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Aire puro

Artículo correspondiente al número 282 (13 al 26 de agosto de 2010)

 

Lo de este team es pura innovación. Ha invertido tiempo y capital en sacar al mundo una tecnología única que, en simple, elimina olores y microorganismos en todo tipo de procesos e industrias en solo cuestión de horas. Una fórmula creada y patentada por Carlos Lima y que hoy sale de nuestras fronteras por la puerta ancha y de la mano de connotados emprendedores. Por Paula Vargas; foto, Verónica Ortiz.

 

Airlife es una de esas empresas bien quitadas de bulla, y eso que sus equipos están en todas partes, desde supermercados hasta casinos de juegos. Tal vez esto ocurre porque cuesta explicar de qué se trata esta tecnología pero, en resumen, “esta cajita milagrosa” –como la llaman sus socios– elimina cualquier rastro de olor y microorganismos en el ambiente, en cuestión de horas. De la mano de nuevos socios y con un agresivo plan de negocios, esta compañía quiere salir al mundo, instalarse en nuevos mercados, multiplicar sus ventas y, ¿por qué no? abrirse a la bolsa. Todo eso, en sólo tres años.

Este ímpetu no es casual: algo de camino se ha recorrido. Hace varios años, mientras Carlos Lima trabajaba en España, descubrió por casualidad que a través de una descarga eléctrica controlada se podía dividir y destruir la estructura molecular del oxígeno contaminado con microorganismos y con olores. “Lo que hacemos con nuestros equipos es tomar una pequeña parte del oxígeno ambiente y la devolvemos como oxígeno ionizado, que inactiva hongos y bacterias y elimina los olores”, resume el gerente general y socio de la compañía, Gerardo Maturana.

Algo que suena muy técnico, pero que ha resultado ser un muy buen negocio. De hecho, captó la atención de empresarios y ejecutivos de la talla de Gerardo Jofré, Andrés Ibáñez, Marcos Lima (hermano de Carlos), Carlos Schultz y Gustavo Maturana, quienes no sólo se han incorporado con capital, sino también como miembros del directorio de una compañía con grandes ambiciones.

“Nos involucramos con Airlife porque vimos en esta firma un gran potencial de crecimiento, particularmente fuera de Chile. Incluso, hemos descubierto empresas que afuera venden nuestros equipos y nosotros no teníamos idea. Nos pasó cuando vimos un folleto de una firma de tecnología para la vitivinicultura en Francia en el que aparecía una caja de Airlife entre los equipos que vendían y que, por cierto, ya estaba instalado en las principales viñas de ese país… entonces, claro, había que hacer algo. Eso nos confirmó que íbamos por buen camino”, advierte Maturana. Es que la tecnología de Airlife tiene un sinfín de utilidades. Abarca desde soluciones para purificar ambientes como edificios, baños, casinos de comida, restaurantes y gimnasios, hasta equipos de bioseguridad en el procesamiento y elaboración de alimentos y conservación de vegetales. De ahí que entre sus clientes aparezcan prácticamente todos los supermercados, frigoríficos, casinos de juegos, restaurantes y clínicas del país.

Aunque por definición se dedican a crear soluciones para la gran empresa, en el último tiempo han ampliado el giro hacia una fórmula más masiva. ¿Cómo? Con arriendo de equipos de sanitización de coches y buses, que actualmente operan en 90 concesionarios de automóviles.

En esta compañía se viene un cambio radical en el modelo de negocios. “La idea es avanzar hacia una empresa de servicios; es decir, no vender más equipos y dedicarnos a arrendar soluciones, como ya lo estamos empezando a hacer”, explica Maturana. Pero no será la única fórmula que aplicarán para impulsar el crecimiento de Airlife. Recientemente expandieron sus operaciones fuera de Chile. Hoy cuentan con oficinas de representación en Perú, mientras que en México se asociaron con un grupo local con el cual están próximos a levantar una planta de ensamblaje para abastecer los mercados centroamericano y estadounidense. En tanto, Medio Oriente también se ve atractivo, y aunque ya han desarrollado proyectos puntuales en esa zona del mundo, prefieren irse con cautela… es que, como dicen por ahí, el que mucho abarca, poco aprieta.

Con todo, Airlife tiene objetivos concretos. En lo inmediato, espera incorporar un fondo de inversiones y, una vez que todos los proyectos estén en marcha, duplicar su facturación en 2011 y así alcanzar los 10 millones de dólares. Hacia los próximos tres años esperan entrar en una nueva fase de crecimiento. Esta vez, levantando capitales en la bolsa local.

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