“No hay duda de que estos tiempos son buenos para gran parte de la región. Pero están aconteciendo en un contexto de mucha incertidumbre para la economía mundial”, explica Michael Reid, autor de libro El continente olvidado (un elogiado texto sobre el potencial de América latina y sus oportunidades perdidas) y actual editor de le revista The Economist. Reid es una de los principales invitados a la cumbre XV Business Future of the Americas 2011, organizada por la Cámara de Comercio Colombo Americana en Cartagena, en la que participan cancilleres, ministros, funcionarios de organismos internacionales, altos ejecutivos y empresarios.

En general, el ánimo en la cumbre es exultante: varios panelistas llevan bajo el brazo el libro Nuestra hora, del chileno Raúl Rivera, un texto que plantea que ha llegado por fin el momento para el despegue de América latina. Al mismo tiempo, hay cierta crispación entre los anfitriones, cansados de esperar por la aprobación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Por eso, cuando el subsecretario de comercio internacional de EEUU, Francisco Sánchez, asegura que el TLC “va a salir este año” la audiencia casi salta de sus asientos para aplaudir.

“Esta es la década de América latina”, afirma el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, al inaugurar la cumbre en Cartagena mediante un video grabado (a última hora se excusó por no asistir). El mandatario señala que son tres las bases de su gobierno: seguridad, cohesión social y apertura comercial. Y agrega: “a riesgo de parecer aburridos, hemos implementado la ley de sostenibilidad fiscal que garantiza el manejo serio de las arcas: no gastar ni comprometer lo que no se tiene. El año pasado Colombia creció 4,3%, a pesar de haber vivido la peor tragedia invernal de su historia. Son tiempos históricos. América latina en ventas representa hoy tres veces más que China para Estados Unidos. Y como ha dicho el presidente Obama, cuando los latinoamericanos prosperan, EEUU también”.

La sostenibilidad fiscal, una idea con orígenes claramente identificables con la regla fiscal chilena, se ha extendido por varias economías de la región, marcando otro punto relevante: la ex cuna de la deuda extranjera ahora dicta cátedra ante las endeudadas naciones europeas.

Se habla español


Dicen que las cumbres son una enfermedad latinoamericana. Pocas regiones en el mundo son tan dadas a este tipo de actividades, que en el caso de la cita en Cartagena sirve para que representantes de gobiernos o de asociaciones de comercio se saquen la corbata, anden en guayabera y tomen mojito mientras se intercambian tarjetas de contacto.

De todos modos, la cumbre en la ciudad caribeña –donde García Márquez tiene casa– es la excusa para tomar el pulso de las expectativas que genera la economía latinoamericana, que para algunos es una estrella en ascenso, aunque enfrenta riesgos nada desdeñables. El exceso de liquidez internacional, sumado al boom de las materias primas y a la apreciación de las monedas locales prenden luces de alarma sobre el peligro de sobrecalentamiento en algunos países de la región.

Según la mayoría de los analistas, el gran obstáculo para crecer más rápido es un desempeño lamentable en productividad. Ello supone reformas estructurales, que van desde la educación (la gran deuda pendiente de la zona) hasta mejor infraestructura. En definitiva, decisiones políticas.

Ligado a lo anterior, otro aspecto preo-cupante es la dependencia a las exportaciones básicas. “Las ventas al exterior de productos manufacturados de la región han crecido, pero a una velocidad menor a la deseable. Si las materias primas representaban en 2008 un 52% del total de las exportaciones, en 2000 llegaban al 40%”, dice Reid, quien destaca la buena salud de varias economías de la zona: “desde luego que a China y a India les fue mejor, pero la trayectoria de la actividad económica de América latina desde 2008 a 2010 fue semejante a la del sudeste asiático. Más fuerte que la de Europa del Este, según el Banco Mundial. Y por supuesto que tuvo un mejor desempeño que el de los países desarrollados. De tal forma que la convergencia de ingresos que empezó en los años 90 y más claramente desde el 2003 entre América latina y el mundo desarrollado ha continuado”, comenta.

Reid, sin embargo, advierte que no se puede generalizar. “Las cosas varían enormemente dependiendo de dónde estás en al región. A América del Sur, con la excepción de Venezuela, le ha ido un poco mejor que al promedio regional y a Centroamérica y El Caribe, un poco peor. Las cosas pintan mucho mejor si uno está en Santiago o en Bogotá que en Ciudad Juárez o en Caracas”.

Lo más revelante para el analista británico es que el progreso no es sólo económico sino social. “Entre 2002 y 2008 unos 40 millones de latinoamericanos salieron de la pobreza. Aunque hubo algo de retroceso, especialmente en Centroamérica y México debido a la recesión y el incremento de los precios de los alimentos, la tasa de pobreza retomó su tendencia a la baja el año pasado. Eso es importante. En las recesiones anteriores, en 2001 y 1995-1996, la pobreza subió bastante o demoró más en retomar una senda decreciente”.

Otros datos: para el periodo 2002- 2010 la distribución del ingreso se hizo menos desigual en casi todos los países de la región, siendo Brasil el caso más claro. El ingreso del 10% más pobre de la población creció en una tasa anual de 8% entre 2000 y 2008, mientras que el ingreso del 10% más rico lo hizo sólo un 2,5%.

Según Reid, hay varios factores detrás de eso. “Las democracias latinoamericanas han construido redes de asistencia social mejor enfocadas, que ya cubren a 110 millones de los latinos más pobres. Estos programas son relativamente baratos. Además, el incremento paulatino pero constante en el nivel de escolaridad de los jóvenes que entran a la fuerza laboral también parece haber reducido la desigualdad de los ingresos”.

Las lecturas triunfalistas sugieren que una nueva clase media estaría, por ejemplo, consolidándose en Brasil, aunque criterios más realistas permiten clasificar a estos sectores ascendentes de la población como personas de clase media baja, cuya situación todavía es frágil. Lo que es indudable es que por primera vez los hijos de estas familias han recibido una mejor educación que la de sus padres.




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Comentarios

2 Comentarios

Andrea Fuenzalida :

Publicado Lunes 25 de Julio, 2011 - 12:53 hrs

Si, ciertamente los número son muy bonitos, ese 6% de crecimiento el 2010 en la región suena súper. Pese a esto, no creo que alcancemos el ansiado desarrollo si seguimos haciendo las cosas como hasta ahora. No podemos hablar sólo de cuánto vendiste para hablar de desarrollo, sino que también se debe considerar cómo vas en salud, cómo vas en educación, cómo va la distribución de los ingresos per cápita... y en ese sentido, toda la región está subdesarrollada.

Javier Espíritu Suazo :

Publicado Jueves 14 de Julio, 2011 - 21:58 hrs

La visita del presidente norteamericano Barak Obama y su real importancia a los paises de Brasil, Chile y El Salvador, no ha merecido la atención especialmente de los analistas políticos latinoamericanos. El Sub Secretario para América Latina, Arturo Valenzuela,aún en funciones, muy criticado por su gestión, no informa los alcances del Convenio de Cooperación Nuclear entre Chile y EE.UU.  
Brasil por su cercania a los paises latinos es el principal campetidor de EE UU. pero el viaje del presidente Obama se dice que sus relaciones serán "como socios iguales","unidos en un espiritu de mutuo interes y mutuo respeto". 
En suma serán estas dos potencias que lucharan por la hegemonia de latinoamerica. 
El presidente electo del Perú, comandante Ollanata Humala,no sólo conversó con el Sub Secretario Arturo Valenzuela, tambien lo hizo con el presidente Barak Obama, la presidenta de Brasil Dilma Rousseff y uno de los hermanos del comandante Humala conversó con altos funcionarios del gobierno de Rusia. 
Todo estos hechos nos pueden llevar a una serie de especulaciones,pero los que deciden son los inversionistas de miles de millones de dólares que gastan para las campañas electorales no solo de un candidato sino de varios candidatos a la presidencia y al Parlamento Nacional.Ese es el fondo del asunto de nuestra democracia.

 
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