|
|
Bienvenido, te encuentras en Inicio Reportajes y Entrevistas Aerolíneas. Con viento en contra |
Califica este artículo
Otros artículos de la sección:
Artículo correspondiente al número 230 (13 al 26 de junio de 2008)
La más bullada de las fusiones es la encabezada por Delta Airlines y Northwest Airlines, la que –de recibir la aprobación de las autoridades regulatorias– la transformaría en la mayor aerolínea del mundo.
Mientras eso ocurre, el vicepresidente para América latina y el Caribe de Delta, Christophe Didier, de paso por Chile, aclara que la aerolínea está desplegando medidas en todos los frentes. Entre las principales, advierte una reducción de personal –más de 3 mil personas se han acogido al plan de retiro voluntario lanzado meses atrás–; luego, un aumento de tarifas, alzas en el cargo por combustible y disminución de frecuencias y rutas dentro de Estados Unidos. “Lo que hemos hecho es redestinar esos aviones a otros trayectos
más rentables”, indica.
Con todo, el ejecutivo señala que, a pesar de las medidas y ajustes adoptados, con un barril de petróleo a 130 dólares, “difícilmente habrá ganancias”.

En Air France-KLM, por cierto, señalan que no tendrán pérdidas, pero advierten que ya no es suficiente el cargo por combustible para paliar el costo del petróleo. El gerente general de la aerolínea en Chile, Jean-Christophe Durrieux, asegura que las aerolíneas han entrado en una “zona de turbulencias” que no conocían desde septiembre de 2001, y que sus efectos aún no pueden ser dimensionados.
En el corto plazo, Durrieux comenta que las medidas no son muy diferentes a las de otras compañías, y dentro de todo destaca la compra de una flota más moderna y una mayor inversión en tecnología para hacer más eficiente la operación.
Iberia optó por un camino similar. Así es como decidió retirar en forma anticipada sus naves más antiguas (MD-88) y reemplazarlas por aviones nuevos, un año antes de lo previsto. Eso, sin contar con los fuertes rumores de alianza con British Airways, su aliada natural.
Y es que en Europa y Estados Unidos la actividad en materia de fusiones y compras no para. Mientras Air France -KLM hizo una oferta por Alitalia, la alianza Lufthansa-Swiss también manifiesta su interés por nuevas compras. Una situación similar es la que viven las firmas estadounidenses, donde la fusión entre Delta y Northwest no sería la única. También suena fuerte una eventual fusión entre United Airlines y Continental, que superaría a la alianza Delta- Northwest... si se concreta.
Según analistas, estas megafusiones no tienen otro objetivo que enfrentar los altos costos del petróleo y el bajo crecimiento de los mercados de Europa y Estados Unidos. Así es como estas compañías apuestan a que las fusiones permitan aumentar las tarifas en la medida que reducen los vuelos, mientras también les facilitará el uso de su poder de compra para incrementar los precios.
Otra aerolínea norteamericana que ha movido sus fichas es Air Canada, firma que, además de aumentar tarifas y cargos por combustible, optó por redestinar aviones hacia rutas más rentables, entre las que están países de América latina, tal como explica Alfredo Babún, gerente de la aerolínea en Chile.
La pregunta del millón es si con todos estos ajustes la industria podrá soportar sin pérdidas las constantes alzas de su principal insumo. ¡Y ni qué hablar si éste llegase a los 200 dólares el barril!... Como advierte el equipo de materias primas de Goldman Sachs: podría suceder antes de 2010…![]()
| La caída de los Low Cost |
Justo cuando el modelo de las low cost estaba siendo replicado con éxito en todo el mundo, incluso en Chile –donde Lan fue la primera en adoptarlo para sus vuelos domésticos–, la escalada en el precio del crudo les cortó las alas. Es precisamente este modelo el que se ha visto más afectado por el alto precio del combustible dentro de la industria. “Las aerolíneas de este tipo ya no tienen por dónde más recortar sus costos, a diferencia de las fi rmas tradicionales, que todavía tienen espacio para reducir gastos”, comenta Christophe Didier, de Delta Airlines. Didier explica que, mientras hace tres a cuatro años la diferencia en el costo unitario de Delta versus una low cost era de 30%, el año pasado se redujo a 15%, este año bajó a un dígito y podría seguir disminuyendo. Jean-Christophe Durrieux es más extremo. Según este ejecutivo, es probable que la crisis provoque a largo plazo el fin de las low cost, puesto que el precio del petróleo para ellas es aún más determinante –se habla de que es hasta un 70% de sus costos-, por lo que no le queda otra alternativa que subir sus tarifas. “Y, finalmente, estas empresas se enfocan a un tipo de pasajero que es muy sensible al precio”, sostiene, agregando que con esta nueva estructura de costos seguramente va a ver impactada en mayor medida la demanda. |