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Artículo correspondiente al número 279 (2 al 14 de julio de 2010)
Crecer sostenidamente a tasas en torno al 7% implica cambios enormes en la calidad de vida de las personas. Pedimos a los expertos que, calculadora en mano, estimaran algunos de esos impactos para un chileno común y corriente. Estos son los resultados:
Si Chile tuviera otra vez su “época dorada” de crecimiento al 7% y la tasa de aumento de la población fuera de 1,5%, al cabo de trece años el ingreso per cápita actual se duplicaría; es decir, rozaría los 30 mil dólares, levemente por debajo del nivel que hoy ostenta España.
La diferencia es grande si bajamos el nivel de crecimiento en un punto; es decir, a un ritmo de 6%. Si avanza a ese porcentaje durante diez años, al cabo de esa década el PIB per cápita actual recién se habrá elevado en 60%. Sólo a los quince años se podría duplicar el monto vigente, siempre y cuando consideremos un aumento de 1% en la población. Así, alcanzaríamos en una década el ingreso de Portugal o Grecia, y a los 15 años, el de España, Nueva Zelanda, Corea o Israel.
Un dato que resulta muy atractivo de dimensionar es la aspiración de ingresos que tendrá a los 25 años un menor que nazca hoy en un país con una tasa de crecimiento al 7% y otro que lo haga en un lugar donde se crezca al 4%. Al cabo de una generación (25 años), el primero tendrá un nivel de ingreso que duplicará al segundo. Así de simple.
Mirando cifras más generales, los expertos plantean que creciendo sostenidamente al 7% es posible que la tasa de desempleo se reduzca al menos al en torno al 5% y permanezca más estable en el tiempo, debido a la mayor generación de trabajo.
Un dato importante para todas las economías del mundo es cómo satisfacer la demanda que se genera con tasas de crecimiento altas. El consumo de electricidad, por ejemplo, que crece de modo directamente proporcional a la economía, requeriría que cada año entrara en funcionamiento una central de entre 400 y 450 MW, equivalente al tamaño de Ralco. Si en Chile creciéramos a partir de ahora al 7%, necesitaríamos empezar a cubrir esa cuota a partir de 2014, ya que hasta 2013 hay centrales en construcción que aseguran el actual nivel de demanda.
| Lo que se hizo en los 90 Alejandro Foxley Economista, ex ministro de Hacienda |
| • El principal aspecto que incitó crecer al 7% fue la calidad de la política. La capacidad endógena de un sistema político de generar más acuerdos que desacuerdos en los temas fundamentales relacionados con el crecimiento y el desarrollo social. • El equilibrio entre continuidad y cambio también es importante. En su momento nos criticaron porque habíamos mantenido los elementos fundamentales de una economía abierta; sin embargo, la clave de un crecimiento sostenido al 7% es una continuidad fundamental en esas políticas, que está demostrado históricamente que funcionan. • Se celebra mucho la política de superávit fiscal y ella se implementó en marzo de 1990, no como una ley del Congreso, pero sí como una práctica de gobierno que se introdujo con extremado rigor. • Otra cosa muy importante fue cómo enfrentamos la crisis financiera global a propósito de la Guerra del Golfo, cuando se disparó la inflación a 4% o 5% durante algunos meses. Lo que hicimos fue invitar a todos los partidos políticos, empresarios y trabajadores a un acuerdo. La CUT aceptó un reajuste de remuneraciones menor a la inflación pasada, nosotros nos comprometimos a reducir el gasto público y, al mismo tiempo, a bajar aranceles para favorecer el desarrollo empresarial. • También son destacables las fuertes señales que dimos al sector privado, diciéndole que iba a tener reglas estables de mediano y largo plazo, que en una economía que se iba a abrir más iba a contar con el apoyo público del Estado para que se proyectara internacionalmente y también, para atraer inversiones extranjeras a Chile. • Lo que explica el aumento de productividad, que en el gobierno de Aylwin fue de casi 4% anual, es que hubo una ola enorme de inversión en áreas como minería, salmones, financiera, retail y telecomunicaciones. Participaron empresas chilenas que no habían estado involucradas en esos mercados, además de compañías internacionales. Todas produjeron aumentos de productividad, porque llegaron a modernizar con tecnologías de punta. |
